Querida comunidad:
“No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal”
Algunos nos hemos levantado más pronto ¡Qué silencio hay en el campamento! Ha comenzado la mañana soleada, fresca y los servidores nos hemos ido a la oración.

Y hoy Jesús nos ha salido al encuentro invitándonos a no caer en la tentación y si os paráis un poco a pensar, las tentaciones son muchas…saber de todo, vivir centrados en nosotros mismos, querer manipular a los otros, no rezar, ni contemplar…. la tentación de vivir sin Dios, de olvidarnos de él y no incluirlo en nuestra vida.
Una suerte que después del desayuno, en el Buenos días, ha quedado claro que la opción no puede ser dejarnos vencer la tentación.


Y ya enseguida habéis llegado muchos de vosotros, a otros os hemos echado mucho de menos, sabemos que para muchos no era posible venir, por aquí os dejamos un poquito de lo que ha ocurrido.
Ha sido una alegría recibiros, teníamos muchas ganas de que vinierais y vierais lo que este camino por la oración del Padre nuestro ha hecho en nosotros.





El volante llegó un poquito después de que llegara la comunidad, es una alegría estar todos juntos.




¿Por dónde íbamos?
“No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal”
¡Qué difícil, en este día de encuentro comunitario, ahondar en la experiencia de las tentaciones! porque había tanta necesidad de encuentro y tantas ganas de compartir que todo ha sido dejar de lado todos los gustos, deseos, necesidades y cualquier tipo de tentación personal para poner todo en común y compartir y compartir todo lo bueno de esta experiencia y todo lo bueno de estar juntos, el encuentro en comunidad nos ha librado de toda oportunidad de mal.
Mirad vuestras caras en el compartir del Buenos días.









Mirad vuestras caras en los ratos de encuentro.


Mirad las caras de las catequistas.


Y al final del día hemos terminado con la celebración de la eucaristía pidiendo a Dios que no nos deje caer en tentación, que nos dé la gracia de vivir sin mal y pensando en hacer el bien.





Os habéis ido nada más terminar la celebración; muchos habéis y hemos tenido la tentación de que os quedarais, de no separarnos, de terminar esta oración de Padre Nuestro en un rezo y rato compartido.
Nos ha encantado compartir esta experiencia de vida comunitaria y de fe, repetiremos.
Mañana nos volvemos a ver, ya en un amén final de oración y de campamento.
Buenas noches, nos hablamos mañana.

