LECTIO DIVINA – TIEMPO ORDINARIO – 2 DE NOVIEMBRE «TODOS LOS FIELES DIFUNTOS»

Lectura del santo Evangelio según san Juan 14, 1-6

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».

Tomás le dice:

«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».

Jesús le responde:

«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».

COMENTARIO

Hoy, sin embargo, no estamos aquí sólo para conmemorar a los que han dejado este mundo. La fe cristiana, fundada sobre la Pascua de Cristo, nos ayuda a vivir la memoria más que como un recuerdo del pasado, como una esperanza futura. No es tanto un volverse hacia atrás, sino más bien un mirar hacia adelante, hacia la meta de nuestro camino, hacia el puerto seguro que Dios nos ha prometido, hacia la fiesta sin fin que nos aguarda. Allí, en compañía del Señor Resucitado y de nuestros seres queridos, gustaremos la alegría del banquete eterno. […]

Esta “esperanza futura” anima nuestro recuerdo y nuestra oración en este día. No se trata de una ilusión que sirve para mitigar el dolor por la separación de las personas amadas, ni tampoco un simple optimismo humano. Sino de la esperanza fundada en la resurrección de Jesús, que ha vencido a la muerte y ha abierto también para nosotros el paso hacia la plenitud de la vida. Él —como recordaba en una reciente catequesis— es «el punto de llegada de nuestro caminar. Sin su amor, el viaje de la vida se convertiría en un vagar sin meta, un trágico error con un destino perdido. […] El Resucitado garantiza la llegada, nos conduce a casa, donde somos esperados, amados, salvados» (Catequesis, 15 octubre 2025).

Y este punto final de llegada, el banquete alrededor del cual el Señor nos reunirá, será un encuentro de amor. Por amor, Dios nos ha creado; en el amor de su Hijo, nos salva de la muerte; quiere que vivamos para siempre en la alegría del amor junto con Él y nuestros seres queridos. Precisamente por esto, nosotros caminamos hacia la meta y la anticipamos, en un vínculo invencible con aquellos que nos han precedido, sólo cuando vivimos en el amor y practicamos el amor mutuo, en particular hacia los más frágiles y los más pobres. Jesús nos invita a hacerlo con estas palabras: «porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver» (Mt 25,35-36).

La caridad vence a la muerte. En la caridad Dios nos reunirá junto con nuestros seres queridos. Y, si caminamos en la caridad, nuestra vida será una oración que se eleva y nos une a los difuntos, nos acerca a ellos, en la espera de encontrarlos nuevamente en la alegría de la eternidad.

Queridos hermanos y hermanas, mientras el dolor por la ausencia de quien no está ya con nosotros permanece impreso en nuestro corazón, encomendémonos a la esperanza que no defrauda (cf. Rm 5,5); contemplemos a Cristo resucitado y pensemos en nuestros seres queridos difuntos como envueltos por su luz; dejemos resonar en nosotros la promesa de vida eterna que el Señor nos dirige. Él eliminará la muerte para siempre. Él la ha vencido para siempre abriendo un paso de vida eterna —es decir, haciendo Pascua— en el túnel de la muerte, para que, unidos a Él, también nosotros podamos entrar en él y atravesarlo.

Él nos espera y, cuando lo encontremos, al final de esta vida terrena, nos regocijaremos con Él y con nuestros seres queridos que nos han precedido. Que esta promesa nos sostenga, enjugue nuestras lágrimas, dirija nuestra mirada hacia adelante, hacia la esperanza futura que no declina. (Papa León XIV, 02-11-2025)

COMPRENDER EL TEXTO

EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 14, 1-6

Jesús tranquiliza a sus discípulos en el discurso de despedida, después de la Última Cena, ante la inminencia de su vuelta al Padre: es necesario tener confianza en la bondad y en el poder de Dios, más fuertes que la muerte, y en él como a su revelador más completo. Jesús ve la muerte no como una destrucción, sino como un retorno al hogar paterno, que es también su casa. La entrada en esta comunión con Dios-Padre no está reservada sólo para él, sino también para los discípulos. “Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo”. La vida, pues, no es una autopista que acaba en el vacío, sino que tiene un camino que conduce a la plenitud: después de haber vivido tanto con Jesús los discípulos deberían saber que él es el camino que conduce al Padre.

Tomás, sin embargo, no comprende las palabras de Jesús: en el evangelio de Juan este discípulo reconoce a Jesús como Mesías, hasta el punto de estar dispuesto a dar la vida por él (Jn 11,16), pero le cuesta comprender la dimensión divina, duda de verlo resucitado (Jn 20,25). En este momento Jesús manifiesta claramente “Yo soy el camino y la verdad y la vida”. Que es “camino” supone que hay una meta en la vida; y la “verdad”, un contenido, que no es una teoría, sino “la vida” (Jn 1,4). Jesús es “la vida” porque es el único que posee el secreto del sentido de la existencia, sin él no habría esperanza posible, sólo él tiene “palabras de vida eterna” (Jn 6,68); todo aquel que ama desinteresadamente, lo sepa o no, sigue el camino de Jesús que lleva a la vida plena y a la casa del Padre.

EL MISTERIO DE LA MUERTE

La muerte es un gran misterio. Todas las culturas de todos los tiempos se han preguntado por su sentido. También el pueblo de Israel tenía sus interrogantes sobre la muerte. Con la muerte no acaba nuestra existencia, sólo nuestra vida terrenal.

CRISTO HA VENCIDO A LA MUERTE

Los cristianos damos un paso adelante sobre la fe del Antiguo Testamento porque la vida de los hombres ha sido transformada por la resurrección de Cristo. Que Jesús ha muerto y ha resucitado está en el centro de nuestra fe. Y que nos haya hecho partícipes de su victoria sobre la muerte es una pieza clave. Las lecturas de difuntos, de un modo u otro, recogen esta idea: «Escucha con bondad, Señor, nuestras súplicas para que, al confesar nuestra fe en tu Hijo resucitado de entre los muertos, se afiance también nuestra esperanza en la futura resurrección de tus siervos» (oración colecta).

EL CAMINO PARA LA RESURRECCIÓN: CREER EN JESÚS

Para recibir el premio prometido sólo se nos pide la fe: «creed en Dios y creed también en mí» (evangelio). Creer en Jesús es fundamental ya que se nos presenta como el único medio para alcanzar la vida eterna: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí». Jesús mismo nos ha prometido que ha ido por delante para prepararnos sitio, así nos lo dice en el evangelio: «En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar». 

Esta fe no es algo etéreo, que se queda en el aire y no se pueda demostrar. La fe se manifiesta en un modo concreto de vivir: el estilo de vida que nos marcó Jesús en el evangelio. La vida terrenal y la vida celestial están estrechamente unidas. En palabras del apóstol san Pablo: «Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; así que, ya vivamos ya muramos, somos del Señor. Pues para esto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de muertos y vivos» (Romanos 14, 8-9). Participar o no de la resurrección de Jesucristo está sujeto a nuestra existencia terrenal. Las oraciones de la misa piden insistentemente a Dios que borre los pecados que los difuntos cometieron por fragilidad humana y los admita en la asamblea de los santos y elegidos.

ACTUALIZAMOS

  1. “Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo”.

¿Asumo la limitación y caducidad de la vida terrena?

¿Creo de verdad en la vida junto a Dios?

  1. En tu vida,

¿Cómo te implica esta celebración a vivir la vida de una forma concreta?

112ª JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE Y DEL REFUGIADO

En el marco de la Jornada Mundial de las persona Migrantes y Refugiadas del Vaticano, junto a diversas entidades, movimientos sociales e Iglesia de Madrid os animamos, un año más, a esta Vigilia en solidaridad con las personas privadas de libertad en los Centros de Internamiento de Extrajenros, este año bajo el lema ‘Sostener la esperanza ante fronteras que encierran.’

Será una oportunidad para unirnos, alzar la voz, denunciar, hacer oración y silencio en un contexto en el que todos y todas necesitamos alimentar y fundamentar nuestra esperanza.

#SoyAcogida #Hospitalidad #NoMasCIE

Sábado 26 de septiembre
12.00 h
Plaza de la estación de Metro Aluche

Difunde, ven a la vigilia y adhiérete al manifiesto:
bit.ly/adhesionesvigiliaCIE2026

Ofrecemos el Mensaje del Papa León XIV para la 112ª JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE Y DEL REFUGIADO

HORARIOS DE INVIERNO 2026-2027

APERTURA DE LA CAPILLA
De LUNES a VIERNES (excepto festivos)
de 9h a 13h. y de 17h a 19:30h.
SÁBADOS 
de 9h a 13h.
A partir del 14 de septiembre:
EUCARISTÍAS:
De LUNES a SÁBADO: 9:30 h. y 19 h.
DOMINGOS Y FESTIVOS: 11 h, 12:30 h. y 19 h.
* Confesiones: media hora antes de la misa o cuando se solicite.
DESPACHO PARROQUIAL:
MIÉRCOLES de 17:30 h. a 19 h.
DESPACHO ACOGIDA DE CÁRITAS PARROQUIAL:
MIÉRCOLES de 18h a 20h solicitando cita previa en el siguiente correo electrónico: caritasnatividad@gmail.com
Si no dispone de correo electrónico, tramitaremos la cita previa en el siguiente teléfono: 91.439.02.15 atendiendo sólo los miércoles de 18h. a 20h.
* Importante: para solicitar cualquier tipo de ayuda se deben dirigir a la parroquia más cercana según la dirección del empadronamiento.
BAUTIZOS:
ACOGIDA: PRIMEROS DOMINGOS DE MES a las 12 h.
ADORACIÓN EUCARÍSTICA – EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO:
Todos los JUEVES a las 18 h.
HORA SANTA – ADORACIÓN preparada por JÓVENES :
LUNES a las 20:30h.
CURSO DE BIBLIA, Libro del Apocalipsis (continuación):
PRIMER Y TERCER MARTES DE MES de 17:30h a 18:30h

CAMPAMENTO 2026 en Otero de Curueño (León)

PADRE NUESTRO

Este año, en el campamento descubrimos día a día toda la riqueza de la oración que el mismo Jesús nos enseñó, el Padrenuestro.

DÍA 1: Padre Nuestro

DÍA 2: Que estás en el cielo

DÍA 3:  Santificado sea tu nombre

DÍA 4: Venga a nosotros tu reino

DÍA 5:  Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo

DÍA 6: Danos hoy nuestro pan de cada día

DÍA 7: Perdona nuestra ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden

DÍA 8: No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal

DÍA 9: Amén

CAMPA NATI 2026. DÍA 8: NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN Y LÍBRANOS DEL MAL

Querida comunidad:

“No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal”

Algunos nos hemos levantado más pronto ¡Qué silencio hay en el campamento! Ha comenzado la mañana soleada, fresca y los servidores nos hemos ido a la oración.

Y hoy Jesús nos ha salido al encuentro invitándonos a no caer en la tentación y si os paráis un poco a pensar, las tentaciones son muchas…saber de todo, vivir centrados en nosotros mismos, querer manipular a los otros, no rezar, ni contemplar…. la tentación de vivir sin Dios, de olvidarnos de él y no incluirlo en nuestra vida.

Una suerte que después del desayuno, en el Buenos días, ha quedado claro que la opción no puede ser dejarnos vencer la tentación.

Y ya enseguida habéis llegado muchos de vosotros, a otros os hemos echado mucho de menos, sabemos que para muchos no era posible venir, por aquí os dejamos un poquito de lo que ha ocurrido.

Ha sido una alegría recibiros, teníamos muchas ganas de que vinierais y vierais lo que este camino por la oración del Padre nuestro ha hecho en nosotros.

El volante llegó un poquito después de que llegara la comunidad, es una alegría estar todos juntos.

¿Por dónde íbamos?

“No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal”

¡Qué difícil, en este día de encuentro comunitario, ahondar en la experiencia de las tentaciones! porque había tanta necesidad de encuentro y tantas ganas de compartir que todo ha sido dejar de lado todos los gustos, deseos, necesidades y cualquier tipo de tentación personal para poner todo en común y compartir y compartir todo lo bueno de esta experiencia y todo lo bueno de estar juntos, el encuentro en comunidad nos ha librado de toda oportunidad de mal.

Mirad vuestras caras en el compartir del Buenos días.

Mirad vuestras caras en los ratos de encuentro.

Mirad las caras de las catequistas.

Y al final del día hemos terminado con la celebración de la eucaristía pidiendo a Dios que no nos deje caer en tentación, que nos dé la gracia de vivir sin mal y pensando en hacer el bien.

Os habéis ido nada más terminar la celebración; muchos habéis y hemos tenido la tentación de que os quedarais, de no separarnos, de terminar esta oración de Padre Nuestro en un rezo y rato compartido.

Mañana nos volvemos a ver, ya en un amén final de oración y de campamento.

Buenas noches, nos hablamos mañana.

CAMPA NATI 2026. DÍA 5: HÁGASE TU VOLUNTAD EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO

Querida comunidad.

“Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”

Este ha sido el plan del día de hoy, recordando que ayer se nos decía que hacer su voluntad no es otra que hacer posible el Reino de Dios, obedecer al amor.

Y así ha comenzado el día, celebrando por todo lo alto el cumple de Alex y Lili.

Después el Buenos días nos ha ayudado a poner la mirada en el día, a darnos cuenta de qué hubiera pasado si los que vinieron antes que nosotros hubieran hecho su plan y no la voluntad de Dios: Jesús no hubiera pasado por la Cruz, María no habría sido la madre de Jesús, los discípulos seguirían siendo pescadores, en las bodas de Caná no habría habido vino y así una larga lista de voluntades que no serían las de Dios.

Todo lo que se nos ha propuesto nos ha ido dando oportunidad de dejar hacer a nuestra voluntad o elegir la voluntad de Dios y os aseguramos que obedecer al amor ha merecido la pena, con todas sus dificultades y sus indecisiones…

Y, ¿cómo lo hemos hecho?

Hemos terminado el día todos juntos en la eucaristía poniendo uno por uno, ante todos los demás, el hágase de Dios en nuestras vidas.

Mañana el campamento se separa, los mayores saldrán a caminar por la montaña, viviendo lo que nos queda de la oración del Padre Nuestro en mayor intimidad con Jesús y los pequeños haremos una marcha a Boñar.

Todos los mayores han sido bendecidos para esta experiencia.

No van solos, sus catequistas van con ellos y Dios les sigue de cerca en esta aventura.

No terminéis el día sin buscar lo que ha sido vuestra voluntad o voluntad de Dios, no es fácil distinguir, cuesta mucho pero merece la pena el esfuerzo de distinguir.

“Tú eres mi siervo, te he elegido…, no temas porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortalezco, te auxilio, te sostengo con mi diestra victoriosa” (Isaías 41,9-10)

Buenas noches, nos hablamos mañana.

CAMPA NATI 2026. DÍA 2: QUE ESTÁS EN EL CIELO

Querida comunidad:

Si ayer con vosotros comenzábamos el campamento con las dos primeras palabras “PADRE NUESTRO…”, hoy seguíamos con “QUE ESTÁS EN EL CIELO”.

Aquí nos hemos levantado felices, la noche para algunos ha sido fresca pero otros han dormido tan contentos sin nada de frío.

Los servidores comenzaron el día con la oración de la mañana en este espacio increíble que Dios nos ha regalado.

Como es nuestro primer día no nos ha costado nada levantarnos y desayunar y después de una rápida recogida de tiendas al Buenos días, nueva canción, nuevos mensajes y todo un “trocito de cielo” por descubrir.

Los catequistas nos han invitado a la “Fiesta del cielo” y allí nos hemos ido, con cuatro momentos de fiestón en la oración, en el amor, en el servicio/entrega, en la paz y en la alegría.

Como el calor seguía presente después de un rato de tiempo libre nos hemos metido en el río, eso sí que ha sido una fiesta, ¡qué agua tan fresca! El cielo en la tierra.

Ya por la tarde nos hemos puesto a decorar las camisetas blancas que nos trajimos, una pequeña premisa de cómo nos imaginamos el cielo: todo imaginación y creatividad.

Y cómo no, la fiesta terminó en fiesta. Todos a la eucaristía.

Como siempre, una invitación también para vosotros, una oportunidad de preguntaros… ¿cómo es vuestro trocito de cielo en la tierra? Somos muy afortunados , hay mucho que agradecer.

HORARIOS DE VERANO 2026

CARTA ENCÍCLICA «MAGNIFICA HUMANITAS» DE LEÓN XIV

CARTA ENCÍCLICA
MAGNIFICA HUMANITAS

DEL SANTO PADRE
LEÓN XIV
SOBRE LA CUSTODIA DE LA PERSONA HUMANA
EN EL TIEMPO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

La magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos. Cada generación recibe como herencia la tarea de dar forma a su propio tiempo: hacer madurar la historia como un lugar donde se proteja la dignidad de cada persona, se promueva la justicia y se haga posible la fraternidad. Pero en cada época se cierne el riesgo de construir un mundo inhumano y más injusto. Allí donde la humanidad corre el peligro de perder su rostro, nosotros, los cristianos, alzamos los ojos hacia el Dios que se hizo carne, sabiendo que «el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado». [1] En Jesucristo, esta magnífica humanidad encuentra el camino, la verdad y la vida, abriendo a cada uno de nosotros la vía para crecer hacia la plenitud.

[…]

A todos los fieles católicos, a todos los cristianos, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad les dirijo un vehemente llamamiento: no temamos ensuciarnos las manos en la obra de nuestro tiempo. Como Nehemías, oremos, proyectemos con sabiduría, trabajemos con perseverancia, poniendo a Dios en el horizonte de nuestro actuar y al ser humano en el centro de nuestras decisiones. Entonces las piedras desechadas —los pobres, los enfermos, los migrantes, los pequeños— se convertirán en piedras angulares, y sobre la tierra surgirá un hogar común sólido y hospitalario, donde el amor y la verdad finalmente se encontrarán, y la justicia y la paz se besarán (cf. Sal 85,11). Esta es la bendición que imploramos a Dios y la tarea que tenemos por delante: ser constructores de comunión, no arquitectos de Babel; siervos del Reino que viene, no dueños de torres destinadas a derrumbarse. Y, con ánimo de pastor y de padre, pido a todos que detengan la construcción de la enésima Babel y que unan fuerzas para edificar en el bien, para que la humanidad nunca pierda su propia belleza y el mundo pueda reconocer una vez más, en el corazón del ser humano, el lugar donde Dios desea habitar.

LECTIO DIVINA – CICLO A – TIEMPO ORDINARIO DOMINGO XVIII

Lectura del libro de Isaías 55, 1-3

Esto dice el Señor:

«Oíd, sedientos todos, acudid por agua; venid, también los que no tenéis dinero: comprad trigo y comed, venid y comprad, sin dinero y de balde, vino y leche.

¿Por qué gastar dinero en lo que no alimenta y el salario en lo que no da hartura?

Escuchadme atentos y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos.

Inclinad vuestro oído, venid a mí: escuchadme y viviréis.

Sellaré con vosotros una alianza perpetua, las misericordias firmes hechas a David».

Salmo 144, 8-9. 15-16. 17-18

R./Abres tú la mano, Señor, y nos sacias

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R./

Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente. R./

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones.
Cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R./

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 35. 37-39

Hermanos:

¿Quién nos separará del amor de Cristo?, ¿la tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?

Pero en todo esto vencemos de sobra gracias a aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 14, 13-21

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan Bautista se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados.

Al desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle:

«Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida».

Jesús les replicó:

«No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer».

Ellos le replicaron:

«Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces».

Les dijo:

«Traédmelos».

Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

COMENTARIO

Hoy queremos reflexionar sobre el milagro de la multiplicación de los panes. Al inicio de la narración que hace Mateo (cf. 14, 13-21), Jesús acaba de recibir la noticia de la muerte de Juan Bautista, y con una barca cruza el lago en busca de «un lugar solitario» (v. 13). La gente lo descubre y le precede a pie de manera que «al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos» (v. 14). Así era Jesús: siempre con la compasión, siempre pensando en los demás. Impresiona la determinación de la gente, que teme ser dejada sola, como abandonada. Muerto Juan Bautista, profeta carismático, se encomienda a Jesús, del cual el mismo Juan había dicho: «aquel que viene detrás de mí es más fuerte que yo» (Mt 3, 11). Así la muchedumbre le sigue por todas partes, para escucharle y para llevarle a los enfermos. Y viendo esto Jesús se conmueve. Jesús no es frío, no tiene un corazón frío. Jesús es capaz de conmoverse. Por una parte, Él se siente ligado a esta muchedumbre y no quiere que se vaya; por otra, necesita momentos de soledad, de oración, con el Padre. Muchas veces pasa la noche orando con su Padre.

Aquel día, entonces, el Maestro se dedicó a la gente. Su compasión no es un vago sentimiento; muestra en cambio toda la fuerza de su voluntad de estar cerca de nosotros y de salvarnos. Jesús nos ama mucho, y quiere estar con nosotros. (Papa Francisco, 17-08-2016)

COMPRENDER EL TEXTO (Comentarios al Antiguo y al Nuevo Testamento. La Casa de la Biblia)

En la primera lectura, Isaías integra en pocas líneas elementos tan dispares como una serie de alimentos (trigo, vino, leche) que se adquieren sin dinero, (Is 55, 1-2), una promesa solemne y amplia (viviréis) y otra de una alianza con vosotros (Is 55,3).

Is 55,1-3a pasa, por medio de alusiones, de una exhortación a poseer legítimamente los bienes de la tierra (Is 55,1), a otra exhortación que invita a dejar de lado todo lo que no es el Señor (Is 55,2a), concluyendo con una tercera exhortación a escuchar la palabra del Señor e interiorizar el pacto, de manera que puedan deleitarse en la abundancia y gozar de la vida en plenitud (Is 55,2b.3a).

Is 55,3 marca el cambio de destinatario de la promesa inquebrantable hecha a los patriarcas y a David; a partir de este momento la promesa de una alianza perpetua se dirige a todo el pueblo. Esta promesa se apoya sobre los favores antes prometidos a David.

En la carta a los Romanos hace Pablo una enumeración marcadamente retórica. Se hace eco, sin duda, de expresiones astrológicas propias de la cultura de su tiempo y evoca una serie de fuerzas que los antiguos juzgaban más o menos hostiles al hombre. No hay que tomar estas expresiones como una descripción detallada del mundo sobrenatural. Simplemente Pablo quiere enfatizar que absolutamente nada, ni siquiera los poderes que entonces se tenían por más fuertes, serán capaces de separar al cristiano de Cristo.

En Mateo 14, 13-21, el relato recuerda la multiplicación de los panes realizada por Eliseo (2 Re 4,42-44) y el episodio en el que Dios alimentó a su pueblo con el maná en el desierto (Ex 16). Ambas referencias muestran que Jesús ha superado a los personajes y acontecimientos del Antiguo Testamento, y que en él se cumplen plenamente las promesas de Dios.

La referencia a la Iglesia aparece con claridad en el papel que desempeñan los discípulos como intermediarios entre Jesús y la gente. Esta acción prefigura la misión de los cristianos como mediadores entre Jesús y los hombres, y la de los apóstoles con respecto a la comunidad. Es probable que la tarea les parezca imposible al principio y que sientan la tentación de despedir a la multitud que se ha congregado en torno a ellos, pero Jesús les enseña que él siempre estará a su lado y que nunca les faltará la asistencia del Padre.

Finalmente, el relato posee un tono litúrgico que recuerda en numerosos detalles la institución de la eucaristía: al anochecer (Mt 14,15 = Mt 26,20), pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a sus discípulos (Mt 14,19 = Mt 26,26). Sin duda los primeros cristianos vieron en este episodio una prefiguración de la eucaristía en la que se ofrece el banquete del reino.

ACTUALIZAMOS

Rezamos con esta oración:

Pan

Pan para saciar el hambre de todos.
Amasado despacio,
cocido en el horno de la verdad hiriente,
del amor auténtico,
del gesto delicado.

Pan partido,
multiplicado al romperse,
llegando a más manos,
a más bocas, a más pueblos, a más historias.

Pan bueno,
Vida para quien yace en las cunetas,
y para quien dormita ahíto de otros manjares,
si acaso tu aroma despierta en él la nostalgia de lo cierto.

Pan cercano,
en la casa que acoge a quien quiera compartir un relato,
un proyecto, una promesa.

Pan vivo,
cuerpo de Dios
alianza inmortal,
que no falte en todas las mesas.

(por José María Rodríguez Olaizola, SJ)