SEMANA SANTA 2026: El paso de Dios en un mundo herido

DOMINGO DE RAMOS

Iniciamos la Semana Santa con el Domingo de Ramos, recordando la entrada de Jesús en Jerusalén, “humilde y sentado en un asno” (Mt 21, 5). Como nos invitó a contemplar el papa León XIV: “Miremos a Jesús, que se presenta como Rey de la paz, mientras a su alrededor se prepara la guerra”. Escuchamos el relato de la Pasión según san Mateo.

JUEVES SANTO

Nos preparamos para vivir este día en una reunión en la mañana, ambientada oracionalmente con la canción “Amaos” y orientada desde la “ley de la conversión” (Hans Urs von Balthasar), que significa asimilar en nosotros las palabras que dijo Juan el Bautista: “Es necesario que Él crezca y que yo disminuya” (Jn 3,30). Se trata de crear “lugar en mi para el Señor y con esto también para su tarea” (Adrienne von Speyr). Aprender a amar no con nuestro amor, sino con el de Dios, renunciando a la afirmación de nuestro “yo”.

En la tarde, la celebración de la Cena del Señor. En su homilía, el sacerdote comenzó por expresar su gratitud por el don del sacerdocio, un don para siempre, para ser ministro del pueblo de Dios. Y profundizó en el signo del lavatorio de los pies: el gesto de Jesús es humildad, pero no solo eso; es también el signo de su entrega, del amor hasta el extremo. A veces, nuestra reacción es la de Pedro: “¿Lavarme los pies tú a mí?”; pero Jesús insiste: “Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde”. Es el amor hasta el extremo, hasta dársenos en la eucaristía y derramar su sangre por nosotros.

Contemplamos el signo del lavatorio de los pies, recibido por doce miembros de la comunidad, jóvenes y mayores: primero los sacerdotes lavando los pies a los jóvenes, y luego ellos a los adultos y estos a los mayores, en un modo que reflejaba muy bien el encuentro de generaciones en la comunidad y, sobre todo, haciéndonos visible lo que Jesús quiere: “Pues si yo, que soy el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, vosotros debéis hacer lo mismo unos con otros”.

La Hora Santa, ya en la noche, nos introdujo en la intimidad de Jesús desde la mirada del discípulo amado. Getsemaní, el tiempo de la agonía. Es el desconcierto, el no entender, y el sopor de los discípulos; pero también la mirada que, a distancia retiene la figura de un Jesús postrado, que tiembla, que lucha, que suda como gotas de sangre, que sufre; al adentrarse en el miedo y el dolor, no se aleja de su Padre, sino que reza, cada vez más intensamente. Su oración: “Padre, si quieres aleja de mí esta copa de amargura; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Jesús elige siempre, también en este momento decisivo, en esta hora, la voluntad de su Padre.

Colocamos nuestras pequeñas velas encendidas al pie del sagrario como signo de nuestro velar en oración, unidos a la oración de Jesús.

VIERNES SANTO

En el Viacrucis de la mañana, realizado alrededor de la Iglesia, participó mucha gente, llevando por turnos la cruz de Jesús y otras dos cruces desnudas. Seguimos el camino del calvario contemplando a Jesús y reconociendo su Pasión en el sufrimiento de nuestro mundo, donde la fuerza del mal, las injusticias y opresiones, parecen imponerse. Cada estación nos interrogaba sobre nuestro compromiso por los más desfavorecidos, sobre nuestra solidaridad con los que sufren, sobre nuestra ternura y amor.

En la tarde, la celebración de la Pasión del Señor: el relato según San Juan puso ante nosotros la dureza de las últimas horas de Jesús y la hondura de su entrega. ¿Por qué murió Jesús?, fue la pregunta de la homilía. Jesús padeció una muerte violenta, una ejecución, un asesinato. Su vida contradecía a los poderes políticos y religiosos de la época. Pero no fue un fracasado, sino que se entregó libremente. Su muerte nos cuestiona a sus seguidores: ¿estamos dispuestos a afrontar las dificultades que conlleva seguirle? 

Como en cada Viernes Santo, la adoración de la cruz por parte del pueblo es impresionante.

De nuevo en la capilla, en la noche, nos reunimos para una adoración de la cruz más contemplativa. Comenzamos con María: el amor de la Madre al pie de la cruz. Y actualizamos las cruces de hoy, desde la multitud de guerras que asolan el mundo hasta la violencia en la sociedad y las familias, desde el dolor de las enfermedades graves hasta la pérdida de seres queridos. La oración nos ayudó a reconocer nuestras cruces más íntimas para escuchar la llamada de Jesús a introducirnos en sus llagas y en su costado.

El momento central fue el abrazo personal a la cruz: una gran cruz de madera desnuda, y un gesto de abrazo.

DEL SÁBADO SANTO A LA VIGILIA PASCUAL

En la mañana del sábado, día de silencio, nos reunimos de nuevo para compartir y situarnos ante la celebración de la noche.

¿Cómo podemos vivirlo? Conectándonos lo más posible con la hondura de nuestro ser, siendo conscientes de la pascua que cada uno está viviendo y ahí, en lo profundo, abriéndonos a Dios y a los demás. Los primeros cristianos tenían un criterio muy claro para saber si habían vivido la Pascua; nos lo dice San Juan: “Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a nuestros hermanos” (1Jn 3,14). Este es el criterio de la verdad de la Pascua tanto para el cristiano como para la comunidad cristiana. Todo el camino de esta noche consiste en vivir, a través de la liturgia, un movimiento que viene de Dios y que nos hace pasar de la oscuridad a la luz, de la intemperie a la mesa del banquete, del no-pueblo al pueblo de Dios, del individualismo a la fraternidad, de la distancia a la comunión.

Y llegó la VIGILIA PASCUAL.

Caminamos juntos tras el Cirio Pascual, con nuestras luces encendidas de él.

Escuchamos el Pregón Pascual y acogimos con escucha, cantos y oración, la liturgia de la Palabra.

En su homilía, el sacerdote nos ofreció cuatro respuestas a esta pregunta: ¿Qué es la Pascua?

  • Es el paso de Dios: cuando Dios pasa, transforma; la historia humana se transforma en historia de salvación. Cuando Dios pasa, pasamos de la muerte a la vida, de la tristeza a la alegría.
  • Es abrazar la vida: amar la vida y cuidarla, la nuestra y la de los demás.
  • Es misión: llevar esta buena noticia a los que no la conocen; salir de nosotros mismos y llevarla a los demás; lo haremos.
  • Es pasión por la justicia: no se puede seguir a Jesús sin apasionarse por la justicia, denunciar las injusticias, defender a los oprimidos, liberar.

En el Domingo de la resurrección la homilía nos ayudó a percibir que, con la resurrección de Jesús, resucita toda su vida. Si su muerte fue la consecuencia de su vida, porque molestaba a los poderes políticos y religiosos, con su resurrección estos mismos poderes ven que esa vida continúa en sus seguidores: su forma de amar, de servir, de liberar…. También así en nosotros, gracias a su Espíritu, que se nos ha dado en el bautismo.

HORARIOS SEMANA SANTA 2026

DOMINGO DE RAMOS 29 de marzo víspera 19:30 h.
domingo 11 h, 12:30 h y 19:30 h.
JUEVES SANTO 2 de abril
MISA DE LA CENA DEL SEÑOR18 h.
HORA SANTA21 h.
VIERNES SANTO 3 de abril
VÍA CRUCIS12 h.
CELEBRACIÓN DE LA PASIÓN18 h.
ADORACIÓN DE LA CRUZ21 h.
SÁBADO SANTO 4 de abril
VIGILIA PASCUAL 22 h.
DOMINGO DE RESURRECCIÓN 5 de abril12:30 h. y 19:30 h.

Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión

Mensaje del Papa León XIV para la Cuaresma 2026

Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor.

NAVIDAD 2025

HORARIOS DE MISAS

MIÉRCOLES 24 DE DICIEMBRE: 9:30
    MISA DEL GALLO: 12 DE LA NOCHE

JUEVES 25 DE DICIEMBRE: 12:30

DOMINGO 28 DE DICIEMBRE: 12:30 y 19:30

MIÉRCOLES 31 DE DICIEMBRE:  9:30  Y
19:30 (MISA DE VÍSPERA DE AÑO NUEVO)

JUEVES 1 DE ENERO: 12:30

DOMINGO 4 DE ENERO: 12:30 Y 19:30 

MARTES 6 DE ENERO (Fiesta de la Epifanía del Señor): 12:30 y 19:30 h.

ORACIÓN PARA BENDECIR LA CENA DE NAVIDAD

Bendice, Señor, nuestra mesa en este día de Luz.
Quienes vamos a cenar celebrándote sabemos que la fiesta eres Tú,
que nos invitas a nacer siempre de nuevo.
Gracias por el pan y el trabajo, por la generosidad y la esperanza.
Llena nuestra mesa de fuerza y ternura para ser personas justas,
llena de paz nuestras vidas y que la amistad y la gratitud alimenten cada día del año.
Tú eres bendición para nosotros; por eso, en esta noche fraterna,
bendice la tierra toda, bendice nuestro país.
Bendice esta familia y esta mesa.
Bendícenos a cada uno de los que estamos aquí.
Amén.

La luz de Dios ha vencido. Dios está con nosotros ¡Feliz y santa Navidad!

Os ofrecemos el Mensaje de Navidad de nuestro arzobispo, el cardenal José Cobo. En él subraya que la  Navidad se hace presente sin imposición, «como una llamada suave a la puerta». Al mismo tiempo, nos recuerda las grandes sombras de nuestro mundo: guerras, pobreza, desigualdades… Y nos invita a ser como Iglesia «ese pesebre humilde donde muchos puedan encontrar calor, reconciliación, sentido y futuro».

En el vídeo encontraréis, además, un pequeño detalle que para nuestra comunidad es una agradable sorpresa.

7ª edición del curso online de atención y prevención de abusos de REPARA

«La prevención y el cuidado no son una estrategia pastoral: son el corazón del Evangelio. Es urgente arraigar en toda la Iglesia una cultura de la prevención que no tolere ninguna forma de abuso […] Esta cultura solo será auténtica si nace de una vigilancia activa, de procesos transparentes y de una escucha sincera a los que han sido heridos» (Papa León XIV)

El Proyecto REPARA es la iniciativa de la archidiócesis de Madrid para la atención a víctimas y la prevención de abusos sexuales, espirituales y de conciencia en su entorno eclesial. Ha abierto el periodo de inscripción para la 7ª edición del curso online Atención y prevención de abusos, una formación en modalidad asíncrona que podrá realizarse a ritmo del alumno entre el 26 de enero y el 26 de marzo de 2026

La formación está destinada a agentes de pastoral, personas con responsabilidades en parroquias, profesores y tutores de centros educativos, miembros de asociaciones y movimientos diocesanos, religiosos, y a toda persona que reconozca la importancia de esta preparación.

No se requieren conocimientos previos.

El programa —con 45 horas de duración y 25 plazas disponibles— ofrece por un precio de 100 euros una formación integral destinada a mejorar la respuesta de la Iglesia ante las diversas formas de abuso y a promover entornos seguros en todas las realidades eclesiales.

El curso tiene dos grandes metas:

– Ofrecer herramientas para una primera respuesta adecuada a quienes han sufrido abusos.

– Prevenir y promover relaciones sanas que eviten nuevas formas de maltrato o violencia.

Las inscripciones pueden realizarse a través del siguiente enlace: https://repara.archimadrid.es/curso-online-atencion-y-prevencion-de-abusos/

Para más información: repara@archimadrid.es | Teléfono 682 90 48 30

Tras la COP30, logros, fracasos, aprendizajes y compromisos

El martes 9 de diciembre a las 18 h. tendrá lugar en la Fundación Pablo VI de forma presencial y también online una sesión con diversas organizaciones para evaluar y poner en común los logros y los fracasos de esta cumbre. Entidades como Enlázate por la Justicia, ECODES, Greenpeace y el Departamento de Ecología Integral de la Conferencia Episcopal Española reflexionarán juntos sobre las luces y las sombras de esta última Cumbre del Clima, sobre cómo seguir avanzando por el cumplimiento de los compromisos del Acuerdo de París, la justicia climática y en la promoción de un cambio en los comportamientos individuales y colectivos para el cuidado integral de la dignidad humana y de la casa común.

Entre los participantes, se contará con María del Carmen Molina, miembro del Departamento de Ecología Integral de la CEE; Pablo Berrechenea, por parte de ECODES; Tagoy Estelou, agustino recoleto (REDES – Enlázate x la Justicia); y Pedro Zorrilla, en representación de Greenpeace – España.

Se requiere inscripción, es gratuita.

XXIII Formación de Acompañamiento a las Familias

Hoy miércoles 26 de noviembre de 2025 a las 20:00 horas tendremos la “XXIII Formación de Acompañamiento a las Familias con hijo/a de orientación sexual diversa”, que nos expondrá la doctora en medicina, doña Carmen Sánchez Carazo, con el título “Corresponsabilidad y Sinodalidad: Personas LGTBI en la Iglesia”, coordinará el encuentro Doña María Bazal, Delegada de Familia y Vida del Arzobispado de Madrid.
La conferencia tendrá lugar a través de la plataforma de Zoom’: https://us06web.zoom.us/j/84741550646?pwd=ufi02oqFppuL24pAcPsTD2m4rF1thl.1

La siguiente reunión tendrá lugar D.m. el próximo viernes 19 de diciembre de 2025 a las 18:30 horas en formato presencial en el espacio O_Lumen (C/ Claudio Coello 141, 28006 Madrid).  Presentación de la propuesta para acompañar a madres y padres con hijos e hijas LGBT “El viaje Arco Iris”.

Os esperamos, recibid un afectuoso saludo,
María Bazal y José Barceló
Delegados E. Familia y Vida
Arzobispado de Madrid

LECTIO DIVINA – CICLO C – TIEMPO ORDINARIO DOMINGO XXXII «DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE LETRÁN»

Lectura de la profecía de Ezequiel 47, 1-2. 8-9. 12

En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo del Señor.

De debajo del umbral del templo corría agua hacia el este –el templo miraba al este–. El agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar.

Me hizo salir por el pórtico septentrional y me llevó por fuera hasta el pórtico exterior que mira al este. El agua corría por el lado derecho.

Me dijo:

«Estas aguas fluyen hacia la zona oriental, descienden hacia la estepa y desembocan en el mar de la Sal. Cuando hayan entrado en él, sus aguas serán saneadas. Todo ser viviente que se agita, allí donde desemboque la corriente, tendrá vida; y habrá peces en abundancia. Porque apenas estas aguas hayan llegado hasta allí, habrán saneado el mar y habrá vida allí donde llegue el torrente.

En ambas riberas del torrente crecerá toda clase de árboles frutales; no se marchitarán sus hojas ni se acabarán sus frutos; darán nuevos frutos cada mes, porque las aguas del torrente fluyen del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales».

Salmo 45, 2-3. 5-6. 8-9

R./ Un río y sus canales alegran la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar. R./

Un río y sus canales alegran la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora. R./

El Señor del universo está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra. R./

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 3, 9c-11. 16-17

Hermanos:

Sois edificio de Dios.

Conforme a la gracia que Dios me ha dado, yo, como hábil arquitecto, puse el cimiento, mientras que otro levanta el edificio. Mire cada cual cómo construye.

Pues nadie puede poner otro cimiento fuera del ya puesto, que es Jesucristo.

¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?

Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios es santo: y ese templo sois vosotros.

Lectura del santo Evangelio según san Juan 2, 13-22

Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:

«Quitad esto de aquí: no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre».

Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito:

«El celo de tu casa me devora».

Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:

«¿Qué signos nos muestras para obrar así?».

Jesús contestó:

«Destruid este templo, y en tres días lo levantaré».

Los judíos replicaron:

«Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?».

Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y creyeron a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

COMENTARIO

Nosotros, obreros de la Iglesia viva, antes de poder erigir estructuras imponentes, debemos excavar en nosotros mismos y a nuestro alrededor para eliminar todo material inestable que pueda impedirnos llegar a la roca desnuda de Cristo (cf. Mt 7,24-27). San Pablo nos lo dice explícitamente en la segunda lectura, cuando afirma que «el único cimiento válido es Jesucristo y nadie puede poner otro distinto» (3,11). Y esto significa volver constantemente a Él y a su Evangelio, dóciles a la acción del Espíritu Santo. De lo contrario, correríamos el riesgo de sobrecargar con estructuras pesadas un edificio con cimientos débiles.

Por eso, queridos hermanos y hermanas, al trabajar con todo nuestro empeño al servicio del Reino de Dios, no nos apresuremos ni seamos superficiales: excavemos profundamente, libres de los criterios del mundo, que con demasiada frecuencia exige resultados inmediatos porque no conoce la sabiduría de la espera. La historia milenaria de la Iglesia nos enseña que sólo con humildad y paciencia se puede construir, con la ayuda de Dios, una verdadera comunidad de fe, capaz de difundir la caridad, de favorecer la misión, de anunciar, celebrar y servir a ese Magisterio apostólico del que este templo es la primera sede (cf. S. Pablo VI, Ángelus, 9 noviembre 1969). (homilía del Papa León XIV, 09-11-2025)

COMPRENDER EL TEXTO (Comentarios al Antiguo y al Nuevo Testamento. La Casa de la Biblia)

En la profecía de Ezequiel 47, 1-12 se habla del agua que sale del templo y se convierte en torrente impetuoso que sana y da vida a las zonas más áridas y más aisladas de la tierra santa. Uno de los fundamentos de la riqueza de Babilonia era el río Éufrates, muy conocido por Ezequiel. El profeta se sirve de la imagen del agua, y contempla a Sión toda ella recreada por los brazos de un río abundante y ve cómo del templo mana una fuente de agua que corre impetuosa desde los cimientos de ese lugar en el que Dios habita y donde se celebra su culto.

Primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 3, 9c-11. 16-17. El juicio de Dios revelará también el valor y la dignidad de cada persona, sobre todo de cada cristiano, a quien Pablo considera templo de Dios y morada del Espíritu. No sé si hoy estamos en situación de hacernos idea de la seriedad con que el mundo antiguo respetaba la santidad de un templo y castigaba su profanación. Pablo amenaza con la destrucción del profanador.

Evangelio según san Juan 2, 13-22. Sustitución del templo. Los sinópticos sitúan este episodio en la última semana de la vida de Jesús. Probablemente demasiado tarde. Un reto tan importante lanzado al judaísmo no puede dejarse para última hora. Muy probablemente Juan lo presenta demasiado pronto. Semejante acción presupone una larga actividad, que haya dado a conocer a Jesús. Para el cuarto evangelio es un gesto programático que, como tal, debe figurar al principio de la actividad de Jesús.

El análisis del texto nos descubre su aspecto programático: el episodio es introducido mediante la afirmación sobre la proximidad de la fiesta judía de la pascua. Esta forma de mencionar la fiesta principal de los judíos indica distancia y separación frente a ellos. Además la pascua era fiesta de liberación. Evocaba el paso de la esclavitud a la libertad (Ex 12,17; 13.10). En tiempos de opresión, el pensamiento de la liberación se acentuaba más; surgía inevitablemente la idea de una nueva liberación. Y éste era el caso en tiempos de Jesús.

Con motivo de la fiesta, y para atender a las necesidades de los peregrinos, se organizaba en torno al templo, en el atrio de los gentiles, un gran mercado que ofrecía todo lo necesario para los sacrificios. Los más pudientes compraban ovejas o bueyes. Los menos afortunados adquirían palomas. La presencia de los cambistas era necesaria ya que las ofrendas debían hacerse en moneda judía, para evitar las efigies del emperador o de los dioses paganos que figuraban en otras clases de moneda. Era todo un negocio, sobre todo para la clase sacerdotal. El gesto de Jesús es interpretado como una acción profética en la tradición sinóptica, que cita a Isaías (Is 56,7) y a Jeremías (Jr 7,11). El texto de Juan cita a Zacarías (Zac 14,21), que hace referencia clara a los tiempos mesiánicos. Estos han llegado. Es la gran enseñanza que ofrece el evangelio de Juan: Jesús inaugura un tiempo nuevo en el campo de las relaciones del hombre con Dios. Reemplaza al templo antiguo, que era la institución más significativa de Israel.

En este evangelio, en lugar de hablar de la purificación del templo, sería más exacto referirse a la “sustitución” del mismo. Jesús no es sólo un profeta reformador, es el Hijo de Dios. Al designar al templo como la casa de mi Padre, Jesús se presenta como el Hijo, que tiene autoridad en el templo y sobre él. Una autoridad que sólo tenía Dios. Quien tiene autoridad sobre el templo es el Señor. El evangelio de Juan es el único que constata la acción de Jesús de echar fuera del recinto del templo a los animales, ovejas y bueyes. Ya no eran necesarios. El templo antiguo, con todo lo necesario para que pudiese cumplir su función sacrificial, era sustituido por el nuevo templo: Jesús es el nuevo templo, el lugar del encuentro del hombre y Dios.

ACTUALIZAMOS

Rezamos y meditamos con esta oración.

Mercaderes

 Hay que enfadarse y gritar
contra el que profana vidas,
el vendedor de apariencias,
contra el mercader de credos
y el usurero de penas.

Hay que devolver un «no»
a quien comercia con guerras,
y oponer la fe desnuda
a las armas, a las fieras
que a zarpazos amenazan
esta humanidad hambrienta
de sentido, de palabra,
de esperanza, de inocencia.

Hay que tirar por el suelo
las mesas de los cambistas
que regatean con leyes
y manipulan conciencias.
Plantarle cara a lo indigno,
aunque resistir convierta
en incómodo a quien lucha,
en peligroso al que alega
que no es amar un negocio,
ni el egoísmo bandera.

Hay que despejar el templo
de cerrojos y cadenas,
de credos atornillados,
y corazones de piedra.

Hay que silenciar el ruido,
y dar voz a los profetas.

(José María R. Olaizola, SJ)