LECTIO DIVINA – CICLO A – TIEMPO ORDINARIO DOMINGO XVIII

Lectura del libro de Isaías 55, 1-3

Esto dice el Señor:

«Oíd, sedientos todos, acudid por agua; venid, también los que no tenéis dinero: comprad trigo y comed, venid y comprad, sin dinero y de balde, vino y leche.

¿Por qué gastar dinero en lo que no alimenta y el salario en lo que no da hartura?

Escuchadme atentos y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos.

Inclinad vuestro oído, venid a mí: escuchadme y viviréis.

Sellaré con vosotros una alianza perpetua, las misericordias firmes hechas a David».

Salmo 144, 8-9. 15-16. 17-18

R./Abres tú la mano, Señor, y nos sacias

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R./

Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente. R./

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones.
Cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R./

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 35. 37-39

Hermanos:

¿Quién nos separará del amor de Cristo?, ¿la tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?

Pero en todo esto vencemos de sobra gracias a aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 14, 13-21

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan Bautista se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados.

Al desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle:

«Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida».

Jesús les replicó:

«No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer».

Ellos le replicaron:

«Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces».

Les dijo:

«Traédmelos».

Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

COMENTARIO

Hoy queremos reflexionar sobre el milagro de la multiplicación de los panes. Al inicio de la narración que hace Mateo (cf. 14, 13-21), Jesús acaba de recibir la noticia de la muerte de Juan Bautista, y con una barca cruza el lago en busca de «un lugar solitario» (v. 13). La gente lo descubre y le precede a pie de manera que «al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos» (v. 14). Así era Jesús: siempre con la compasión, siempre pensando en los demás. Impresiona la determinación de la gente, que teme ser dejada sola, como abandonada. Muerto Juan Bautista, profeta carismático, se encomienda a Jesús, del cual el mismo Juan había dicho: «aquel que viene detrás de mí es más fuerte que yo» (Mt 3, 11). Así la muchedumbre le sigue por todas partes, para escucharle y para llevarle a los enfermos. Y viendo esto Jesús se conmueve. Jesús no es frío, no tiene un corazón frío. Jesús es capaz de conmoverse. Por una parte, Él se siente ligado a esta muchedumbre y no quiere que se vaya; por otra, necesita momentos de soledad, de oración, con el Padre. Muchas veces pasa la noche orando con su Padre.

Aquel día, entonces, el Maestro se dedicó a la gente. Su compasión no es un vago sentimiento; muestra en cambio toda la fuerza de su voluntad de estar cerca de nosotros y de salvarnos. Jesús nos ama mucho, y quiere estar con nosotros. (Papa Francisco, 17-08-2016)

COMPRENDER EL TEXTO (Comentarios al Antiguo y al Nuevo Testamento. La Casa de la Biblia)

En la primera lectura, Isaías integra en pocas líneas elementos tan dispares como una serie de alimentos (trigo, vino, leche) que se adquieren sin dinero, (Is 55, 1-2), una promesa solemne y amplia (viviréis) y otra de una alianza con vosotros (Is 55,3).

Is 55,1-3a pasa, por medio de alusiones, de una exhortación a poseer legítimamente los bienes de la tierra (Is 55,1), a otra exhortación que invita a dejar de lado todo lo que no es el Señor (Is 55,2a), concluyendo con una tercera exhortación a escuchar la palabra del Señor e interiorizar el pacto, de manera que puedan deleitarse en la abundancia y gozar de la vida en plenitud (Is 55,2b.3a).

Is 55,3 marca el cambio de destinatario de la promesa inquebrantable hecha a los patriarcas y a David; a partir de este momento la promesa de una alianza perpetua se dirige a todo el pueblo. Esta promesa se apoya sobre los favores antes prometidos a David.

En la carta a los Romanos hace Pablo una enumeración marcadamente retórica. Se hace eco, sin duda, de expresiones astrológicas propias de la cultura de su tiempo y evoca una serie de fuerzas que los antiguos juzgaban más o menos hostiles al hombre. No hay que tomar estas expresiones como una descripción detallada del mundo sobrenatural. Simplemente Pablo quiere enfatizar que absolutamente nada, ni siquiera los poderes que entonces se tenían por más fuertes, serán capaces de separar al cristiano de Cristo.

En Mateo 14, 13-21, el relato recuerda la multiplicación de los panes realizada por Eliseo (2 Re 4,42-44) y el episodio en el que Dios alimentó a su pueblo con el maná en el desierto (Ex 16). Ambas referencias muestran que Jesús ha superado a los personajes y acontecimientos del Antiguo Testamento, y que en él se cumplen plenamente las promesas de Dios.

La referencia a la Iglesia aparece con claridad en el papel que desempeñan los discípulos como intermediarios entre Jesús y la gente. Esta acción prefigura la misión de los cristianos como mediadores entre Jesús y los hombres, y la de los apóstoles con respecto a la comunidad. Es probable que la tarea les parezca imposible al principio y que sientan la tentación de despedir a la multitud que se ha congregado en torno a ellos, pero Jesús les enseña que él siempre estará a su lado y que nunca les faltará la asistencia del Padre.

Finalmente, el relato posee un tono litúrgico que recuerda en numerosos detalles la institución de la eucaristía: al anochecer (Mt 14,15 = Mt 26,20), pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a sus discípulos (Mt 14,19 = Mt 26,26). Sin duda los primeros cristianos vieron en este episodio una prefiguración de la eucaristía en la que se ofrece el banquete del reino.

ACTUALIZAMOS

Rezamos con esta oración:

Pan

Pan para saciar el hambre de todos.
Amasado despacio,
cocido en el horno de la verdad hiriente,
del amor auténtico,
del gesto delicado.

Pan partido,
multiplicado al romperse,
llegando a más manos,
a más bocas, a más pueblos, a más historias.

Pan bueno,
Vida para quien yace en las cunetas,
y para quien dormita ahíto de otros manjares,
si acaso tu aroma despierta en él la nostalgia de lo cierto.

Pan cercano,
en la casa que acoge a quien quiera compartir un relato,
un proyecto, una promesa.

Pan vivo,
cuerpo de Dios
alianza inmortal,
que no falte en todas las mesas.

(por José María Rodríguez Olaizola, SJ)

LECTIO DIVINA – CICLO A – TIEMPO ORDINARIO “LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR”

Lectura de la profecía de Daniel 7,9-10. 13-14

Miré y vi que colocaban unos tronos. Un anciano se sentó.

Su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas; un río impetuoso de fuego brotaba y corría ante él.

Miles y miles lo servían, millones estaban a sus órdenes.

Comenzó la sesión y se abrieron los libros.

Seguí mirando. Y en mi visión nocturna vi venir una especie de hijo de hombre entre las nubes del cielo.

Avanzó hacia el anciano y llegó hasta su presencia.

A él se le dio poder, honor y reino.

Y todos los pueblos, naciones y lenguas lo sirvieron.

Su poder es un poder eterno, no cesará.

Su reino no acabará.

Salmo 96, 1-2. 5-6. 9

R./ El Señor reina, Altísimo sobre toda la tierra.

El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Tiniebla y nube lo rodean,
justicia y derecho sostienen su trono. R./

Los montes se derriten como cera ante el Señor,
ante el Señor de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria. R./

Porque tú eres, Señor,
Altísimo sobre toda la tierra,
encumbrado sobre todos los dioses. R./

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 17, 1-9

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto.

Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.

De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.

Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:

«Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».

Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía:

«Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo».

Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.

Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo:

«Levantaos, no temáis».

Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.

Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó:

«No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».

COMENTARIO

La Transfiguración ayuda a comprender que la Pasión de Cristo es un misterio de sufrimiento, pero, sobre todo, un regalo de amor infinito por parte de Jesús. Nos hace comprender mejor también su Resurrección. Si antes de la Pasión no se nos hubiera mostrado la transfiguración con la declaración por parte de Dios, «Este es mi hijo amado», la Resurrección y el misterio pascual de Jesús no habría sido fácilmente comprensible en toda su profundidad. De hecho, para comprenderlo, es necesario saber con anterioridad que aquel que sufre y que es glorificado no es solamente un hombre, sino que es el Hijo de Dios, que, con su amor fiel hasta la muerte, nos ha salvado. (Papa Francisco 06-08-2020).

COMPRENDER EL TEXTO (Comentarios al Antiguo y al Nuevo Testamento. La Casa de la Biblia)

En la primera lectura del profeta Daniel tenemos la segunda visión que es muy importante y refiere que alguien semejante a un hijo de hombre viene entre las nubes del cielo y se dirige hacia el anciano que le concede un poder, una gloria y un reino eternos. La acción se desarrolla rápidamente: el origen y la actividad de este hijo de hombre es trascendente, viene de lo alto entre las nubes del cielo (véase Ex 13,21; 19,9; 1 Re 8,10; Is 19,1; Nah 1,3; Sal 18,10) y, presentado ante el anciano, recibe un reino eterno cuyo dominio es universal.

En el Evangelio de san Mateo la Transfiguración de Jesús está íntimamente unida, en la tradición evangélica, al comienzo de su camino hacia la cruz (véase Mc 8,31-9,13). Esta colocación tiene una intención catequética. Los discípulos se sienten desanimados después de escuchar el anuncio de la pasión de Jesús y de conocer lo que pide a aquellos que quieren seguirle. En este momento, la transfiguración es una palabra de ánimo, pues en ella se manifiesta la gloria de Jesús y se anticipa su victoria sobre la cruz, como muestran las numerosas referencias a la resurrección: los vestidos de Jesús se vuelven blancos como la luz (Mt 17,2), lo mismo que los de los ángeles que anunciarán su resurrección (Mt 28,3); Jesús pide a sus discípulos que guarden en secreto esta manifestación hasta que resucite de entre los muertos (Mt 17,9)

Literariamente se trata de una teofanía, es decir de un relato cuyo centro es la manifestación de Dios. En el Antiguo Testamento hay muchos ejemplos de teofanías, y en la mayor parte de ellos hay una serie de elementos que se repiten: suelen tener lugar en un monte o en otro lugar sagrado, la manifestación divina está rodeada de una serie de fenómenos extraordinarios (apariciones, voz del cielo, etc), que provocan miedo y turbación en quienes las presencian. La transfiguración de Jesús sigue este mismo esquema, y por tanto se sitúa en la serie de manifestaciones divinas narradas en el Antiguo Testamento, sólo que en este caso el centro no es la manifestación de Dios, sino de Jesús, presentado como Hijo de Dios.

La manifestación de Jesús está rodeada de fenómenos extraordinarios -transformación de sus vestidos y resplandor de su rostro- que muestran su gloria. Junto a él aparecen Moisés y Elías, dos personajes a los que la tradición judía relacionaba con la llegada del Mesías. Moisés había anunciado que un día Dios suscitaría un profeta como él a quien debían escuchar (Dt 18,15). Elías, por su parte, había desaparecido de este mundo sin morir (2 Re 2,11), y la tradición judía pensaba que su regreso anunciaría la venida del Mesías (Mal 3,23-24). Ambos personajes dan testimonio de que Jesús es el Mesías esperado por Israel. Finalmente, la voz que viene del cielo afirma que Jesús es el Hijo de Dios. Sus palabras son las mismas que las pronunciadas en el momento del bautismo de Jesús (Mt 3,17). En ambos casos se cita el Sal 2,7, un salmo real que cantaba la entronización del nuevo rey como hijo de Dios, y que los primeros cristianos aplicaron a Jesús para confesar que él era el verdadero Hijo de Dios.

Tenemos en este relato una completa presentación de Jesús. En él se ha manifestado la gloria de Dios; él es verdaderamente el Mesías esperado por Israel; más aún, es el Hijo de Dios, un título en el que Mateo insiste a lo largo de todo su evangelio. Esta presentación tiene como destinatarios a los discípulos que lo acompañan y, en la mente del evangelista, también a todos los que leen el evangelio. Su propósito es acrecentar la fe de los discípulos en Jesús a través de la contemplación de su victoria sobre la muerte; de este modo podrán asumir todas las exigencias que lleva consigo ser discípulos y seguidores de Jesús.

Este relato invita a superar la tentación de un mesianismo glorioso y fácil, animando a los discípulos a emprender con Jesús el camino de la obediencia a la voluntad del Padre.

ACTUALIZAMOS

  1. «Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo»:

Dios nos dice que escuchemos a su Hijo, que este es el camino para llegar al Padre ¿Escuchas, estás atento a lo que te dice la Palabra de Dios?

  1. “Levantaos, no temáis”:

Dios nos dice que nos levantemos, que no tengamos miedo ¿En las dificultades confías en Dios, lo pones todo en sus manos?

VISITA DEL PAPA LEÓN XIV A MADRID

El Cardenal Arzobispo de Madrid, D. José Cobo, nos ofrece una Carta Pastoral con motivo de la visita del Papa León XIV. Aquí os la dejamos. 

Del 6 al 12 de junio es la Visita del Papa.
Las diócesis de Madrid, Barcelona y Canarias tenemos la oportunidad de vivir un auténtico regalazo para todos! A Madrid vendrá el fin de semana del 6 y 7 de junio.

La participación de peregrinos será abierta a todos, gratuita, y podéis apuntaros como voluntarios.

Nosotros como parroquia nos hemos apuntado para acoger a gente. También va a ser posible acoger en familias. Para que vayáis pensando qué os llama más y de qué manera podemos ayudar😊 Os ponemos las opciones que hay:

– Opción 1: Participar aquí en la Natividad, ayudando con la acogida de personas y viviendo juntos los eventos principales.
– ⁠Opción 2: Además de lo anterior, ser familia de acogida a peregrinos. Abrir las puertas de nuestra casa para lo que se necesite.
– ⁠Opción 3: Participar como voluntarios en la visita, como por ejemplo ayudando en la logística de los eventos, junto con todos los voluntarios de la Archidiócesis de Madrid.

Si hay alguna duda, no dudéis en preguntarnos.

Muchas ganas de estos días juntos y rezamos mucho desde YAAAA!!

💡Tenéis toda la información del encuentro en Madrid, aquí:
madrid.conelpapa.es

Además, para poder atender los gastos de las las distintas necesidades
e infraestructuras de este gran acontecimiento, puedes colaborar económicamente. 

En el siguiente documento están los datos para poder colaborar.

SEMANA SANTA 2026: El paso de Dios en un mundo herido

DOMINGO DE RAMOS

Iniciamos la Semana Santa con el Domingo de Ramos, recordando la entrada de Jesús en Jerusalén, “humilde y sentado en un asno” (Mt 21, 5). Como nos invitó a contemplar el papa León XIV: “Miremos a Jesús, que se presenta como Rey de la paz, mientras a su alrededor se prepara la guerra”. Escuchamos el relato de la Pasión según san Mateo.

JUEVES SANTO

Nos preparamos para vivir este día en una reunión en la mañana, ambientada oracionalmente con la canción “Amaos” y orientada desde la “ley de la conversión” (Hans Urs von Balthasar), que significa asimilar en nosotros las palabras que dijo Juan el Bautista: “Es necesario que Él crezca y que yo disminuya” (Jn 3,30). Se trata de crear “lugar en mi para el Señor y con esto también para su tarea” (Adrienne von Speyr). Aprender a amar no con nuestro amor, sino con el de Dios, renunciando a la afirmación de nuestro “yo”.

En la tarde, la celebración de la Cena del Señor. En su homilía, el sacerdote comenzó por expresar su gratitud por el don del sacerdocio, un don para siempre, para ser ministro del pueblo de Dios. Y profundizó en el signo del lavatorio de los pies: el gesto de Jesús es humildad, pero no solo eso; es también el signo de su entrega, del amor hasta el extremo. A veces, nuestra reacción es la de Pedro: “¿Lavarme los pies tú a mí?”; pero Jesús insiste: “Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde”. Es el amor hasta el extremo, hasta dársenos en la eucaristía y derramar su sangre por nosotros.

Contemplamos el signo del lavatorio de los pies, recibido por doce miembros de la comunidad, jóvenes y mayores: primero los sacerdotes lavando los pies a los jóvenes, y luego ellos a los adultos y estos a los mayores, en un modo que reflejaba muy bien el encuentro de generaciones en la comunidad y, sobre todo, haciéndonos visible lo que Jesús quiere: “Pues si yo, que soy el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, vosotros debéis hacer lo mismo unos con otros”.

La Hora Santa, ya en la noche, nos introdujo en la intimidad de Jesús desde la mirada del discípulo amado. Getsemaní, el tiempo de la agonía. Es el desconcierto, el no entender, y el sopor de los discípulos; pero también la mirada que, a distancia retiene la figura de un Jesús postrado, que tiembla, que lucha, que suda como gotas de sangre, que sufre; al adentrarse en el miedo y el dolor, no se aleja de su Padre, sino que reza, cada vez más intensamente. Su oración: “Padre, si quieres aleja de mí esta copa de amargura; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Jesús elige siempre, también en este momento decisivo, en esta hora, la voluntad de su Padre.

Colocamos nuestras pequeñas velas encendidas al pie del sagrario como signo de nuestro velar en oración, unidos a la oración de Jesús.

VIERNES SANTO

En el Viacrucis de la mañana, realizado alrededor de la Iglesia, participó mucha gente, llevando por turnos la cruz de Jesús y otras dos cruces desnudas. Seguimos el camino del calvario contemplando a Jesús y reconociendo su Pasión en el sufrimiento de nuestro mundo, donde la fuerza del mal, las injusticias y opresiones, parecen imponerse. Cada estación nos interrogaba sobre nuestro compromiso por los más desfavorecidos, sobre nuestra solidaridad con los que sufren, sobre nuestra ternura y amor.

En la tarde, la celebración de la Pasión del Señor: el relato según San Juan puso ante nosotros la dureza de las últimas horas de Jesús y la hondura de su entrega. ¿Por qué murió Jesús?, fue la pregunta de la homilía. Jesús padeció una muerte violenta, una ejecución, un asesinato. Su vida contradecía a los poderes políticos y religiosos de la época. Pero no fue un fracasado, sino que se entregó libremente. Su muerte nos cuestiona a sus seguidores: ¿estamos dispuestos a afrontar las dificultades que conlleva seguirle? 

Como en cada Viernes Santo, la adoración de la cruz por parte del pueblo es impresionante.

De nuevo en la capilla, en la noche, nos reunimos para una adoración de la cruz más contemplativa. Comenzamos con María: el amor de la Madre al pie de la cruz. Y actualizamos las cruces de hoy, desde la multitud de guerras que asolan el mundo hasta la violencia en la sociedad y las familias, desde el dolor de las enfermedades graves hasta la pérdida de seres queridos. La oración nos ayudó a reconocer nuestras cruces más íntimas para escuchar la llamada de Jesús a introducirnos en sus llagas y en su costado.

El momento central fue el abrazo personal a la cruz: una gran cruz de madera desnuda, y un gesto de abrazo.

DEL SÁBADO SANTO A LA VIGILIA PASCUAL

En la mañana del sábado, día de silencio, nos reunimos de nuevo para compartir y situarnos ante la celebración de la noche.

¿Cómo podemos vivirlo? Conectándonos lo más posible con la hondura de nuestro ser, siendo conscientes de la pascua que cada uno está viviendo y ahí, en lo profundo, abriéndonos a Dios y a los demás. Los primeros cristianos tenían un criterio muy claro para saber si habían vivido la Pascua; nos lo dice San Juan: “Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a nuestros hermanos” (1Jn 3,14). Este es el criterio de la verdad de la Pascua tanto para el cristiano como para la comunidad cristiana. Todo el camino de esta noche consiste en vivir, a través de la liturgia, un movimiento que viene de Dios y que nos hace pasar de la oscuridad a la luz, de la intemperie a la mesa del banquete, del no-pueblo al pueblo de Dios, del individualismo a la fraternidad, de la distancia a la comunión.

Y llegó la VIGILIA PASCUAL.

Caminamos juntos tras el Cirio Pascual, con nuestras luces encendidas de él.

Escuchamos el Pregón Pascual y acogimos con escucha, cantos y oración, la liturgia de la Palabra.

En su homilía, el sacerdote nos ofreció cuatro respuestas a esta pregunta: ¿Qué es la Pascua?

  • Es el paso de Dios: cuando Dios pasa, transforma; la historia humana se transforma en historia de salvación. Cuando Dios pasa, pasamos de la muerte a la vida, de la tristeza a la alegría.
  • Es abrazar la vida: amar la vida y cuidarla, la nuestra y la de los demás.
  • Es misión: llevar esta buena noticia a los que no la conocen; salir de nosotros mismos y llevarla a los demás; lo haremos.
  • Es pasión por la justicia: no se puede seguir a Jesús sin apasionarse por la justicia, denunciar las injusticias, defender a los oprimidos, liberar.

En el Domingo de la resurrección la homilía nos ayudó a percibir que, con la resurrección de Jesús, resucita toda su vida. Si su muerte fue la consecuencia de su vida, porque molestaba a los poderes políticos y religiosos, con su resurrección estos mismos poderes ven que esa vida continúa en sus seguidores: su forma de amar, de servir, de liberar…. También así en nosotros, gracias a su Espíritu, que se nos ha dado en el bautismo.

HORARIOS SEMANA SANTA 2026

DOMINGO DE RAMOS 29 de marzo víspera 19:30 h.
domingo 11 h, 12:30 h y 19:30 h.
JUEVES SANTO 2 de abril
MISA DE LA CENA DEL SEÑOR18 h.
HORA SANTA21 h.
VIERNES SANTO 3 de abril
VÍA CRUCIS12 h.
CELEBRACIÓN DE LA PASIÓN18 h.
ADORACIÓN DE LA CRUZ21 h.
SÁBADO SANTO 4 de abril
VIGILIA PASCUAL 22 h.
DOMINGO DE RESURRECCIÓN 5 de abril12:30 h. y 19:30 h.

Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión

Mensaje del Papa León XIV para la Cuaresma 2026

Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor.

NAVIDAD 2025

HORARIOS DE MISAS

MIÉRCOLES 24 DE DICIEMBRE: 9:30
    MISA DEL GALLO: 12 DE LA NOCHE

JUEVES 25 DE DICIEMBRE: 12:30

DOMINGO 28 DE DICIEMBRE: 12:30 y 19:30

MIÉRCOLES 31 DE DICIEMBRE:  9:30  Y
19:30 (MISA DE VÍSPERA DE AÑO NUEVO)

JUEVES 1 DE ENERO: 12:30

DOMINGO 4 DE ENERO: 12:30 Y 19:30 

MARTES 6 DE ENERO (Fiesta de la Epifanía del Señor): 12:30 y 19:30 h.

ORACIÓN PARA BENDECIR LA CENA DE NAVIDAD

Bendice, Señor, nuestra mesa en este día de Luz.
Quienes vamos a cenar celebrándote sabemos que la fiesta eres Tú,
que nos invitas a nacer siempre de nuevo.
Gracias por el pan y el trabajo, por la generosidad y la esperanza.
Llena nuestra mesa de fuerza y ternura para ser personas justas,
llena de paz nuestras vidas y que la amistad y la gratitud alimenten cada día del año.
Tú eres bendición para nosotros; por eso, en esta noche fraterna,
bendice la tierra toda, bendice nuestro país.
Bendice esta familia y esta mesa.
Bendícenos a cada uno de los que estamos aquí.
Amén.

La luz de Dios ha vencido. Dios está con nosotros ¡Feliz y santa Navidad!

Os ofrecemos el Mensaje de Navidad de nuestro arzobispo, el cardenal José Cobo. En él subraya que la  Navidad se hace presente sin imposición, «como una llamada suave a la puerta». Al mismo tiempo, nos recuerda las grandes sombras de nuestro mundo: guerras, pobreza, desigualdades… Y nos invita a ser como Iglesia «ese pesebre humilde donde muchos puedan encontrar calor, reconciliación, sentido y futuro».

En el vídeo encontraréis, además, un pequeño detalle que para nuestra comunidad es una agradable sorpresa.

7ª edición del curso online de atención y prevención de abusos de REPARA

«La prevención y el cuidado no son una estrategia pastoral: son el corazón del Evangelio. Es urgente arraigar en toda la Iglesia una cultura de la prevención que no tolere ninguna forma de abuso […] Esta cultura solo será auténtica si nace de una vigilancia activa, de procesos transparentes y de una escucha sincera a los que han sido heridos» (Papa León XIV)

El Proyecto REPARA es la iniciativa de la archidiócesis de Madrid para la atención a víctimas y la prevención de abusos sexuales, espirituales y de conciencia en su entorno eclesial. Ha abierto el periodo de inscripción para la 7ª edición del curso online Atención y prevención de abusos, una formación en modalidad asíncrona que podrá realizarse a ritmo del alumno entre el 26 de enero y el 26 de marzo de 2026

La formación está destinada a agentes de pastoral, personas con responsabilidades en parroquias, profesores y tutores de centros educativos, miembros de asociaciones y movimientos diocesanos, religiosos, y a toda persona que reconozca la importancia de esta preparación.

No se requieren conocimientos previos.

El programa —con 45 horas de duración y 25 plazas disponibles— ofrece por un precio de 100 euros una formación integral destinada a mejorar la respuesta de la Iglesia ante las diversas formas de abuso y a promover entornos seguros en todas las realidades eclesiales.

El curso tiene dos grandes metas:

– Ofrecer herramientas para una primera respuesta adecuada a quienes han sufrido abusos.

– Prevenir y promover relaciones sanas que eviten nuevas formas de maltrato o violencia.

Las inscripciones pueden realizarse a través del siguiente enlace: https://repara.archimadrid.es/curso-online-atencion-y-prevencion-de-abusos/

Para más información: repara@archimadrid.es | Teléfono 682 90 48 30