{"id":856,"date":"2024-02-04T18:41:53","date_gmt":"2024-02-04T18:41:53","guid":{"rendered":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=856"},"modified":"2026-04-13T11:15:44","modified_gmt":"2026-04-13T11:15:44","slug":"lectio-divina-ciclo-a-pascua-domingo-vi","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=856","title":{"rendered":"LECTIO DIVINA \u2013 CICLO A \u2013 PASCUA DOMINGO VI"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-c15a8ab8-3625-442e-b5f0-62082789f846\" href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/LECTIO-CICLO-A-PASCUA-6.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">LECTIO &#8211; CICLO A &#8211; PASCUA 6<\/a><a href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/LECTIO-CICLO-A-PASCUA-6.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-c15a8ab8-3625-442e-b5f0-62082789f846\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n<h3><strong>Lectura del libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles 8, 5-8. 14-17<\/strong><\/h3>\n<p>En aquellos d\u00edas, Felipe baj\u00f3 a la ciudad de Samar\u00eda y les predicaba a Cristo. El gent\u00edo un\u00e1nimemente escuchaba con atenci\u00f3n lo que dec\u00eda Felipe, porque hab\u00edan o\u00eddo hablar de los signos que hac\u00eda, y los estaban viendo: de muchos pose\u00eddos sal\u00edan los esp\u00edritus inmundos lanzando gritos, y muchos paral\u00edticos y lisiados se curaban. La ciudad se llen\u00f3 de alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Cuando los ap\u00f3stoles, que estaban en Jerusal\u00e9n, se enteraron de que Samar\u00eda hab\u00eda recibido la palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan; ellos bajaron hasta all\u00ed y oraron por ellos, para que recibieran el Esp\u00edritu Santo; pues a\u00fan no hab\u00eda bajado sobre ninguno; estaban s\u00f3lo bautizados en el nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas. Entonces les impon\u00edan las manos y recib\u00edan el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<h3><strong>Salmo 65, 1b-3a. 4-5. 6-7a. 16 y 20<\/strong><\/h3>\n<h4><strong>R.\/ Aclamad al Se\u00f1or, tierra entera.<\/strong><\/h4>\n<p>Aclamad al Se\u00f1or, tierra entera;<br \/>tocad en honor de su nombre,<br \/>cantad himnos a su gloria.<br \/>Decid a Dios: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 temibles son tus obras!\u00bb R.\/<\/p>\n<p>Que se postre ante ti la tierra entera,<br \/>que toquen en tu honor,<br \/>que toquen para tu nombre.<br \/>Venid a ver las obras de Dios,<br \/>sus temibles proezas en favor de los hombres. R.\/<\/p>\n<p>Transform\u00f3 el mar en tierra firme,<br \/>a pie atravesaron el r\u00edo.<br \/>Alegr\u00e9monos en \u00e9l.<br \/>Con su poder gobierna eternamente. R.\/<\/p>\n<p>Los que tem\u00e9is a Dios, venid a escuchar,<br \/>os contar\u00e9 lo que ha hecho conmigo.<br \/>Bendito sea Dios, que no rechaz\u00f3 mi s\u00faplica<br \/>ni me retir\u00f3 su favor. R.\/<\/p>\n<h3><strong>Lectura de la primera carta del ap\u00f3stol san Pedro 3, 15-18<\/strong><\/h3>\n<p>Queridos hermanos:<\/p>\n<p>Glorificad a Cristo el Se\u00f1or en vuestros corazones, dispuestos siempre para dar explicaci\u00f3n a todo el que os pida una raz\u00f3n de vuestra esperanza, pero con delicadeza y con respeto, teniendo buena conciencia, para que, cuando os calumnien, queden en rid\u00edculo los que atentan contra vuestra buena conducta en Cristo.<\/p>\n<p>Pues es mejor sufrir haciendo el bien, si as\u00ed lo quiere Dios, que sufrir haciendo el mal.<\/p>\n<p>Porque tambi\u00e9n Cristo sufri\u00f3 su pasi\u00f3n, de una vez para siempre, por los pecados, el justo por los injustos, para conduciros a Dios. Muerto en la carne pero vivificado en el Esp\u00edritu.<\/p>\n<h3><strong>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan san Juan 14, 15-21<\/strong><\/h3>\n<p>En aquel tiempo, dijo Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abSi me am\u00e1is, guardar\u00e9is mis mandamientos. Y yo le pedir\u00e9 al Padre que os d\u00e9 otro Par\u00e1clito, que est\u00e9 siempre con vosotros, el Esp\u00edritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conoc\u00e9is, porque mora con vosotros y est\u00e1 en vosotros.<\/p>\n<p>No os dejar\u00e9 hu\u00e9rfanos, volver\u00e9 a vosotros. Dentro de poco el mundo no me ver\u00e1, pero vosotros me ver\u00e9is y vivir\u00e9is, porque yo sigo viviendo. Entonces sabr\u00e9is que yo estoy en mi Padre, y vosotros en m\u00ed y yo en vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama ser\u00e1 amado por mi Padre, y yo tambi\u00e9n lo amar\u00e9 y me manifestar\u00e9 a \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>COMENTARIO<\/strong><\/h3>\n<p>La liturgia de hoy quisiera prepararnos ya para la pr\u00f3xima celebraci\u00f3n de Pentecost\u00e9s. Las lecturas abundan en referencias al Esp\u00edritu. A la vez que anima a los cristianos a dar raz\u00f3n de su esperanza, la primera carta de Pedro destaca el papel del Esp\u00edritu en el misterio pascual, constatando su intervenci\u00f3n en la resurrecci\u00f3n de Cristo. El libro de los Hechos nos presenta a los ap\u00f3stoles transmitiendo ese mismo Esp\u00edritu mediante la imposici\u00f3n de manos. Finalmente, es el evangelio de Juan quien nos muestra a Jes\u00fas despidi\u00e9ndose de los disc\u00edpulos y prometi\u00e9ndoles que interceder\u00e1 ante el Padre para que les env\u00ede \u00abotro Par\u00e1clito\u00bb que se quede siempre con ellos.<\/p>\n<p>En continuidad con el evangelio del domingo pasado, Jes\u00fas promete a sus disc\u00edpulos que a pesar de su partida de este mundo no los dejar\u00e1 solos. El dinamismo puesto en marcha por la Pascua posibilitar\u00e1 nuevas presencias del Se\u00f1or, que establecer\u00e1 con los suyos una relaci\u00f3n de comuni\u00f3n semejante a la que le une al Padre.<\/p>\n<h3><strong>COMPRENDER EL TEXTO<\/strong><\/h3>\n<p>Aunque el texto lit\u00fargico ha recortado los vv. 13-14, la p\u00e1gina evang\u00e9lica que acabamos de leer es continuaci\u00f3n casi inmediata de la que le\u00edmos el domingo pasado (Jn 14,1-12). Vale aqu\u00ed, por tanto, todo lo que se dec\u00eda sobre los \u00abdiscursos de despedida\u00bb, que siguen siendo el contexto en el que debemos entender estas palabras. Gracias a ellas comprenderemos mejor el sentido de la ausencia temporal de Jes\u00fas y los modos en los que \u00c9l seguir\u00e1 haci\u00e9ndose presente en medio de sus disc\u00edpulos despu\u00e9s de la Pascua. El pasaje de hoy est\u00e1 delimitado por una \u00abinclusi\u00f3n\u00bb, es decir, comienza y acaba de forma muy semejante.<\/p>\n<p>Tanto el primer vers\u00edculo del pasaje como el \u00faltimo insisten en la idea de que \u00abamar\u00bb a Jes\u00fas implica \u00abcumplir\u00bb sus mandamientos. Para captar el alcance de esta afirmaci\u00f3n es preciso recordar que el Antiguo Testamento se expresa de id\u00e9ntica manera cuando habla de la alianza entre Yahv\u00e9 e Israel (por ejemplo, Dt 6,5-6; 7,9). Lo sorprendente es que aqu\u00ed es Jes\u00fas el que reclama para s\u00ed lo que la tradici\u00f3n b\u00edblica exige para Dios. Se apunta as\u00ed desde el principio del texto hacia el misterio personal del Hijo y su comuni\u00f3n \u00fanica con el Padre, aunque luego se explicar\u00e1 mejor. Este amor a Jes\u00fas, que debe traducirse y concretarse en hacer su voluntad y acoger con fe lo que \u00e9l ha revelado mediante su palabra, viene a ser la condici\u00f3n para que \u00c9l se manifieste a sus disc\u00edpulos y el Padre haga posible su presencia entre ellos de un modo nuevo. De eso habla el resto del pasaje.<\/p>\n<p>Cuando Jes\u00fas sea glorificado junto al Padre interceder\u00e1 ante \u00c9l y \u00e9ste enviar\u00e1 a los disc\u00edpulos el don de \u00abotro Par\u00e1clito\u00bb. Se cumple as\u00ed la antigua profec\u00eda referida a la alianza nueva y definitiva prometida por Dios (por ejemplo, Ez 36,26-27). Respecto al sentido preciso de este t\u00e9rmino, con el que el evangelio de Juan se refiere al Esp\u00edritu, podr\u00edamos apuntar los significados de \u00abayudante\u00bb, \u00abprotector\u00bb, \u00ababogado\u00bb, \u00abdefensor\u00bb, \u00abintercesor\u00bb &#8230; para hacernos una idea m\u00e1s exacta de su funci\u00f3n a favor de los creyentes; deber\u00edamos leer los cinco anuncios de su venida distribuidos a lo largo de los \u00abdiscursos de despedida\u00bb (Jn 14,16-17; 14,25-26; 15,26-27; 16,4b-11; 16,12-15). All\u00ed queda claro que la actuaci\u00f3n del Esp\u00edritu est\u00e1 en continuidad con la de Jes\u00fas (que tambi\u00e9n es llamado \u00abpar\u00e1clito\u00bb en 1\u00aa Jn 2,1). Cuando \u00c9l ya no est\u00e9 f\u00edsicamente presente entre los suyos ser\u00e1 \u00abotro\u00bb Par\u00e1clito quien har\u00e1 que los disc\u00edpulos no olviden la ense\u00f1anza del Maestro, pues les ayudar\u00e1 a recordarla, a interpretarla con m\u00e1s profundidad y a actualizar su sentido.<\/p>\n<p>Se destaca que el Par\u00e1clito es enviado para \u00abestar siempre\u00bb con los disc\u00edpulos. Esta funci\u00f3n recuerda a la de Jes\u00fas durante su vida mortal (Jn 14,9). Por eso, cuando \u00c9l se vaya al Padre, ser\u00e1 el Esp\u00edritu quien har\u00e1 posible ese \u00abyo estar\u00e9 contigo\u00bb que resuena como promesa divina a lo largo de toda la Biblia (Ex 3,12). En un segundo momento se le califica tambi\u00e9n como \u00abEsp\u00edritu de la verdad\u00bb porque su funci\u00f3n es iluminar y hacer comprender \u00abla verdad completa\u00bb (Jn 16,12-15). Aqu\u00ed se subraya la diferente acogida que el \u00abmundo\u00bb y los disc\u00edpulos le dispensar\u00e1n. Los que se niegan a aceptar a Jes\u00fas como verdad (Jn 14,6) tampoco pueden recibir a quien les resulta desconocido. Los disc\u00edpulos, en cambio, lo conocen porque vive y est\u00e1 en ellos.<\/p>\n<p>El env\u00edo del Esp\u00edritu y su presencia permanente en los creyentes no implica la ausencia definitiva de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Como ya hab\u00eda anunciado (Jn 14,3), \u00c9l mismo volver\u00e1 a los suyos y as\u00ed remediar\u00e1 la orfandad que les causar\u00e1 su muerte. Esta separaci\u00f3n ser\u00e1 solo temporal, aunque no todos lo interpreten as\u00ed. Para el mundo que le ha rechazado Jes\u00fas va a desaparecer definitivamente. La fe de los disc\u00edpulos, en cambio, pondr\u00e1 en ellos unos ojos nuevos que les permitir\u00e1n seguir \u00abvi\u00e9ndolo\u00bb y creyendo que \u00e9l vive. Por eso cuando Jes\u00fas habla aqu\u00ed de su vuelta, no se refiere a su regreso al final de los siglos, sino a su presencia actual como Resucitado en medio de la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>La presencia del Resucitado entre los suyos har\u00e1 posible una nueva relaci\u00f3n del creyente con Dios, caracterizada por la cercan\u00eda, el amor y la ausencia de otra mediaci\u00f3n que no sea el mismo Jes\u00fas. La fe en el Viviente por excelencia ser\u00e1 para ellos fuente de su misma vida (v. 19). Adem\u00e1s, \u201ccomprender\u00e1n\u201d la relaci\u00f3n absolutamente \u00fanica que le vincula con el Padre, de la que Jes\u00fas hab\u00eda hablado ya en Jn 14,10-11. Una relaci\u00f3n de \u00edntima uni\u00f3n que servir\u00e1 de patr\u00f3n para la que \u00c9l mismo establecer\u00e1 con sus disc\u00edpulos, de modo que tambi\u00e9n ellos participen de esa comuni\u00f3n divina (v. 20). La \u00faltima consecuencia enunciada en este pasaje afirma que el Padre y Jes\u00fas mismo responder\u00e1n con su amor a todos aquellos que le amen de verdad y lo demuestren poniendo en pr\u00e1ctica su Palabra (v. 21).<\/p>\n<h3><strong>ACTUALIZAMOS<\/strong><\/h3>\n<p>Las palabras de Jes\u00fas que hemos le\u00eddo no solo afectan a los primeros testigos de la Pascua o a la comunidad cristiana a la que Juan dirige su evangelio, sino a los creyentes de todos los tiempos. Por eso tambi\u00e9n nosotros somos beneficiarios de sus promesas, el Esp\u00edritu est\u00e1 con nosotros. Jes\u00fas est\u00e1 con nosotros. Vivimos sumergidos en la vida de Dios.<\/p>\n<ol>\n<li><strong><em>\u201cY yo le pedir\u00e9 al Padre que os d\u00e9 otro Par\u00e1clito\u201d:<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfQu\u00e9 rasgos de la funci\u00f3n del Esp\u00edritu como \u201cpar\u00e1clito\u201d descubres m\u00e1s presentes en tu vida?<\/p>\n<p>\u00bfPuedes decir que conoces y vive en ti ese que para muchos es el gran desconocido?<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong><em>\u201cSi me am\u00e1is, guardar\u00e9is mis mandamientos\u201d:<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfC\u00f3mo tratas de concretar estas palabras de Jes\u00fas en tu compromiso de cada d\u00eda?<\/p>\n<p>\u00bfVives \u201camando\u201d o \u201ccumpliendo\u201d?<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong><em>\u201cNo os dejar\u00e9 hu\u00e9rfanos\u201d:<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfQu\u00e9 clase de esperanza despierta en ti el saber que Jes\u00fas no nos ha dejado solos?<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lectura del libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles 8, 5-8. 14-17 En aquellos d\u00edas, Felipe baj\u00f3 a la ciudad de Samar\u00eda y les predicaba a Cristo. 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