{"id":849,"date":"2024-02-01T19:22:54","date_gmt":"2024-02-01T19:22:54","guid":{"rendered":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=849"},"modified":"2024-02-01T19:23:12","modified_gmt":"2024-02-01T19:23:12","slug":"lectio-divina-ciclo-b-tiempo-ordinario-domingo-vi","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=849","title":{"rendered":"LECTIO DIVINA &#8211; CICLO B &#8211; TIEMPO ORDINARIO DOMINGO VI"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-d2f5b5c3-0b8f-4f56-a2cf-78de059c08cc\" href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/LECTIO-CICLO-B-TIEMPO-ORDINARIO-6.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">LECTIO &#8211; CICLO B &#8211; TIEMPO ORDINARIO 6<\/a><a href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/LECTIO-CICLO-B-TIEMPO-ORDINARIO-6.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-d2f5b5c3-0b8f-4f56-a2cf-78de059c08cc\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n<h3><strong>Lectura del libro del Lev\u00edtico 13, 1-2. 44-46<\/strong><\/h3>\n<p>El Se\u00f1or dijo a Mois\u00e9s y a Aar\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abCuando alguno tenga una inflamaci\u00f3n, una erupci\u00f3n o una mancha en la piel, y se le produzca una llaga como de lepra, ser\u00e1 llevado ante el sacerdote Aar\u00f3n, o ante uno de sus hijos sacerdotes.<\/p>\n<p>Se trata de un leproso: es impuro. El sacerdote lo declarar\u00e1 impuro de lepra en la cabeza.<\/p>\n<p>El enfermo de lepra andar\u00e1 con la ropa rasgada y la cabellera desgre\u00f1ada, con la barba tapada y gritando: \u00ab\u00a1Impuro, impuro!\u00bb. Mientras le dure la afecci\u00f3n, seguir\u00e1 siendo impuro. Es impuro y vivir\u00e1 solo y tendr\u00e1 su morada fuera del campamento\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>Salmo 31, 1b-2. 5. 11<\/strong><\/h3>\n<h4><strong>R.\/ T\u00fa eres mi refugio, me rodeas de cantos de liberaci\u00f3n.<\/strong><\/h4>\n<p>Dichoso el que est\u00e1 absuelto de su culpa,<br \/>a quien le han sepultado su pecado;<br \/>dichoso el hombre a quien el Se\u00f1or no le apunta el delito<br \/>y en cuyo esp\u00edritu no hay enga\u00f1o. R.\/<\/p>\n<p>Hab\u00eda pecado, lo reconoc\u00ed,<br \/>no te encubr\u00ed mi delito;<br \/>propuse: \u00abConfesar\u00e9 al Se\u00f1or mi culpa\u00bb,<br \/>y t\u00fa perdonaste mi culpa y mi pecado. R.\/<\/p>\n<p>Alegraos, justos, y gozad con el Se\u00f1or;<br \/>aclamadlo, los de coraz\u00f3n sincero. R.\/<\/p>\n<h3><strong>Lectura de la primera carta del ap\u00f3stol san Pablo a los Corintios 10,31 &#8211; 11,1<\/strong><\/h3>\n<p>Hermanos:<\/p>\n<p>Ya com\u00e1is, ya beb\u00e1is o hag\u00e1is lo que hag\u00e1is, hacedlo todo para gloria de Dios.<\/p>\n<p>No deis motivo de esc\u00e1ndalo ni a jud\u00edos, ni a griegos, ni a la Iglesia de Dios; como yo, que procuro contentar en todo a todos, no buscando mi propia ventaja, sino la de la mayor\u00eda, para que se salven.<\/p>\n<p>Sed imitadores m\u00edos como yo lo soy de Cristo.<\/p>\n<h3><strong>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan san Marcos 1, 40-45<\/strong><\/h3>\n<p>En aquel tiempo, se acerc\u00f3 a Jes\u00fas un leproso, suplic\u00e1ndole de rodillas:<\/p>\n<p>\u00abSi quieres, puedes limpiarme\u00bb.<\/p>\n<p>Compadecido, extendi\u00f3 la mano y lo toc\u00f3 diciendo:<\/p>\n<p>\u00abQuiero: queda limpio\u00bb.<\/p>\n<p>La lepra se le quit\u00f3 inmediatamente y qued\u00f3 limpio.<\/p>\n<p>\u00c9l lo despidi\u00f3, encarg\u00e1ndole severamente:<\/p>\n<p>\u00abNo se lo digas a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificaci\u00f3n lo que mand\u00f3 Mois\u00e9s, para que les sirva de testimonio\u00bb.<\/p>\n<p>Pero cuando se fue, empez\u00f3 a pregonar bien alto y a divulgar el hecho, de modo que Jes\u00fas ya no pod\u00eda entrar abiertamente en ning\u00fan pueblo; se quedaba fuera, en lugares solitarios; y aun as\u00ed acud\u00edan a \u00e9l de todas partes.<\/p>\n<h3><strong>COMENTARIO<\/strong><\/h3>\n<p>En el libro del Lev\u00edtico se nos muestra la terrible existencia de los enfermos de lepra en el juda\u00edsmo. El sufrimiento por la enfermedad estaba acompa\u00f1ado por la marginaci\u00f3n absoluta. Jes\u00fas, en el pasaje del evangelio, sana al leproso y lo integra de nuevo en la vida de su pueblo. De esta manera es restaurada su vida y su condici\u00f3n social.<\/p>\n<p>Pablo, en la carta a los Corintios, nos invita a actualizar el compromiso de Jes\u00fas: seguid mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo. La Palabra de Dios nos lleva a leer nuestra historia personal comprometidos con nuestros hermanos.<\/p>\n<h3><strong>COMPRENDER EL TEXTO<\/strong><\/h3>\n<p>Seguimos con el cap\u00edtulo primero del evangelio de Marcos. Se nos presenta a Jes\u00fas actuando de nuevo en la vida y en la historia de las personas, esta vez para limpiar a un leproso. Incluso, Jes\u00fas va m\u00e1s all\u00e1, porque no solo es necesaria la curaci\u00f3n de la enfermedad f\u00edsica de este hombre, sino tambi\u00e9n la devoluci\u00f3n de la dignidad de la persona y la superaci\u00f3n de la completa marginaci\u00f3n a la que estaba sometido por sus paisanos. El contacto con Jes\u00fas regenera radicalmente la vida del ser humano.<\/p>\n<p>Con estas curaciones se nos recuerda cu\u00e1l era la intenci\u00f3n de Jes\u00fas al salir a los pueblos cercanos, anunciar el mensaje en las sinagogas y por todo el pueblo y expulsar los demonios (Mc 1, 38-39).<\/p>\n<p>El relato se puede dividir en dos partes, la primera cuenta la curaci\u00f3n y la segunda recoge un di\u00e1logo de Jes\u00fas con el hombre curado.<\/p>\n<p>Se trata de un enfermo con lepra. Esta enfermedad ten\u00eda entonces connotaciones que no tiene ahora. Los cap\u00edtulos 13 y 14 del Lev\u00edtico son muy ilustrativos y aclaran esto. La lepra fue una de las plagas del \u00e9xodo y era considerada en el Antiguo Testamento como un castigo de Dios por los pecados de los israelitas. Contrasta la imagen que ten\u00edan de Dios aquellos hombres y el amor que trasparenta la acci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Los leprosos eran impuros y transmit\u00edan su impureza, por lo que eran forzados a vivir fuera de la ciudad. Por eso sorprende que Jes\u00fas deje que se acerquen a \u00e9l, e incluso le toquen para curarles. Lo normal es que hubiera quedado contaminado y, sin embargo, es el leproso el que resulta curado. Hay que darse cuenta de que la vida de Jes\u00fas s\u00ed queda \u201c<em>tocada<\/em>\u201d. Al rebelarse contra las normas sociales que esclavizan al ser humano \u00e9l mismo queda situado en los m\u00e1rgenes de la sociedad.<\/p>\n<p>La fama de Jes\u00fas se extiende y son cada vez m\u00e1s los que acuden a \u00e9l para ser curados de enfermedad o posesi\u00f3n, aunque Jes\u00fas intenta que no divulguen los milagros para que no se difundan comprensiones parciales y err\u00f3neas acerca de su predicaci\u00f3n sobre el Reino.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s podemos constatar la cercan\u00eda de Jes\u00fas hacia los marginados, los enfermos, los endemoniados y sobre todo los leprosos, que estaban en ese grupo de personas a las que se exclu\u00eda de la vida social y religiosa, porque eran impuros. El Reinado de Dios, que Jes\u00fas hace presente, llega, sin embargo, hasta ellos. Hemos de preguntarnos a la luz de la Palabra qui\u00e9nes son hoy estos marginados a los que debe llegar la Buena Noticia del Reinado de Dios.<\/p>\n<h3><strong>ACTUALIZAMOS<\/strong><\/h3>\n<p>En nuestros d\u00edas tambi\u00e9n hay gente que malvive, como el leproso del evangelio, en los m\u00e1rgenes de la sociedad; son personas rechazadas por razones pol\u00edticas, sociales, religiosas&#8230; la historia del encuentro de Jes\u00fas con aquel leproso es, sin duda, hoy m\u00e1s que nunca nuestra historia.<\/p>\n<ol>\n<li><strong>El leproso del texto llega a Jes\u00fas desde la fe. \u201c<em>Si quieres, puedes limpiarme<\/em>\u201d, le suplica de rodillas.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfC\u00f3mo nos acercamos nosotros a Jes\u00fas?<\/p>\n<p>\u00bfDesde qu\u00e9 actitudes? \u00bfQu\u00e9 esperamos de \u00e9l?<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong>Las normas del juda\u00edsmo segregaban a mucha gente por diversos motivos. Jes\u00fas, por el contrario, integra, busca devolver la comuni\u00f3n. Podemos revisar nuestras actitudes con los marginados de nuestro entorno.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfQui\u00e9nes son esos marginados?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 podemos hacer para que vuelvan a ser limpios a los ojos de todos?<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong>Un leproso era considerado como un muerto viviente. Su vida, sin nada de esperanza, no merec\u00eda la pena ser vivida.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfC\u00f3mo es el Reino de Dios que propone el pasaje que hemos le\u00eddo para los hombres y mujeres de hoy?<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong>Todos nosotros tambi\u00e9n tenemos alguna mancha en nuestras vidas,<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 nos gustar\u00eda ser limpiados?<\/p>\n<p><strong>Como cristianos, hacemos una lectura creyente de la realidad que nos rodea, una lectura desde el coraz\u00f3n de Dios. A \u00e9l nos acercamos como el leproso, desde la fe hecha s\u00faplica, buscando que nos limpie, que sane las enfermedades de nuestro mundo; tambi\u00e9n pidi\u00e9ndole fuerza para que nos ayude a transformar radicalmente la realidad que nos rodea.<\/strong><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lectura del libro del Lev\u00edtico 13, 1-2. 44-46 El Se\u00f1or dijo a Mois\u00e9s y a Aar\u00f3n: \u00abCuando alguno tenga una inflamaci\u00f3n, una erupci\u00f3n o una mancha en la piel, y se le produzca una llaga como de lepra, ser\u00e1 llevado ante el sacerdote Aar\u00f3n, o ante uno de sus hijos sacerdotes. 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