{"id":739,"date":"2024-01-18T09:04:08","date_gmt":"2024-01-18T09:04:08","guid":{"rendered":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=739"},"modified":"2026-02-23T12:58:23","modified_gmt":"2026-02-23T12:58:23","slug":"lectio-divina-ciclo-a-cuaresma-domingo-iv","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=739","title":{"rendered":"LECTIO DIVINA \u2013 CICLO A \u2013 CUARESMA DOMINGO IV"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-22c1c757-388c-470b-986e-6c1675c8bbe8\" href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/LECTIO-CICLO-A-CUARESMA-4.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">LECTIO &#8211; CICLO A &#8211; CUARESMA 4<\/a><a href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/LECTIO-CICLO-A-CUARESMA-4.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-22c1c757-388c-470b-986e-6c1675c8bbe8\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n<h3><strong>Lectura del primer libro de Samuel 16, 1b. 6-7. 10-13a<\/strong><\/h3>\n<p>En aquellos d\u00edas, el Se\u00f1or dijo a Samuel: \u00abLlena tu cuerno de aceite y ponte en camino. Te env\u00edo a casa de Jes\u00e9, el de Bel\u00e9n, porque he visto entre sus hijos un rey para m\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3, vio a Eliab y se dijo: \u00abSeguro que est\u00e1 su ungido ante el Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>Pero el Se\u00f1or dijo a Samuel: \u00abNo te fijes en su apariencia ni en lo elevado de su estatura, porque lo he descartado. No se trata de lo que vea el hombre. Pues el hombre mira a los ojos, mas el Se\u00f1or mira el coraz\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00e9 present\u00f3 a sus siete hijos ante Samuel. Pero Samuel dijo a Jes\u00e9: \u00abEl Se\u00f1or no ha elegido a estos\u00bb.<\/p>\n<p>Entonces Samuel pregunt\u00f3 a Jes\u00e9: \u00ab\u00bfNo hay m\u00e1s muchachos?\u00bb.<\/p>\n<p>Y le respondi\u00f3: \u00abTodav\u00eda queda el menor, que est\u00e1 pastoreando el reba\u00f1o\u00bb.<\/p>\n<p>Samuel le dijo: \u00abManda a buscarlo, porque no nos sentaremos a la mesa mientras no venga\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00e9 mand\u00f3 a por \u00e9l y lo hizo venir. Era rubio, de hermosos ojos y buena presencia. El Se\u00f1or dijo a Samuel: \u00abLev\u00e1ntate y \u00fangelo de parte del Se\u00f1or, pues es este\u00bb.<\/p>\n<p>Samuel cogi\u00f3 el cuerno de aceite y lo ungi\u00f3 en medio de sus hermanos. Y el esp\u00edritu del Se\u00f1or vino sobre David desde aquel d\u00eda en adelante.<\/p>\n<h3><strong>Salmo 22, 1b-3a. 3b-4. 5. 6<\/strong><\/h3>\n<h4><strong>R.\/ El Se\u00f1or es mi pastor, nada me falta.<\/strong><\/h4>\n<p>El Se\u00f1or es mi pastor, nada me falta:<br \/>en verdes praderas me hace recostar;<br \/>me conduce hacia fuentes tranquilas<br \/>y repara mis fuerzas. R.\/<\/p>\n<p>Me gu\u00eda por el sendero justo,<br \/>por el honor de su nombre.<br \/>Aunque camine por ca\u00f1adas oscuras,<br \/>nada temo, porque t\u00fa vas conmigo:<br \/>tu vara y tu cayado me sosiegan. R.\/<\/p>\n<p>Preparas una mesa ante m\u00ed,<br \/>enfrente de mis enemigos;<br \/>me unges la cabeza con perfume,<br \/>y mi copa rebosa. R.\/<\/p>\n<p>Tu bondad y tu misericordia me acompa\u00f1an<br \/>todos los d\u00edas de mi vida,<br \/>y habitar\u00e9 en la casa del Se\u00f1or<br \/>por a\u00f1os sin t\u00e9rmino. R.\/<\/p>\n<h3><strong>Lectura de la carta del ap\u00f3stol san Pablo a los Efesios 5, 8-14<\/strong><\/h3>\n<p>Hermanos: Antes erais tinieblas, pero ahora, sois luz por el Se\u00f1or. Vivid como hijos de la luz, pues toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz. Buscad lo que agrada al Se\u00f1or, sin tomar parte en las obras est\u00e9riles de las tinieblas, sino m\u00e1s bien denunci\u00e1ndolas.<\/p>\n<p>Pues da verg\u00fcenza decir las cosas que ellos hacen a ocultas.<\/p>\n<p>Pero, al denunciarlas, la luz las pone al descubierto, y todo lo descubierto es luz.<\/p>\n<p>Por eso dice: \u00abDespierta t\u00fa que duermes, lev\u00e1ntate de entre los muertos y Cristo te iluminar\u00e1\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan san Juan 9, 1-41<\/strong><\/h3>\n<p>En aquel tiempo, al pasar, vio Jes\u00fas a un hombre ciego de nacimiento.<\/p>\n<p>Y sus disc\u00edpulos le preguntaron: \u00abMaestro, \u00bfqui\u00e9n pec\u00f3, este o sus padres, para que naciera ciego?\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas contest\u00f3: \u00abNi este pec\u00f3 ni sus padres, sino para que se manifiesten en \u00e9l las obras de Dios. Mientras es de d\u00eda tengo que hacer las obras del que me ha enviado; viene la noche y nadie podr\u00e1 hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo\u00bb.<\/p>\n<p>Dicho esto, escupi\u00f3 en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo unt\u00f3 en los ojos al ciego, y le dijo: \u00abVe a lavarte a la piscina de Silo\u00e9 (que significa Enviado)\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9l fue, se lav\u00f3, y volvi\u00f3 con vista. Y los vecinos y los que antes sol\u00edan verlo pedir limosna preguntaban: \u00ab\u00bfNo es ese el que se sentaba a pedir?\u00bb.<\/p>\n<p>Unos dec\u00edan: \u00abEl mismo\u00bb.<\/p>\n<p>Otros dec\u00edan: \u00abNo es \u00e9l, pero se le parece\u00bb.<\/p>\n<p>El respond\u00eda: \u00abSoy yo\u00bb.<\/p>\n<p>Y le preguntaban: \u00ab\u00bfY c\u00f3mo se te han abierto los ojos?\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9l contest\u00f3: \u00abEse hombre que se llama Jes\u00fas hizo barro, me lo unt\u00f3 en los ojos y me dijo que fuese a Silo\u00e9 y que me lavase. Entonces fui, me lav\u00e9, y empec\u00e9 a ver\u00bb.<\/p>\n<p>Le preguntaron: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 \u00e9l?\u00bb.<\/p>\n<p>Contest\u00f3: \u00abNo lo s\u00e9\u00bb.<\/p>\n<p>Llevaron ante los fariseos al que hab\u00eda sido ciego. Era s\u00e1bado el d\u00eda que Jes\u00fas hizo barro y le abri\u00f3 los ojos. Tambi\u00e9n los fariseos le preguntaban c\u00f3mo hab\u00eda adquirido la vista.<\/p>\n<p>\u00c9l les contest\u00f3: \u00abMe puso barro en los ojos, me lav\u00e9 y veo\u00bb.<\/p>\n<p>Algunos de los fariseos comentaban: \u00abEste hombre no viene de Dios, porque no guarda el s\u00e1bado\u00bb.<\/p>\n<p>Otros replicaban: \u00ab\u00bfC\u00f3mo puede un pecador hacer semejantes signos?\u00bb.<\/p>\n<p>Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: \u00abY t\u00fa, \u00bfqu\u00e9 dices del que te ha abierto los ojos?\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9l contest\u00f3: \u00abQue es un profeta\u00bb.<\/p>\n<p>Pero los jud\u00edos no se creyeron que aquel hab\u00eda sido ciego y que hab\u00eda comenzado a ver, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron: \u00ab\u00bfEs este vuestro hijo, de quien dec\u00eds vosotros que naci\u00f3 ciego? \u00bfC\u00f3mo es que ahora ve?\u00bb.<\/p>\n<p>Sus padres contestaron: \u00abSabemos que este es nuestro hijo y que naci\u00f3 ciego; pero c\u00f3mo ve ahora, no lo sabemos; y qui\u00e9n le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Pregunt\u00e1dselo a \u00e9l, que es mayor y puede explicarse\u00bb.<\/p>\n<p>Sus padres respondieron as\u00ed porque ten\u00edan miedo a los jud\u00edos; porque los jud\u00edos ya hab\u00edan acordado excluir de la sinagoga a quien reconociera a Jes\u00fas por Mes\u00edas. Por eso sus padres dijeron: \u00abYa es mayor, pregunt\u00e1dselo a \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<p>Llamaron por segunda vez al hombre que hab\u00eda sido ciego y le dijeron: \u00abDa gloria a Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador\u00bb<\/p>\n<p>Contest\u00f3 \u00e9l: \u00abSi es un pecador, no lo s\u00e9; solo s\u00e9 que yo era ciego y ahora veo\u00bb<\/p>\n<p>Le preguntan de nuevo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 te hizo, c\u00f3mo te abri\u00f3 los ojos?\u00bb<\/p>\n<p>Les contest\u00f3: \u00abOs lo he dicho ya, y no me hab\u00e9is hecho caso; \u00bfpara qu\u00e9 quer\u00e9is o\u00edrlo otra vez?, \u00bftambi\u00e9n vosotros quer\u00e9is haceros disc\u00edpulos suyos?\u00bb<\/p>\n<p>Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron: \u00abDisc\u00edpulo de ese lo ser\u00e1s t\u00fa; nosotros somos disc\u00edpulos de Mois\u00e9s. Nosotros sabemos que a Mois\u00e9s le habl\u00f3 Dios, pero ese no sabemos de d\u00f3nde viene\u00bb<\/p>\n<p>Replic\u00f3 \u00e9l: \u00abPues eso es lo raro: que vosotros no sab\u00e9is de d\u00f3nde viene, y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es piadoso y hace su voluntad. Jam\u00e1s se oy\u00f3 decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; si este no viniera de Dios, no tendr\u00eda ning\u00fan poder\u00bb.<\/p>\n<p>Le replicaron: \u00abHas nacido completamente empecatado, \u00bfy nos vas a dar lecciones a nosotros?\u00bb. Y lo expulsaron.<\/p>\n<p>Oy\u00f3 Jes\u00fas que lo hab\u00edan expulsado, lo encontr\u00f3 y le dijo: \u00ab\u00bfCrees t\u00fa en el Hijo del hombre?\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9l contest\u00f3: \u00ab\u00bfY qui\u00e9n es, Se\u00f1or, para que crea en \u00e9l?\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dijo: \u00abLo est\u00e1s viendo: el que te est\u00e1 hablando, ese es\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9l dijo: \u00abCreo, Se\u00f1or\u00bb. Y se postr\u00f3 ante \u00e9l.<\/p>\n<p>Dijo Jes\u00fas: \u00abPara un juicio he venido yo a este mundo: para que los que no vean, vean, y los que ven, se queden ciegos\u00bb.<\/p>\n<p>Los fariseos que estaban con \u00e9l oyeron esto y le preguntaron: \u00ab\u00bfTambi\u00e9n nosotros estamos ciegos?\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas les contest\u00f3: \u00abSi estuvierais ciegos, no tendr\u00edais pecados; pero como dec\u00eds \u00abvemos\u00bb, vuestro pecado permanece\u00bb<\/p>\n<h3><strong>COMENTARIO<\/strong><\/h3>\n<p>En la misma l\u00ednea de la semana pasada, pero dando un paso m\u00e1s, destacan hoy en las lecturas dos s\u00edmbolos bautismales: la unci\u00f3n con el aceite y la luz. El primer libro de Samuel nos cuenta que el profeta Samuel ungi\u00f3 a David como Rey de Israel, acci\u00f3n mediante la cual entr\u00f3 en \u00e9l el Esp\u00edritu del Se\u00f1or. El evangelio de Juan presenta a Jes\u00fas como luz del mundo que ilumina los ojos de un ciego de nacimiento, abri\u00e9ndolos as\u00ed a la fe. Y Pablo recuerda a los efesios que el bautizado se ha identificado con Cristo, muerto y resucitado. La experiencia pascual le ha liberado de las tinieblas y por eso debe comportarse siempre como hijo de la luz.<\/p>\n<h3><strong>COMPRENDER EL TEXTO<\/strong><\/h3>\n<p>Durante la fiesta jud\u00eda de las Tiendas, en la que el atrio del templo se iluminaba con grandes antorchas, contemplaremos hoy un nuevo signo en el que Jes\u00fas se revela como \u201c<em>luz del mundo<\/em>\u201d. Un ciego de nacimiento recupera la vista. En cambio, los fariseos, que presumen de ver con claridad, permanecen en las tinieblas.<\/p>\n<p>Al igual que la semana pasada, leemos hoy un pasaje sacado del \u201c<em>Libro de los signos<\/em>\u201d en el que Jes\u00fas devuelve la vista a un ciego de nacimiento. Como es habitual en Juan, este signo (el 6\u00ba por su orden) dar\u00e1 lugar a di\u00e1logos y controversias que ayudan a entender lo sucedido. Entre ellos destacan una serie de duros interrogatorios en los que los fariseos se comportan como verdaderos jueces. Aparentemente procesan al que hab\u00eda sido ciego, pero el aut\u00e9ntico reo es Jes\u00fas, que se ha atrevido a curarlo en s\u00e1bado. Solo al final se invierten los papeles y descubrimos qui\u00e9n es qui\u00e9n en esta historia. De nuevo nos encontramos con un pasaje largo que no se puede explicar con todo detalle. Nos fijaremos en los aspectos m\u00e1s relevantes.<\/p>\n<p>Al encontrarse con aquel mendigo invidente, los disc\u00edpulos plantean la pregunta sobre el \u201c<em>porqu\u00e9<\/em>\u201d de aquella situaci\u00f3n. Seg\u00fan la doctrina de la retribuci\u00f3n, tal desgracia s\u00f3lo era explicable como un castigo por el pecado (vv 2 y 34). Jes\u00fas, en cambio, rechaza esta creencia y apunta m\u00e1s bien hacia el \u201c<em>para qu\u00e9<\/em>\u201d. M\u00e1s que ser explicado, el mal debe ser combatido. Ser\u00e1 la ocasi\u00f3n de que Dios siga realizando su obra y de que \u00e9l, que es su \u201c<em>enviado<\/em>\u201d, se manifieste como \u201c<em>luz del mundo<\/em>\u201d mientras es \u201c<em>de d\u00eda<\/em>\u201d (vv 4-5). Por eso, tomando en todo momento la iniciativa, procede a la curaci\u00f3n. El \u201c<em>barro<\/em>\u201d que utiliza recuerda el relato de la creaci\u00f3n del ser humano (Gn 2,7). El hecho de \u201c<em>ungirlo<\/em>\u201d sobre los ojos y la orden de \u201c<em>lavarse<\/em>\u201d en la \u201c<em>piscina del Enviado<\/em>\u201d hacen pensar en los ritos del bautismo, fuente de vida nueva. Al recuperar la vista, aquel hombre es recreado. Su primer nacimiento lo arroj\u00f3 a las tinieblas, y ahora vuelve a ser engendrado para la luz. Su existencia ha sido radicalmente transformada. Tanto es as\u00ed que hasta sus vecinos tienen dificultades para reconocerlo. Pero no nos podemos quedar en el \u201c<em>milagro<\/em>\u201d. Ya sabemos que los \u201c<em>signos<\/em>\u201d de Jes\u00fas pretenden revelarnos su identidad m\u00e1s profunda.<\/p>\n<p>Abrir los ojos del cuerpo significa abrir los ojos de la fe. En este sentido, la curaci\u00f3n de la ceguera viene a simbolizar todo un proceso que recorre el que cree en Jes\u00fas y recibe el bautismo. Los primeros cristianos llamaban a este sacramento \u201c<em>iluminaci\u00f3n<\/em>\u201d. En consecuencia, y como ya le sucediera a la samaritana, el que hab\u00eda sido ciego va descubriendo poco a poco qui\u00e9n es el que le ha devuelto la vista. Aunque al principio habla de \u00e9l como de \u201c<em>ese hombre que se llama Jes\u00fas<\/em>\u201d (v. 11), pronto lo califica de \u201c<em>profeta<\/em>\u201d (v 17). Luego sostiene que si lo ha curado es porque \u201c<em>viene de Dios<\/em>\u201d (v 33). Y finalmente hace un acto de fe en \u00e9l como \u201c<em>Hijo del hombre<\/em>\u201d y, postr\u00e1ndose en un gesto de adoraci\u00f3n, afirma: \u201c<em>Creo, Se\u00f1or<\/em>\u201d (vv 35-37).<\/p>\n<p>A medida que la luz de la fe abre los ojos del ciego, los fariseos van ofusc\u00e1ndose cada vez m\u00e1s en su hostilidad hacia Jes\u00fas. Para ellos se trat\u00f3 s\u00f3lo de \u201c<em>un pecador<\/em>\u201d (v 24). Imaginan incluso que todo ha sido un fraude y llaman a declarar a los padres para comprobarlo. Pero ellos vuelven a remitir a su hijo a los jueces alegando que tiene edad suficiente para que su testimonio sea v\u00e1lido. Y, en efecto, el ex ciego se conduce en todo momento como un verdadero \u201c<em>testigo de la fe<\/em>\u201d, un aut\u00e9ntico disc\u00edpulo que sabe defender su postura frente a quienes le acosan (v 28). El interrogatorio evidencia que los que presumen de saber ignoran lo m\u00e1s importante: los fariseos desconocen el origen de Jes\u00fas. El ciego, en cambio, sostiene que \u201c<em>viene de Dios<\/em>\u201d (v 29-33). Al final, inseguros y faltos de argumentos, deciden \u201c<em>echarlo fuera<\/em>\u201d. Se refleja en ellos la situaci\u00f3n hist\u00f3rica en la que viv\u00eda la comunidad de Juan, amedrentada por el juda\u00edsmo fariseo, que hab\u00eda decidido expulsar a los cristianos de la sinagoga (v 22).<\/p>\n<p>Jes\u00fas, desaparecido de la escena hasta el \u00faltimo momento, vuelve a irrumpir en ella. En primer lugar, para salir al encuentro del ciego y ayudarle a culminar el proceso de fe que hab\u00eda comenzado con su curaci\u00f3n. En segundo, para ofrecer las claves que le permiten entender lo que est\u00e1 pasando. Es entonces cuando, con fina iron\u00eda, muestra que las cosas no son lo que parecen. Que el verdadero juicio no es el de los fariseos, sino ese que \u00e9l mismo establece al revelarse como luz. Una luz que alumbra a los ciegos y ciega a los que creen ver. Una luz ante la que es preciso definirse, discerniendo as\u00ed entre quienes la acogen y quienes la rechazan (v. 39). El ciego personifica la actitud de los que desean ser iluminados por Jes\u00fas y acceden as\u00ed a la visi\u00f3n de la fe. Los fariseos, en cambio, son ciegos que no quieren ver: se apartan de la luz. Por eso su ceguera es culpable y no lo es la del que no ve\u00eda. Son ellos los que, neg\u00e1ndose a creer, permanecen en su pecado. (vv. 40-41)<\/p>\n<h3><strong>ACTUALIZAMOS<\/strong><\/h3>\n<p>Quien recibe el bautismo es una persona \u201c<em>iluminada<\/em>\u201d por Cristo que, a la vez, se compromete a ser \u201c<em>luminosa<\/em>\u201d viviendo de un modo nuevo. Si el Se\u00f1or nos ha liberado de nuestras cegueras es para que nuestros ojos vean todo de otra manera, con la lucidez propia de la fe, que pone luz donde tantos s\u00f3lo ven tinieblas.<\/p>\n<ol>\n<li><strong><em>\u201cCreo, Se\u00f1or\u201d: <\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfC\u00f3mo vives tu proceso de fe? \u00bfLo sientes avanzar o retroceder? \u00bfTe ayuda el testimonio del ciego de nacimiento?<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong><em>\u201cYo soy la luz del mundo\u201d:<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 momentos de oscuridad has experimentado a Jes\u00fas como luz?<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong>\u201c&#8230;yo era ciego y ahora veo\u201d:<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><em>\u00a0<\/em>\u00bfQu\u00e9 significa para ti ser testigo de la luz de Jes\u00fas en los ambientes donde te mueves?<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong><em>\u201c\u00bfTambi\u00e9n nosotros estamos ciegos?\u201d:<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfQu\u00e9 ceguera percibes en ti y en la sociedad?<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lectura del primer libro de Samuel 16, 1b. 6-7. 10-13a En aquellos d\u00edas, el Se\u00f1or dijo a Samuel: \u00abLlena tu cuerno de aceite y ponte en camino. 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