{"id":724,"date":"2024-01-17T18:32:23","date_gmt":"2024-01-17T18:32:23","guid":{"rendered":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=724"},"modified":"2026-02-19T13:12:41","modified_gmt":"2026-02-19T13:12:41","slug":"lectio-divina-ciclo-a-cuaresma-domingo-iii","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=724","title":{"rendered":"LECTIO DIVINA \u2013 CICLO A \u2013 CUARESMA DOMINGO III"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-7b28a608-677d-45c5-9ee5-f9fd6677a6dc\" href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/LECTIO-CICLO-A-CUARESMA-3.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">LECTIO &#8211; CICLO A &#8211; CUARESMA 3<\/a><a href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/LECTIO-CICLO-A-CUARESMA-3.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-7b28a608-677d-45c5-9ee5-f9fd6677a6dc\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n<h3><strong>Lectura del libro del \u00c9xodo 17, 3-7<\/strong><\/h3>\n<p>En aquellos d\u00edas, el pueblo, sediento, murmur\u00f3 contra Mois\u00e9s, diciendo: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 nos has sacado de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?\u00bb.<\/p>\n<p>Clam\u00f3 Mois\u00e9s al Se\u00f1or y dijo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 puedo hacer con este pueblo? Por poco me apedrean\u00bb.<\/p>\n<p>Respondi\u00f3 el Se\u00f1or a Mois\u00e9s: \u00abPasa al frente del pueblo y toma contigo algunos de los ancianos de Israel; empu\u00f1a el bast\u00f3n con el que golpeaste el Nilo y marcha. Yo estar\u00e9 all\u00ed ante ti, junto a la roca de Horeb. Golpea la roca, y saldr\u00e1 agua para que beba el pueblo\u00bb.<\/p>\n<p>Mois\u00e9s lo hizo as\u00ed a la vista de los ancianos de Israel. Y llam\u00f3 a aquel lugar Mas\u00e1 y Mer\u00edb\u00e1, a causa de la querella de los hijos de Israel y porque hab\u00edan tentado al Se\u00f1or, diciendo: \u00ab\u00bfEst\u00e1 el Se\u00f1or entre nosotros o no?\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>Salmo 94, 1-2. 6-7c. 7d-9<\/strong><\/h3>\n<h4><strong>R.\/ Ojal\u00e1 escuch\u00e9is hoy la voz del Se\u00f1or: \u00abNo endurezc\u00e1is vuestro coraz\u00f3n\u00bb.<\/strong><\/h4>\n<p>Venid, aclamemos al Se\u00f1or,<br \/>demos v\u00edtores a la Roca que nos salva;<br \/>entremos a su presencia d\u00e1ndole gracias,<br \/>aclam\u00e1ndolo con cantos. R.\/<\/p>\n<p>Entrad, postr\u00e9monos por tierra,<br \/>bendiciendo al Se\u00f1or, creador nuestro.<br \/>Porque \u00e9l es nuestro Dios,<br \/>y nosotros su pueblo,<br \/>el reba\u00f1o que \u00e9l gu\u00eda. R.\/<\/p>\n<p>Ojal\u00e1 escuch\u00e9is hoy su voz:<br \/>\u00abNo endurezc\u00e1is el coraz\u00f3n como en Merib\u00e1,<br \/>como el d\u00eda de Mas\u00e1 en el desierto;<br \/>cuando vuestros padres me pusieron a prueba<br \/>y me tentaron, aunque hab\u00edan visto mis obras\u00bb. R.\/<\/p>\n<h3><strong>Lectura de la carta del ap\u00f3stol san Pablo a los Romanos 5, 1-2. 5-8<\/strong><\/h3>\n<p>Hermanos: Habiendo sido justificados en virtud de la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, por el cual hemos obtenido adem\u00e1s por la fe el acceso a esta gracia, en la cual nos encontramos; y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.<\/p>\n<p>Y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo que se nos ha dado. En efecto, cuando nosotros est\u00e1bamos a\u00fan sin fuerza, en el tiempo se\u00f1alado, Cristo muri\u00f3 por los imp\u00edos; ciertamente, apenas habr\u00e1 quien muera por un justo; por una persona buena tal vez se atrever\u00eda alguien a morir; pues bien: Dios nos demostr\u00f3 su amor en que, siendo nosotros todav\u00eda pecadores, Cristo muri\u00f3 por nosotros.<\/p>\n<h3><strong>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan San Juan 4, 5-42<\/strong><\/h3>\n<p>En aquel tiempo, lleg\u00f3 Jes\u00fas a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo Jos\u00e9; all\u00ed estaba el pozo de Jacob.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, cansado del camino, estaba all\u00ed sentado junto al pozo. Era hacia la hora sexta.<\/p>\n<p>Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jes\u00fas le dice: \u00abDame de beber\u00bb.<\/p>\n<p>Sus disc\u00edpulos se hab\u00edan ido al pueblo a comprar comida.<\/p>\n<p>La samaritana le dice: \u00ab\u00bfC\u00f3mo t\u00fa, siendo jud\u00edo, me pides de beber a m\u00ed, que soy samaritana?\u00bb (porque los jud\u00edos no se tratan con los samaritanos).<\/p>\n<p>Jes\u00fas le contest\u00f3: \u00abSi conocieras el don de Dios y qui\u00e9n es el que te dice \u201cdame de beber\u201d, le pedir\u00edas t\u00fa, y \u00e9l te dar\u00eda agua viva\u00bb.<\/p>\n<p>La mujer le dice: \u00abSe\u00f1or, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, \u00bfde d\u00f3nde sacas el agua viva?; \u00bferes t\u00fa m\u00e1s que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de \u00e9l bebieron \u00e9l y sus hijos y sus ganados?\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le contest\u00f3: \u00abEl que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le dar\u00e9 nunca m\u00e1s tendr\u00e1 sed: el agua que yo le dar\u00e9 se convertir\u00e1 dentro de \u00e9l en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna\u00bb.<\/p>\n<p>La mujer le dice: \u00abSe\u00f1or, dame esa agua: as\u00ed no tendr\u00e9 m\u00e1s sed, ni tendr\u00e9 que venir aqu\u00ed a sacarla.<\/p>\n<p>\u00c9l le dice: \u00abAnda, llama a tu marido y vuelve\u00bb.<\/p>\n<p>La mujer le contesta: \u00abNo tengo marido\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dice: \u00abTienes raz\u00f3n, que no tienes marido: has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad\u00bb.<\/p>\n<p>La mujer le dice: \u00abSe\u00f1or, veo que t\u00fa eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros dec\u00eds que el sitio donde se debe dar culto est\u00e1 en Jerusal\u00e9n\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dice: \u00abCr\u00e9eme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusal\u00e9n adorar\u00e9is al Padre. Vosotros ador\u00e1is a uno que no conoc\u00e9is; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvaci\u00f3n viene de los jud\u00edos. Pero se acerca la hora, ya est\u00e1 aqu\u00ed, en que los verdaderos adoradores adorar\u00e1n al Padre en esp\u00edritu y verdad, porque el Padre desea que lo adoren as\u00ed. Dios es esp\u00edritu, y los que lo adoran deben hacerlo en esp\u00edritu y verdad\u00bb.<\/p>\n<p>La mujer le dice: \u00abS\u00e9 que va a venir el Mes\u00edas, el Cristo; cuando venga, \u00e9l nos lo dir\u00e1 todo\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dice: \u00abSoy yo, el que habla contigo\u00bb.<\/p>\n<p>En esto llegaron sus disc\u00edpulos y se extra\u00f1aban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 le preguntas o de qu\u00e9 le hablas?\u00bb.<\/p>\n<p>La mujer entonces dej\u00f3 su c\u00e1ntaro, se fue al pueblo y dijo a la gente: \u00abVenid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho; \u00bfser\u00e1 este el Mes\u00edas?\u00bb.<\/p>\n<p>Salieron del pueblo y se pusieron en camino adonde estaba \u00e9l.<\/p>\n<p>Mientras tanto sus disc\u00edpulos le insist\u00edan: \u00abMaestro, come\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9l les dijo: \u00abYo tengo un alimento que vosotros no conoc\u00e9is\u00bb.<\/p>\n<p>Los disc\u00edpulos comentaban entre ellos: \u00ab\u00bfLe habr\u00e1 tra\u00eddo alguien de comer?\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas les dice: \u00abMi alimento es hacer la voluntad del que me envi\u00f3 y llevar a t\u00e9rmino su obra.<\/p>\n<p>\u00bfNo dec\u00eds vosotros que faltan todav\u00eda cuatro meses para la cosecha? Yo os digo esto: levantad los ojos y contemplad los campos, que est\u00e1n ya dorados para la siega; el segador ya est\u00e1 recibiendo salario y almacenando fruto para la vida eterna: y as\u00ed, se alegran lo mismo sembrador y segador. Con todo, tiene raz\u00f3n el proverbio: uno siembra y otro siega. Yo os envi\u00e9 a segar lo que no hab\u00e9is trabajado. Otros trabajaron y vosotros entrasteis en el fruto de sus trabajos\u00bb.<\/p>\n<p>En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en \u00e9l por el testimonio que hab\u00eda dado la mujer: \u00abMe ha dicho todo lo que he hecho\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se qued\u00f3 all\u00ed dos d\u00edas. Todav\u00eda creyeron muchos m\u00e1s por su predicaci\u00f3n, y dec\u00edan a la mujer: \u00abYa no creemos por lo que t\u00fa dices; nosotros mismos lo hemos o\u00eddo y sabemos que \u00e9l es de verdad el Salvador del mundo\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>COMENTARIO<\/strong><\/h3>\n<p>El car\u00e1cter bautismal de la Cuaresma del ciclo A se pone especialmente de manifiesto en los 3 \u00faltimos domingos de este tiempo. De ah\u00ed que las lecturas de hoy est\u00e9n centradas en el simbolismo del agua. En el libro del <strong>\u00c9xodo<\/strong> se nos cuenta que Israel, cuando atravesaba el desierto, murmur\u00f3 contra el Se\u00f1or a causa de la sed y \u00e9ste hizo brotar agua de una roca. En ella se simbolizaron despu\u00e9s todos los dones que el pueblo recibi\u00f3 de Dios a lo largo de su traves\u00eda hist\u00f3rica, especialmente la ley de Mois\u00e9s. Pero el <strong>Evangelio<\/strong> de Juan se atreve a corregir las antiguas tradiciones al afirmar que el verdadero \u201cdon de Dios\u201d es el agua viva del Esp\u00edritu que Jes\u00fas da a quien se la pide. Y <strong>Pablo<\/strong> corrobora esa misma idea al hablar del amor que Dios \u201cderrama\u201d sobre el coraz\u00f3n de los creyentes. Siempre que, como nos advierte el <strong>salmo<\/strong>, no sea un coraz\u00f3n endurecido.<\/p>\n<h3><strong>COMPRENDER EL TEXTO<\/strong><\/h3>\n<p>Como tantas veces en la Biblia, el brocal de un pozo se convierte en lugar de encuentro. Jes\u00fas, jud\u00edo, pide de beber a una mujer samaritana cuya vida sentimental pon\u00eda en duda su moralidad. Pero cuando el di\u00e1logo haga saltar por los aires las barreras que se interponen entre ambos, ser\u00e1 ella la que desee saciar su sed con el \u201cagua viva\u201d que le ofrece Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Este pasaje pertenece a la primera parte del evangelio de Juan, conocida como el \u201clibro de los signos\u201d (Jn 2,12). En \u00e9l se narran una serie de obras portentosas cuyo sentido se aclara a trav\u00e9s de los di\u00e1logos, debates y discursos que las acompa\u00f1an. Lo importante no es lo que tienen de \u201cmilagros\u201d, sino aquello que revelan sobre la persona de Jes\u00fas. Los cap\u00edtulos que encabezan este \u201clibro\u201d (Jn 2,1-4,42) nos lo presentan como portador de un nuevo orden de cosas que declara superadas las viejas instituciones religiosas del juda\u00edsmo. Con \u00e9l caduca la antigua alianza. El episodio del encuentro con la samaritana sirve de colof\u00f3n a esta secci\u00f3n y debe ser interpretado en esa misma l\u00ednea. Pero al ser un relato largo y con denso contenido simb\u00f3lico, nos fijaremos solo en ciertos aspectos.<\/p>\n<p>Aparte de los prejuicios de sexo, raza y religi\u00f3n que imped\u00edan te\u00f3ricamente la conversaci\u00f3n p\u00fablica entre dos personas tan dispares (vv 9 y 27), resalta el malentendido que se produce en torno al tema del \u201cagua\u201d. Se dir\u00eda que la b\u00fasqueda de la Samaritana est\u00e1 motivada por intereses materiales y pr\u00e1cticos y por eso no entiende el sentido figurado de las palabras de Jes\u00fas. La escena se desarrolla junto al \u201cpozo de Jacob\u201d, lugar ligado a las antiguas tradiciones patriarcales, que a pesar de su hostilidad compart\u00edan jud\u00edos y samaritanos. Adem\u00e1s, en una cultura donde el agua era un bien muy preciado, no era raro que sirviera para simbolizar los \u201cdones de Dios\u201d a su pueblo. La tradici\u00f3n de los rabinos comparaba, por ejemplo, la ley de Mois\u00e9s con un \u201cpozo\u201d. Pues bien, Jes\u00fas afirma rotundamente que el agua de ese pozo (<strong>el de una religi\u00f3n hecha de normas vac\u00edas, lugares privilegiados y ritos excluyentes<\/strong>) ya no tiene capacidad para calmar la sed de Dios que anida en el coraz\u00f3n humano.<\/p>\n<p>El evangelista nos muestra que quien hab\u00eda pedido de beber es, en realidad, la fuente de \u201cagua viva\u201d. Un agua que se da gratuitamente, que se obtiene sin fatiga y que apaga la sed para siempre al convertirse en un surtidor interior del que mana la \u201cvida eterna\u201d. El mismo Jes\u00fas aclarar\u00e1 m\u00e1s tarde que esa agua es el Esp\u00edritu (Jn 7,37-39). \u00c9se es el aut\u00e9ntico \u201cdon de Dios\u201d que la samaritana no conoc\u00eda. Por eso no puede adorar \u201cen esp\u00edritu y en verdad\u201d. El culto que profesa es la expresi\u00f3n de una religi\u00f3n frustrada e incapaz de crear relaciones de filiaci\u00f3n con el Padre (vv 20-24). En realidad, sus 5 maridos simbolizan los \u00eddolos tras los que Samaria se hab\u00eda prostituido (2 Re 17,24-41; Os 2,4-25). Por eso, cuando descubre que su deseo m\u00e1s profundo s\u00f3lo puede saciarse en el \u201cpozo de Jes\u00fas\u201d, deja all\u00ed su c\u00e1ntaro, porque ya no lo necesita. Ella misma se ha convertido en un manantial de \u201cagua viva\u201d (v 14) y puede dar de beber con ella a sus compatriotas.<\/p>\n<p>La samaritana desconoce el \u201cdon de Dios\u201d y, por tanto, ignora \u201cqui\u00e9n es el que le pide de beber\u201d (v 10). Pero a medida que dialoga con Jes\u00fas, va descubriendo poco a poco su verdadera identidad. Al principio lo ve simplemente como \u201cun jud\u00edo\u201d, es decir, como un enemigo (v 9). Mas tarde se cuestiona su superioridad sobre el patriarca Jacob (v 12). Despu\u00e9s lo considera un \u201cprofeta\u201d (v. 19) y, finalmente, acoge la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas como Mes\u00edas (v 25-26.29). He aqu\u00ed el itinerario de la fe de una mujer que se convierte despu\u00e9s en sembradora del Evangelio y en ap\u00f3stol de su propio pueblo, cuyo testimonio lleva a los samaritanos a hacer experiencia personal de Jes\u00fas, a creer en \u00e9l y a confesarle como el \u201cSalvador del mundo\u201d (vv 29.38-39.42).<\/p>\n<h3><strong>ACTUALIZAMOS<\/strong><\/h3>\n<p>La Iglesia ha le\u00eddo este pasaje en clave bautismal. De ah\u00ed que lo incorporara a la liturgia cuaresmal para catequizar a quienes iban a recibir el bautismo en la vigilia pascual. Nosotros, que hemos bebido en las fuentes del Esp\u00edritu, debemos ser para otros dadores de agua viva, testigos del Evangelio de Jes\u00fas.<\/p>\n<ol>\n<li><strong><em>\u201cSi conocieras el don de Dios&#8230;\u201d: <\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfTe identificas en algo con el camino de la fe que hace la samaritana?<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo te ayuda este pasaje a conocer mejor a Jes\u00fas?<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong><em>\u201c\u00c9l te dar\u00eda agua viva\u201d: <\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significa para ti que Jes\u00fas puede darte \u201c<em>agua viva<\/em>\u201d?<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es esa sed que puede saciar tu relaci\u00f3n con \u00e9l?<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong>Como bautizado:<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pistas te ofrece este relato para vivir tu identidad y vocaci\u00f3n de bautizado?<\/p>\n<p>\u00bfA qu\u00e9 te compromete?<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong>Ser fuente de <em>\u00abagua viva\u00bb: <\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfC\u00f3mo puedes ser para otros un manantial de \u201c<em>agua viva<\/em>\u201d en una sociedad que no sacia nuestra verdadera sed?<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lectura del libro del \u00c9xodo 17, 3-7 En aquellos d\u00edas, el pueblo, sediento, murmur\u00f3 contra Mois\u00e9s, diciendo: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 nos has sacado de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?\u00bb. 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