{"id":3909,"date":"2026-09-21T09:52:25","date_gmt":"2026-09-21T09:52:25","guid":{"rendered":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=3909"},"modified":"2026-09-21T09:57:32","modified_gmt":"2026-09-21T09:57:32","slug":"lectio-divina-tiempo-ordinario-2-de-noviembre-todos-los-fieles-difuntos-2","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=3909","title":{"rendered":"LECTIO DIVINA \u2013 TIEMPO ORDINARIO &#8211; 2 DE NOVIEMBRE \u00abTODOS LOS FIELES DIFUNTOS\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-bd67044b-5897-4ffd-9263-3ae0aa1f103b\" href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/LECTIO-TIEMPO-ORDINARIO-DIFUNTOS-2026.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">LECTIO &#8211; TIEMPO ORDINARIO &#8211; FIELES DIFUNTOS<\/a><a href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/LECTIO-TIEMPO-ORDINARIO-DIFUNTOS-2026.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-bd67044b-5897-4ffd-9263-3ae0aa1f103b\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n<h3><strong>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan san Juan 14, 1-6<\/strong><\/h3>\n<p>En aquel tiempo, dijo Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abNo se turbe vuestro coraz\u00f3n, creed en Dios y creed tambi\u00e9n en m\u00ed. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habr\u00eda dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volver\u00e9 y os llevar\u00e9 conmigo, para que donde estoy yo est\u00e9is tambi\u00e9n vosotros. Y adonde yo voy, ya sab\u00e9is el camino\u00bb.<\/p>\n<p>Tom\u00e1s le dice:<\/p>\n<p>\u00abSe\u00f1or, no sabemos ad\u00f3nde vas, \u00bfc\u00f3mo podemos saber el camino?\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le responde:<\/p>\n<p>\u00abYo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por m\u00ed\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>COMENTARIO<\/strong><\/h3>\n<p>Hoy, sin embargo, no estamos aqu\u00ed s\u00f3lo para conmemorar a los que han dejado este mundo. La fe cristiana, fundada sobre la Pascua de Cristo, nos ayuda a vivir la memoria m\u00e1s que como un recuerdo del pasado, como una esperanza futura. No es tanto un volverse hacia atr\u00e1s, sino m\u00e1s bien un mirar hacia adelante, hacia la meta de nuestro camino, hacia el puerto seguro que Dios nos ha prometido, hacia la fiesta sin fin que nos aguarda. All\u00ed, en compa\u00f1\u00eda del Se\u00f1or Resucitado y de nuestros seres queridos, gustaremos la alegr\u00eda del banquete eterno. [\u2026]<\/p>\n<p>Esta \u201cesperanza futura\u201d anima nuestro recuerdo y nuestra oraci\u00f3n en este d\u00eda. No se trata de una ilusi\u00f3n que sirve para mitigar el dolor por la separaci\u00f3n de las personas amadas, ni tampoco un simple optimismo humano. Sino de la esperanza fundada en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, que ha vencido a la muerte y ha abierto tambi\u00e9n para nosotros el paso hacia la plenitud de la vida. \u00c9l \u2014como recordaba en una reciente catequesis\u2014 es \u00abel punto de llegada de nuestro caminar. Sin su amor, el viaje de la vida se convertir\u00eda en un vagar sin meta, un tr\u00e1gico error con un destino perdido. [\u2026] El Resucitado garantiza la llegada, nos conduce a casa, donde somos esperados, amados, salvados\u00bb (Catequesis, 15 octubre 2025).<\/p>\n<p>Y este punto final de llegada, el banquete alrededor del cual el Se\u00f1or nos reunir\u00e1, ser\u00e1 un encuentro de amor. Por amor, Dios nos ha creado; en el amor de su Hijo, nos salva de la muerte; quiere que vivamos para siempre en la alegr\u00eda del amor junto con \u00c9l y nuestros seres queridos. Precisamente por esto, nosotros caminamos hacia la meta y la anticipamos, en un v\u00ednculo invencible con aquellos que nos han precedido, s\u00f3lo cuando vivimos en el amor y practicamos el amor mutuo, en particular hacia los m\u00e1s fr\u00e1giles y los m\u00e1s pobres. Jes\u00fas nos invita a hacerlo con estas palabras: \u00abporque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver\u00bb (Mt 25,35-36).<\/p>\n<p>La caridad vence a la muerte. En la caridad Dios nos reunir\u00e1 junto con nuestros seres queridos. Y, si caminamos en la caridad, nuestra vida ser\u00e1 una oraci\u00f3n que se eleva y nos une a los difuntos, nos acerca a ellos, en la espera de encontrarlos nuevamente en la alegr\u00eda de la eternidad.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, mientras el dolor por la ausencia de quien no est\u00e1 ya con nosotros permanece impreso en nuestro coraz\u00f3n, encomend\u00e9monos a la esperanza que no defrauda (cf. Rm 5,5); contemplemos a Cristo resucitado y pensemos en nuestros seres queridos difuntos como envueltos por su luz; dejemos resonar en nosotros la promesa de vida eterna que el Se\u00f1or nos dirige. \u00c9l eliminar\u00e1 la muerte para siempre. \u00c9l la ha vencido para siempre abriendo un paso de vida eterna \u2014es decir, haciendo Pascua\u2014 en el t\u00fanel de la muerte, para que, unidos a \u00c9l, tambi\u00e9n nosotros podamos entrar en \u00e9l y atravesarlo.<\/p>\n<p>\u00c9l nos espera y, cuando lo encontremos, al final de esta vida terrena, nos regocijaremos con \u00c9l y con nuestros seres queridos que nos han precedido. Que esta promesa nos sostenga, enjugue nuestras l\u00e1grimas, dirija nuestra mirada hacia adelante, hacia la esperanza futura que no declina. (Papa Le\u00f3n XIV, 02-11-2025)<\/p>\n<h3><strong>COMPRENDER EL TEXTO<\/strong><\/h3>\n<p><strong>EVANGELIO SEG\u00daN SAN JUAN 14, 1-6<\/strong><\/p>\n<p>Jes\u00fas tranquiliza a sus disc\u00edpulos en el discurso de despedida, despu\u00e9s de la \u00daltima Cena, ante la inminencia de su vuelta al Padre: es necesario tener confianza en la bondad y en el poder de Dios, m\u00e1s fuertes que la muerte, y en \u00e9l como a su revelador m\u00e1s completo. Jes\u00fas ve la muerte no como una destrucci\u00f3n, sino como un retorno al hogar paterno, que es tambi\u00e9n su casa. La entrada en esta comuni\u00f3n con Dios-Padre no est\u00e1 reservada s\u00f3lo para \u00e9l, sino tambi\u00e9n para los disc\u00edpulos. <em>\u201cCuando vaya y os prepare un lugar, volver\u00e9 y os llevar\u00e9 conmigo\u201d<\/em>. La vida, pues, no es una autopista que acaba en el vac\u00edo, sino que tiene un camino que conduce a la plenitud: despu\u00e9s de haber vivido tanto con Jes\u00fas los disc\u00edpulos deber\u00edan saber que \u00e9l es el camino que conduce al Padre.<\/p>\n<p>Tom\u00e1s, sin embargo, no comprende las palabras de Jes\u00fas: en el evangelio de Juan este disc\u00edpulo reconoce a Jes\u00fas como Mes\u00edas, hasta el punto de estar dispuesto a dar la vida por \u00e9l (Jn 11,16), pero le cuesta comprender la dimensi\u00f3n divina, duda de verlo resucitado (Jn 20,25). En este momento Jes\u00fas manifiesta claramente <em>\u201cYo soy el camino y la verdad y la vida\u201d<\/em>. Que es \u201c<em>camino<\/em>\u201d supone que hay una meta en la vida; y la \u201c<em>verdad<\/em>\u201d, un contenido, que no es una teor\u00eda, sino \u201c<em>la vida<\/em>\u201d (Jn 1,4). Jes\u00fas es \u201c<em>la vida<\/em>\u201d porque es el \u00fanico que posee el secreto del sentido de la existencia, sin \u00e9l no habr\u00eda esperanza posible, s\u00f3lo \u00e9l tiene \u201c<em>palabras de vida eterna<\/em>\u201d (Jn 6,68); todo aquel que ama desinteresadamente, lo sepa o no, sigue el camino de Jes\u00fas que lleva a la vida plena y a la casa del Padre.<\/p>\n<p><strong>EL MISTERIO DE LA MUERTE<\/strong><\/p>\n<p>La muerte es un gran misterio. Todas las culturas de todos los tiempos se han preguntado por su sentido. Tambi\u00e9n el pueblo de Israel ten\u00eda sus interrogantes sobre la muerte. Con la muerte no acaba nuestra existencia, s\u00f3lo nuestra vida terrenal.<\/p>\n<p><strong>CRISTO HA VENCIDO A LA MUERTE<\/strong><\/p>\n<p>Los cristianos damos un paso adelante sobre la fe del Antiguo Testamento porque la vida de los hombres ha sido transformada por la resurrecci\u00f3n de Cristo. Que Jes\u00fas ha muerto y ha resucitado est\u00e1 en el centro de nuestra fe. Y que nos haya hecho part\u00edcipes de su victoria sobre la muerte es una pieza clave. Las lecturas de difuntos, de un modo u otro, recogen esta idea: \u00ab<em>Escucha con bondad, Se\u00f1or, nuestras s\u00faplicas para que, al confesar nuestra fe en tu Hijo resucitado de entre los muertos, se afiance tambi\u00e9n nuestra esperanza en la futura resurrecci\u00f3n de tus siervos<\/em>\u00bb (oraci\u00f3n colecta).<\/p>\n<p><strong>EL CAMINO PARA LA RESURRECCI\u00d3N: CREER EN JES\u00daS<\/strong><\/p>\n<p>Para recibir el premio prometido s\u00f3lo se nos pide la fe: \u00ab<em>creed en Dios y creed tambi\u00e9n en m\u00ed<\/em>\u00bb (evangelio). Creer en Jes\u00fas es fundamental ya que se nos presenta como el \u00fanico medio para alcanzar la vida eterna: <em>\u00abYo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por m\u00ed\u00bb<\/em>. Jes\u00fas mismo nos ha prometido que ha ido por delante para prepararnos sitio, as\u00ed nos lo dice en el evangelio: <em>\u00abEn la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habr\u00eda dicho, porque me voy a prepararos un lugar\u00bb.\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Esta fe no es algo et\u00e9reo, que se queda en el aire y no se pueda demostrar. La fe se manifiesta en un modo concreto de vivir: el estilo de vida que nos marc\u00f3 Jes\u00fas en el evangelio. La vida terrenal y la vida celestial est\u00e1n estrechamente unidas. En palabras del ap\u00f3stol san Pablo: <em>\u00abSi vivimos, vivimos para el Se\u00f1or; si morimos, morimos para el Se\u00f1or; as\u00ed que, ya vivamos ya muramos, somos del Se\u00f1or.\u00a0Pues para esto muri\u00f3 y resucit\u00f3 Cristo: para ser Se\u00f1or de muertos y vivos\u00bb <\/em>(Romanos 14, 8-9). Participar o no de la resurrecci\u00f3n de Jesucristo est\u00e1 sujeto a nuestra existencia terrenal. Las oraciones de la misa piden insistentemente a Dios que borre los pecados que los difuntos cometieron por fragilidad humana y los admita en la asamblea de los santos y elegidos.<\/p>\n<h3><strong>ACTUALIZAMOS<\/strong><\/h3>\n<ol>\n<li><strong><em>\u201cCuando vaya y os prepare un lugar, volver\u00e9 y os llevar\u00e9 conmigo\u201d.<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfAsumo la limitaci\u00f3n y caducidad de la vida terrena?<\/p>\n<p>\u00bfCreo de verdad en la vida junto a Dios?<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong>En tu vida,<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfC\u00f3mo te implica esta celebraci\u00f3n a vivir la vida de una forma concreta?<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan san Juan 14, 1-6 En aquel tiempo, dijo Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos: \u00abNo se turbe vuestro coraz\u00f3n, creed en Dios y creed tambi\u00e9n en m\u00ed. 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