{"id":3511,"date":"2026-04-29T11:46:42","date_gmt":"2026-04-29T11:46:42","guid":{"rendered":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=3511"},"modified":"2026-04-29T11:55:26","modified_gmt":"2026-04-29T11:55:26","slug":"lectio-divina-ciclo-a-tiempo-ordinario-la-transfiguracion-del-senor","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=3511","title":{"rendered":"LECTIO DIVINA \u2013 CICLO A \u2013 TIEMPO ORDINARIO \u201cLA TRANSFIGURACI\u00d3N DEL SE\u00d1OR\u201d"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-12663a60-574b-4dd6-a821-4312e9d4fa15\" href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/LECTIO-CICLO-A-TIEMPO-ORDINARIO-LA-TRANSFIGURACION.pdf\">LECTIO &#8211; CICLO A &#8211; TIEMPO ORDINARIO &#8211; LA TRANSFIGURACI\u00d3N DEL SE\u00d1OR<\/a><a href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/LECTIO-CICLO-A-TIEMPO-ORDINARIO-LA-TRANSFIGURACION.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-12663a60-574b-4dd6-a821-4312e9d4fa15\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n<h3><strong>Lectura de la profec\u00eda de Daniel 7,9-10. 13-14<\/strong><\/h3>\n<p>Mir\u00e9 y vi que colocaban unos tronos. Un anciano se sent\u00f3.<\/p>\n<p>Su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limp\u00edsima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas; un r\u00edo impetuoso de fuego brotaba y corr\u00eda ante \u00e9l.<\/p>\n<p>Miles y miles lo serv\u00edan, millones estaban a sus \u00f3rdenes.<\/p>\n<p>Comenz\u00f3 la sesi\u00f3n y se abrieron los libros.<\/p>\n<p>Segu\u00ed mirando. Y en mi visi\u00f3n nocturna vi venir una especie de hijo de hombre entre las nubes del cielo.<\/p>\n<p>Avanz\u00f3 hacia el anciano y lleg\u00f3 hasta su presencia.<\/p>\n<p>A \u00e9l se le dio poder, honor y reino.<\/p>\n<p>Y todos los pueblos, naciones y lenguas lo sirvieron.<\/p>\n<p>Su poder es un poder eterno, no cesar\u00e1.<\/p>\n<p>Su reino no acabar\u00e1.<\/p>\n<p><strong>Salmo 96, 1-2. 5-6. 9<\/strong><\/p>\n<p><strong>R.\/ El Se\u00f1or reina, Alt\u00edsimo sobre toda la tierra.<\/strong><\/p>\n<p>El Se\u00f1or reina, la tierra goza,<br \/>se alegran las islas innumerables.<br \/>Tiniebla y nube lo rodean,<br \/>justicia y derecho sostienen su trono. R.\/<\/p>\n<p>Los montes se derriten como cera ante el Se\u00f1or,<br \/>ante el Se\u00f1or de toda la tierra;<br \/>los cielos pregonan su justicia,<br \/>y todos los pueblos contemplan su gloria. R.\/<\/p>\n<p>Porque t\u00fa eres, Se\u00f1or,<br \/>Alt\u00edsimo sobre toda la tierra,<br \/>encumbrado sobre todos los dioses. R.\/<\/p>\n<h3><strong>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan san Mateo 17, 1-9<\/strong><\/h3>\n<p>En aquel tiempo, Jes\u00fas tom\u00f3 consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subi\u00f3 con ellos aparte a un monte alto.<\/p>\n<p>Se transfigur\u00f3 delante de ellos, y su rostro resplandec\u00eda como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.<\/p>\n<p>De repente se les aparecieron Mois\u00e9s y El\u00edas conversando con \u00e9l.<\/p>\n<p>Pedro, entonces, tom\u00f3 la palabra y dijo a Jes\u00fas:<\/p>\n<p>\u00abSe\u00f1or, \u00a1qu\u00e9 bueno es que estemos aqu\u00ed! Si quieres, har\u00e9 tres tiendas: una para ti, otra para Mois\u00e9s y otra para El\u00edas\u00bb.<\/p>\n<p>Todav\u00eda estaba hablando cuando una nube luminosa los cubri\u00f3 con su sombra y una voz desde la nube dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u00abEste es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo\u00bb.<\/p>\n<p>Al o\u00edrlo, los disc\u00edpulos cayeron de bruces, llenos de espanto.<\/p>\n<p>Jes\u00fas se acerc\u00f3 y, toc\u00e1ndolos, les dijo:<\/p>\n<p>\u00abLevantaos, no tem\u00e1is\u00bb.<\/p>\n<p>Al alzar los ojos, no vieron a nadie m\u00e1s que a Jes\u00fas, solo.<\/p>\n<p>Cuando bajaban del monte, Jes\u00fas les mand\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abNo cont\u00e9is a nadie la visi\u00f3n hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>COMENTARIO<\/strong><\/h3>\n<p>La Transfiguraci\u00f3n ayuda a comprender que la Pasi\u00f3n de Cristo es un misterio de sufrimiento, pero, sobre todo, un regalo de amor infinito por parte de Jes\u00fas. Nos hace comprender mejor tambi\u00e9n su Resurrecci\u00f3n. Si antes de la Pasi\u00f3n no se nos hubiera mostrado la transfiguraci\u00f3n con la declaraci\u00f3n por parte de Dios, \u00abEste es mi hijo amado\u00bb, la Resurrecci\u00f3n y el misterio pascual de Jes\u00fas no habr\u00eda sido f\u00e1cilmente comprensible en toda su profundidad. De hecho, para comprenderlo, es necesario saber con anterioridad que aquel que sufre y que es glorificado no es solamente un hombre, sino que es el Hijo de Dios, que, con su amor fiel hasta la muerte, nos ha salvado. (Papa Francisco 06-08-2020).<\/p>\n<h3><strong>COMPRENDER EL TEXTO (Comentarios al Antiguo y al Nuevo Testamento. La Casa de la Biblia)<\/strong><\/h3>\n<p>En <strong>la primera lectura del profeta Daniel<\/strong> tenemos la segunda visi\u00f3n que es muy importante y refiere que <em>alguien semejante a un hijo de hombre viene entre las nubes del cielo y se dirige hacia el anciano<\/em> que le concede un poder, una gloria y un reino eternos. La acci\u00f3n se desarrolla r\u00e1pidamente: el origen y la actividad de este hijo de hombre es trascendente, viene de lo alto <em>entre las nubes del cielo<\/em> (v\u00e9ase Ex 13,21; 19,9; 1 Re 8,10; Is 19,1; Nah 1,3; Sal 18,10) y, presentado ante el anciano, recibe un reino eterno cuyo dominio es universal.<\/p>\n<p><strong>En el Evangelio de san Mateo la Transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas<\/strong> est\u00e1 \u00edntimamente unida, en la tradici\u00f3n evang\u00e9lica, al comienzo de su camino hacia la cruz (v\u00e9ase Mc 8,31-9,13). Esta colocaci\u00f3n tiene una intenci\u00f3n catequ\u00e9tica. Los disc\u00edpulos se sienten desanimados despu\u00e9s de escuchar el anuncio de la pasi\u00f3n de Jes\u00fas y de conocer lo que pide a aquellos que quieren seguirle. En este momento, la transfiguraci\u00f3n es una palabra de \u00e1nimo, pues en ella se manifiesta la gloria de Jes\u00fas y se anticipa su victoria sobre la cruz, como muestran las numerosas referencias a la resurrecci\u00f3n: los vestidos de Jes\u00fas se vuelven blancos como la luz (Mt 17,2), lo mismo que los de los \u00e1ngeles que anunciar\u00e1n su resurrecci\u00f3n (Mt 28,3); Jes\u00fas pide a sus disc\u00edpulos que guarden en secreto esta manifestaci\u00f3n hasta que resucite de entre los muertos (Mt 17,9)<\/p>\n<p>Literariamente se trata de una<em> teofan\u00eda,<\/em> es decir de un relato cuyo centro es la manifestaci\u00f3n de Dios. En el Antiguo Testamento hay muchos ejemplos de teofan\u00edas, y en la mayor parte de ellos hay una serie de elementos que se repiten: suelen tener lugar en un monte o en otro lugar sagrado, la manifestaci\u00f3n divina est\u00e1 rodeada de una serie de fen\u00f3menos extraordinarios (apariciones, voz del cielo, etc), que provocan miedo y turbaci\u00f3n en quienes las presencian. La transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas sigue este mismo esquema, y por tanto se sit\u00faa en la serie de manifestaciones divinas narradas en el Antiguo Testamento, s\u00f3lo que en este caso el centro no es la manifestaci\u00f3n de Dios, sino de Jes\u00fas, presentado como Hijo de Dios.<\/p>\n<p>La manifestaci\u00f3n de Jes\u00fas est\u00e1 rodeada de fen\u00f3menos extraordinarios -transformaci\u00f3n de sus vestidos y resplandor de su rostro- que muestran su gloria. Junto a \u00e9l aparecen Mois\u00e9s y El\u00edas, dos personajes a los que la tradici\u00f3n jud\u00eda relacionaba con la llegada del Mes\u00edas. Mois\u00e9s hab\u00eda anunciado que un d\u00eda Dios suscitar\u00eda un profeta como \u00e9l a quien deb\u00edan escuchar (Dt 18,15). El\u00edas, por su parte, hab\u00eda desaparecido de este mundo sin morir (2 Re 2,11), y la tradici\u00f3n jud\u00eda pensaba que su regreso anunciar\u00eda la venida del Mes\u00edas (Mal 3,23-24). Ambos personajes dan testimonio de que Jes\u00fas es el Mes\u00edas esperado por Israel. Finalmente, la voz que viene del cielo afirma que Jes\u00fas es el Hijo de Dios. Sus palabras son las mismas que las pronunciadas en el momento del bautismo de Jes\u00fas (Mt 3,17). En ambos casos se cita el Sal 2,7, un salmo real que cantaba la entronizaci\u00f3n del nuevo rey como hijo de Dios, y que los primeros cristianos aplicaron a Jes\u00fas para confesar que \u00e9l era el verdadero Hijo de Dios.<\/p>\n<p>Tenemos en este relato una completa presentaci\u00f3n de Jes\u00fas. En \u00e9l se ha manifestado la gloria de Dios; \u00e9l es verdaderamente el Mes\u00edas esperado por Israel; m\u00e1s a\u00fan, es el Hijo de Dios, un t\u00edtulo en el que Mateo insiste a lo largo de todo su evangelio. Esta presentaci\u00f3n tiene como destinatarios a los disc\u00edpulos que lo acompa\u00f1an y, en la mente del evangelista, tambi\u00e9n a todos los que leen el evangelio. Su prop\u00f3sito es acrecentar la fe de los disc\u00edpulos en Jes\u00fas a trav\u00e9s de la contemplaci\u00f3n de su victoria sobre la muerte; de este modo podr\u00e1n asumir todas las exigencias que lleva consigo ser disc\u00edpulos y seguidores de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Este relato invita a superar la tentaci\u00f3n de un mesianismo glorioso y f\u00e1cil, animando a los disc\u00edpulos a emprender con Jes\u00fas el camino de la obediencia a la voluntad del Padre.<\/p>\n<h3><strong>ACTUALIZAMOS<\/strong><\/h3>\n<ol>\n<li><strong><em>\u00abEste es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo\u00bb:<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Dios nos dice que escuchemos a su Hijo, que este es el camino para llegar al Padre \u00bfEscuchas, est\u00e1s atento a lo que te dice la Palabra de Dios?<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong><em>\u201cLevantaos, no tem\u00e1is\u201d:<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Dios nos dice que nos levantemos, que no tengamos miedo \u00bfEn las dificultades conf\u00edas en Dios, lo pones todo en sus manos?<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lectura de la profec\u00eda de Daniel 7,9-10. 13-14 Mir\u00e9 y vi que colocaban unos tronos. Un anciano se sent\u00f3. Su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limp\u00edsima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas; un r\u00edo impetuoso de fuego brotaba y corr\u00eda ante \u00e9l. 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