{"id":3090,"date":"2025-11-19T20:11:04","date_gmt":"2025-11-19T20:11:04","guid":{"rendered":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=3090"},"modified":"2025-11-19T20:11:04","modified_gmt":"2025-11-19T20:11:04","slug":"lectio-divina-ciclo-c-tiempo-ordinario-domingo-xxxii-dedicacion-de-la-basilica-de-letran","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=3090","title":{"rendered":"LECTIO DIVINA &#8211; CICLO C &#8211; TIEMPO ORDINARIO DOMINGO XXXII \u00abDEDICACI\u00d3N DE LA BAS\u00cdLICA DE LETR\u00c1N\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-5bb0bd4f-c3b8-402c-b6b8-8e6f52f32ac8\" href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/LECTIO-CICLO-C-TIEMPO-ORDINARIO-32.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">LECTIO &#8211; CICLO C &#8211; TIEMPO ORDINARIO 32<\/a><a href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/LECTIO-CICLO-C-TIEMPO-ORDINARIO-32.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-5bb0bd4f-c3b8-402c-b6b8-8e6f52f32ac8\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n<h3><strong>Lectura de la profec\u00eda de Ezequiel 47, 1-2. 8-9. 12<\/strong><\/h3>\n<p>En aquellos d\u00edas, el \u00e1ngel me hizo volver a la entrada del templo del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>De debajo del umbral del templo corr\u00eda agua hacia el este \u2013el templo miraba al este\u2013. El agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar.<\/p>\n<p>Me hizo salir por el p\u00f3rtico septentrional y me llev\u00f3 por fuera hasta el p\u00f3rtico exterior que mira al este. El agua corr\u00eda por el lado derecho.<\/p>\n<p>Me dijo:<\/p>\n<p>\u00abEstas aguas fluyen hacia la zona oriental, descienden hacia la estepa y desembocan en el mar de la Sal. Cuando hayan entrado en \u00e9l, sus aguas ser\u00e1n saneadas. Todo ser viviente que se agita, all\u00ed donde desemboque la corriente, tendr\u00e1 vida; y habr\u00e1 peces en abundancia. Porque apenas estas aguas hayan llegado hasta all\u00ed, habr\u00e1n saneado el mar y habr\u00e1 vida all\u00ed donde llegue el torrente.<\/p>\n<p>En ambas riberas del torrente crecer\u00e1 toda clase de \u00e1rboles frutales; no se marchitar\u00e1n sus hojas ni se acabar\u00e1n sus frutos; dar\u00e1n nuevos frutos cada mes, porque las aguas del torrente fluyen del santuario; su fruto ser\u00e1 comestible y sus hojas medicinales\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>Salmo 45, 2-3. 5-6. 8-9<\/strong><\/h3>\n<h4><strong>R.\/ Un r\u00edo y sus canales alegran la ciudad de Dios,<br \/>el Alt\u00edsimo consagra su morada.<\/strong><\/h4>\n<p>Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,<br \/>poderoso defensor en el peligro.<br \/>Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,<br \/>y los montes se desplomen en el mar.\u00a0R.\/<\/p>\n<p>Un r\u00edo y sus canales alegran la ciudad de Dios,<br \/>el Alt\u00edsimo consagra su morada.<br \/>Teniendo a Dios en medio, no vacila;<br \/>Dios la socorre al despuntar la aurora.\u00a0R.\/<\/p>\n<p>El Se\u00f1or del universo est\u00e1 con nosotros,<br \/>nuestro alc\u00e1zar es el Dios de Jacob.<br \/>Venid a ver las obras del Se\u00f1or,<br \/>las maravillas que hace en la tierra.\u00a0R.\/<\/p>\n<h3><strong>Lectura de la primera carta del ap\u00f3stol san Pablo a los Corintios 3, 9c-11. 16-17<\/strong><\/h3>\n<p>Hermanos:<\/p>\n<p>Sois edificio de Dios.<\/p>\n<p>Conforme a la gracia que Dios me ha dado, yo, como h\u00e1bil arquitecto, puse el cimiento, mientras que otro levanta el edificio. Mire cada cual c\u00f3mo construye.<\/p>\n<p>Pues nadie puede poner otro cimiento fuera del ya puesto, que es Jesucristo.<\/p>\n<p>\u00bfNo sab\u00e9is que sois templo de Dios y que el Esp\u00edritu de Dios habita en vosotros?<\/p>\n<p>Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruir\u00e1 a \u00e9l; porque el templo de Dios es santo: y ese templo sois vosotros.<\/p>\n<h3><strong>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan san Juan 2, 13-22<\/strong><\/h3>\n<p>Se acercaba la Pascua de los jud\u00edos y Jes\u00fas subi\u00f3 a Jerusal\u00e9n. Y encontr\u00f3 en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los ech\u00f3 a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparci\u00f3 las monedas y les volc\u00f3 las mesas; y a los que vend\u00edan palomas les dijo:<\/p>\n<p>\u00abQuitad esto de aqu\u00ed: no convirt\u00e1is en un mercado la casa de mi Padre\u00bb.<\/p>\n<p>Sus disc\u00edpulos se acordaron de lo que est\u00e1 escrito:<\/p>\n<p>\u00abEl celo de tu casa me devora\u00bb.<\/p>\n<p>Entonces intervinieron los jud\u00edos y le preguntaron:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 signos nos muestras para obrar as\u00ed?\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas contest\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abDestruid este templo, y en tres d\u00edas lo levantar\u00e9\u00bb.<\/p>\n<p>Los jud\u00edos replicaron:<\/p>\n<p>\u00abCuarenta y seis a\u00f1os ha costado construir este templo, \u00bfy t\u00fa lo vas a levantar en tres d\u00edas?\u00bb.<\/p>\n<p>Pero \u00e9l hablaba del templo de su cuerpo. Y cuando resucit\u00f3 de entre los muertos, los disc\u00edpulos se acordaron de que lo hab\u00eda dicho, y creyeron a la Escritura y a la palabra que hab\u00eda dicho Jes\u00fas.<\/p>\n<h3><strong>COMENTARIO<\/strong><\/h3>\n<p>Nosotros, obreros de la Iglesia viva, antes de poder erigir estructuras imponentes, debemos excavar en nosotros mismos y a nuestro alrededor para eliminar todo material inestable que pueda impedirnos llegar a la roca desnuda de Cristo (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>\u00a07,24-27). San Pablo nos lo dice expl\u00edcitamente en la segunda lectura, cuando afirma que \u00abel \u00fanico cimiento v\u00e1lido es Jesucristo y nadie puede poner otro distinto\u00bb (3,11). Y esto significa volver constantemente a \u00c9l y a su Evangelio, d\u00f3ciles a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. De lo contrario, correr\u00edamos el riesgo de sobrecargar con estructuras pesadas un edificio con cimientos d\u00e9biles.<\/p>\n<p>Por eso, queridos hermanos y hermanas, al trabajar con todo nuestro empe\u00f1o al servicio del Reino de Dios, no nos apresuremos ni seamos superficiales: excavemos profundamente, libres de los criterios del mundo, que con demasiada frecuencia exige resultados inmediatos porque no conoce la sabidur\u00eda de la espera. La historia milenaria de la Iglesia nos ense\u00f1a que s\u00f3lo con humildad y paciencia se puede construir, con la ayuda de Dios, una verdadera comunidad de fe, capaz de difundir la caridad, de favorecer la misi\u00f3n, de anunciar, celebrar y servir a ese Magisterio apost\u00f3lico del que este templo es la primera sede (cf. S. Pablo VI,\u00a0<em>\u00c1ngelus<\/em>, 9 noviembre 1969). (homil\u00eda del Papa Le\u00f3n XIV, 09-11-2025)<\/p>\n<h3><strong>COMPRENDER EL TEXTO (Comentarios al Antiguo y al Nuevo Testamento. La Casa de la Biblia)<\/strong><\/h3>\n<p>En la profec\u00eda de <strong>Ezequiel 47, 1-12 <\/strong>se habla del agua que sale del templo y se convierte en torrente impetuoso que sana y da vida a las zonas m\u00e1s \u00e1ridas y m\u00e1s aisladas de la tierra santa. Uno de los fundamentos de la riqueza de Babilonia era el r\u00edo \u00c9ufrates, muy conocido por Ezequiel. El profeta se sirve de la imagen del agua, y contempla a Si\u00f3n toda ella recreada por los brazos de un r\u00edo abundante y ve c\u00f3mo del templo mana una fuente de agua que corre impetuosa desde los cimientos de ese lugar en el que Dios habita y donde se celebra su culto.<\/p>\n<p><strong>Primera carta del ap\u00f3stol san Pablo a los Corintios 3, 9c-11. 16-17.<\/strong> El juicio de Dios revelar\u00e1 tambi\u00e9n el valor y la dignidad de cada persona, sobre todo de cada cristiano, a quien Pablo considera templo de Dios y morada del Esp\u00edritu. No s\u00e9 si hoy estamos en situaci\u00f3n de hacernos idea de la seriedad con que el mundo antiguo respetaba la santidad de un templo y castigaba su profanaci\u00f3n. Pablo amenaza con la destrucci\u00f3n del profanador.<\/p>\n<p><strong>Evangelio seg\u00fan san Juan 2, 13-22.<\/strong> <strong>Sustituci\u00f3n del templo.<\/strong> Los sin\u00f3pticos sit\u00faan este episodio en la \u00faltima semana de la vida de Jes\u00fas. Probablemente demasiado tarde. Un reto tan importante lanzado al juda\u00edsmo no puede dejarse para \u00faltima hora. Muy probablemente Juan lo presenta demasiado pronto. Semejante acci\u00f3n presupone una larga actividad, que haya dado a conocer a Jes\u00fas. Para el cuarto evangelio es un gesto program\u00e1tico que, como tal, debe figurar al principio de la actividad de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis del texto nos descubre su aspecto program\u00e1tico: el episodio es introducido mediante la afirmaci\u00f3n sobre la proximidad de la <em>fiesta jud\u00eda de la pascua<\/em>. Esta forma de mencionar la fiesta principal de los jud\u00edos indica distancia y separaci\u00f3n frente a ellos. Adem\u00e1s la pascua era fiesta de liberaci\u00f3n. Evocaba el paso de la esclavitud a la libertad (Ex 12,17; 13.10). En tiempos de opresi\u00f3n, el pensamiento de la liberaci\u00f3n se acentuaba m\u00e1s; surg\u00eda inevitablemente la idea de una nueva liberaci\u00f3n. Y \u00e9ste era el caso en tiempos de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Con motivo de la fiesta, y para atender a las necesidades de los peregrinos, se organizaba en torno al templo, en el atrio de los gentiles, un gran mercado que ofrec\u00eda todo lo necesario para los sacrificios. Los m\u00e1s pudientes compraban ovejas o bueyes. Los menos afortunados adquir\u00edan palomas. La presencia de los cambistas era necesaria ya que las ofrendas deb\u00edan hacerse en moneda jud\u00eda, para evitar las efigies del emperador o de los dioses paganos que figuraban en otras clases de moneda. Era todo un negocio, sobre todo para la clase sacerdotal. El gesto de Jes\u00fas es interpretado como una acci\u00f3n prof\u00e9tica en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica, que cita a Isa\u00edas (Is 56,7) y a Jerem\u00edas (Jr 7,11). El texto de Juan cita a Zacar\u00edas (Zac 14,21), que hace referencia clara a los tiempos mesi\u00e1nicos. Estos han llegado. Es la gran ense\u00f1anza que ofrece el evangelio de Juan: Jes\u00fas inaugura un tiempo nuevo en el campo de las relaciones del hombre con Dios. Reemplaza al templo antiguo, que era la instituci\u00f3n m\u00e1s significativa de Israel.<\/p>\n<p>En este evangelio, en lugar de hablar de la purificaci\u00f3n del templo, ser\u00eda m\u00e1s exacto referirse a la \u201csustituci\u00f3n\u201d del mismo. Jes\u00fas no es s\u00f3lo un profeta reformador, es el Hijo de Dios. Al designar al templo como <em>la casa de mi Padre,<\/em> Jes\u00fas se presenta como el Hijo, que tiene autoridad en el templo y sobre \u00e9l. Una autoridad que s\u00f3lo ten\u00eda Dios. Quien tiene autoridad sobre el templo es el Se\u00f1or. El evangelio de Juan es el \u00fanico que constata la acci\u00f3n de Jes\u00fas de echar fuera del recinto del templo a los animales, ovejas y bueyes. Ya no eran necesarios. El templo antiguo, con todo lo necesario para que pudiese cumplir su funci\u00f3n sacrificial, era sustituido por el nuevo templo: Jes\u00fas es el nuevo templo, el lugar del encuentro del hombre y Dios.<\/p>\n<h3><strong>ACTUALIZAMOS<\/strong><\/h3>\n<p>Rezamos y meditamos con esta oraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Mercaderes<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00a0<\/strong>Hay que enfadarse y gritar<br \/>contra el que profana vidas,<br \/>el vendedor de apariencias,<br \/>contra el mercader de credos<br \/>y el usurero de penas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Hay que devolver un \u00abno\u00bb<br \/>a quien comercia con guerras,<br \/>y oponer la fe desnuda<br \/>a las armas, a las fieras<br \/>que a zarpazos amenazan<br \/>esta humanidad hambrienta<br \/>de sentido, de palabra,<br \/>de esperanza, de inocencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Hay que tirar por el suelo<br \/>las mesas de los cambistas<br \/>que regatean con leyes<br \/>y manipulan conciencias.<br \/>Plantarle cara a lo indigno,<br \/>aunque resistir convierta<br \/>en inc\u00f3modo a quien lucha,<br \/>en peligroso al que alega<br \/>que no es amar un negocio,<br \/>ni el ego\u00edsmo bandera.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Hay que despejar el templo<br \/>de cerrojos y cadenas,<br \/>de credos atornillados,<br \/>y corazones de piedra.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Hay que silenciar el ruido,<br \/>y dar voz a los profetas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">(Jos\u00e9 Mar\u00eda R. Olaizola, SJ)<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lectura de la profec\u00eda de Ezequiel 47, 1-2. 8-9. 12 En aquellos d\u00edas, el \u00e1ngel me hizo volver a la entrada del templo del Se\u00f1or. De debajo del umbral del templo corr\u00eda agua hacia el este \u2013el templo miraba al este\u2013. El agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar. 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