{"id":2982,"date":"2025-10-11T17:23:56","date_gmt":"2025-10-11T17:23:56","guid":{"rendered":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=2982"},"modified":"2025-10-17T15:51:35","modified_gmt":"2025-10-17T15:51:35","slug":"lectio-divina-ciclo-c-tiempo-ordinario-domingo-xxx","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=2982","title":{"rendered":"LECTIO DIVINA &#8211; CICLO C &#8211; TIEMPO ORDINARIO DOMINGO XXX"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-5926b46a-04d7-4c3f-af09-fe3926778ff6\" href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/LECTIO-CICLO-C-TIEMPO-ORDINARIO-30-.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">LECTIO &#8211; CICLO C &#8211; TIEMPO ORDINARIO 30<\/a><a href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/LECTIO-CICLO-C-TIEMPO-ORDINARIO-30-.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-5926b46a-04d7-4c3f-af09-fe3926778ff6\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n<h3><strong>Lectura del libro del Eclesi\u00e1stico 35, 12-14. 16-19a<\/strong><\/h3>\n<p>El Se\u00f1or es juez, y para \u00e9l no cuenta el prestigio de las personas.<\/p>\n<p>Para \u00e9l no hay acepci\u00f3n de personas en perjuicio del pobre, sino que escucha la oraci\u00f3n del oprimido.<\/p>\n<p>No desde\u00f1a la s\u00faplica del hu\u00e9rfano, ni a la viuda cuando se desahoga en su lamento.<\/p>\n<p>Quien sirve de buena gana, es bien aceptado, y su plegaria sube hasta las nubes.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n del humilde atraviesa las nubes, y no se detiene hasta que alcanza su destino.<\/p>\n<p>No desiste hasta que el Alt\u00edsimo lo atiende, juzga a los justos y les hace justicia.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or no tardar\u00e1.<\/p>\n<h3><strong>Salmo 33,<\/strong> <strong>2-3. 17-18. 19 y 23<\/strong><\/h3>\n<h4><strong>R.\/ El afligido invoc\u00f3 al Se\u00f1or, y \u00e9l lo escuch\u00f3.<\/strong><\/h4>\n<p>Bendigo al Se\u00f1or en todo momento,<br \/>su alabanza est\u00e1 siempre en mi boca;<br \/>mi alma se glor\u00eda en el Se\u00f1or:<br \/>que los humildes lo escuchen y se alegren. R.\/<\/p>\n<p>El Se\u00f1or se enfrenta con los malhechores,<br \/>para borrar de la tierra su memoria.<br \/>Cuando uno grita, el Se\u00f1or lo escucha<br \/>y lo libra de sus angustias. R.\/<\/p>\n<p>El Se\u00f1or est\u00e1 cerca de los atribulados,<br \/>salva a los abatidos.<br \/>El Se\u00f1or redime a sus siervos,<br \/>el no ser\u00e1 castigado quien se acoge a \u00e9l. R.\/<\/p>\n<h3><strong>Lectura de la segunda carta del ap\u00f3stol san Pablo a Timoteo 4, 6-8. 16-18<\/strong><\/h3>\n<p>Querido hermano:<\/p>\n<p>Yo estoy a punto de ser derramado en libaci\u00f3n y el momento de mi partida es inminente.<\/p>\n<p>He combatido el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, me est\u00e1 reservada la corona de la justicia, que el Se\u00f1or, juez justo, me dar\u00e1 en aquel d\u00eda; y no solo a m\u00ed, sino tambi\u00e9n a todos los que hayan aguardado con amor su manifestaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En mi primera defensa, nadie estuvo a mi lado, sino que todos me abandonaron. \u00a1No les sea tenido en cuenta!<\/p>\n<p>Mas el Se\u00f1or estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, a trav\u00e9s de m\u00ed, se proclamara plenamente el mensaje y lo oyeran todas las naciones. Y fui librado de la boca del le\u00f3n.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or me librar\u00e1 de toda obra mala y me salvar\u00e1 llev\u00e1ndome a su reino celestial.<\/p>\n<p>A \u00e9l la gloria por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<h3><strong>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan san Lucas 18, 9-14<\/strong><\/h3>\n<p>En aquel tiempo, Jes\u00fas dijo esta par\u00e1bola a algunos que confiaban en s\u00ed mismos por considerarse justos y despreciaban a los dem\u00e1s:<\/p>\n<p>\u00abDos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba as\u00ed en su interior:<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Oh Dios!, te doy gracias porque no soy como los dem\u00e1s hombres: ladrones, injustos, ad\u00falteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo\u201d.<\/p>\n<p>El publicano, en cambio, qued\u00e1ndose atr\u00e1s, no se atrev\u00eda ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo:<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Oh Dios!, ten compasi\u00f3n de este pecador\u201d.<\/p>\n<p>Os digo que este baj\u00f3 a su casa justificado, y aqu\u00e9l no. Porque todo el que se enaltece ser\u00e1 humillado, y el que se humilla ser\u00e1 enaltecido\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>COMENTARIO<\/strong><\/h3>\n<p>La oraci\u00f3n es el tema conductor de las lecturas de hoy. Los textos coinciden en que el Se\u00f1or no hace o\u00eddos sordos a la oraci\u00f3n de los humildes, a quienes le suplican desde la dificultad. En el libro del Eclesi\u00e1stico, Dios atiende los gritos del pobre, del oprimido, del hu\u00e9rfano o de la viuda. Igual leemos en el salmo: El Se\u00f1or escucha la oraci\u00f3n del humilde, est\u00e1 cerca de los atribulados. Y en el evangelio, Jes\u00fas prefiere la sencilla oraci\u00f3n del publicano antes que la palabrer\u00eda orgullosa del fariseo. El Dios que naci\u00f3 en el establo de un pueblo parece entender mejor las palabras que brotan de un coraz\u00f3n humilde.<\/p>\n<h3><strong>COMPRENDER EL TEXTO<\/strong><\/h3>\n<p>Jes\u00fas contin\u00faa su ense\u00f1anza en torno a la oraci\u00f3n. Si en el evangelio que le\u00edmos el domingo pasado insist\u00eda en la necesidad de orar siempre sin desanimarse, en el de hoy, mediante otra par\u00e1bola, propone la actitud con la que el creyente debe dirigirse a Dios.<\/p>\n<p>El evangelio de hoy tiene inter\u00e9s en responder a una pregunta esencial: de d\u00f3nde viene la salvaci\u00f3n. Para ello utiliza una vez m\u00e1s una par\u00e1bola, que encontramos enmarcada por un vers\u00edculo introductorio (v. 9) y otro que sirve de conclusi\u00f3n (v.14). En la introducci\u00f3n, adem\u00e1s de se\u00f1alar quienes son los destinatarios de la par\u00e1bola, se anticipan de alg\u00fan modo las dos partes de la misma.<\/p>\n<p>A los destinatarios de la par\u00e1bola no se les identifica por su nombre, sino por compartir determinada actitud. Aparecen representados por la figura del fariseo, del que nos habla la primera parte de la par\u00e1bola (vv. 10-12). En la segunda parte de la misma (v.13), el protagonista es un publicano que personifica a los despreciados por los primeros. Ambos suben al templo a rezar, pero tanto los lugares que ocupan como el contenido de su oraci\u00f3n expresan dos actitudes muy distintas. Nos fijamos primero en el fariseo.<\/p>\n<p>Como ya sabemos, los fariseos eran hombres piadosos, entregados a la b\u00fasqueda de la voluntad de Dios para alcanzar la santidad. Pensaban que el cumplimiento minucioso de la ley de Mois\u00e9s los purificaba de sus pecados y les permit\u00eda participar de la santidad de Dios. Para conservar el estado de pureza conseguida, se obligan a mantenerse apartados de los pecadores. De hecho, fariseo significa \u201cseparado\u201d. La oraci\u00f3n del fariseo contiene primero una acci\u00f3n de gracias por no ser pecador como los dem\u00e1s y, a continuaci\u00f3n, un recuento de las obras que realiza: en sus ayunos y diezmos ya hace incluso m\u00e1s de lo exigido por la ley.<\/p>\n<p>El pasaje describe tambi\u00e9n la oraci\u00f3n del publicano. Los publicanos eran cobradores de impuestos para Roma; se les despreciaba por trabajar para el Imperio opresor y, adem\u00e1s, se les consideraba poco honrados. El de la par\u00e1bola no se atreve a acercarse a las primeras filas del recinto sagrado ni a levantar los ojos al cielo. Golpe\u00e1ndose el pecho, se reconoce pecador y pide compasi\u00f3n a Dios. Su actitud es diametralmente opuesta a la del fariseo: mientras que \u00e9ste se enorgullece ante Dios de ser como es, el publicano reconoce sinceramente su condici\u00f3n de pecador. El primero parece exigir el pago a sus buenas obras; el segundo suplica compasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Toda par\u00e1bola sorprende. A pesar de las connotaciones negativas que tiene en nuestros d\u00edas la palabra \u201cfariseo\u201d, en tiempos de Jes\u00fas \u00e9stos eran considerados hombres piadosos. A los ojos de la gente, el fariseo era un hombre justo, y el publicano un despreciable pecador. Pero el vers\u00edculo final desvela lo que ven los ojos de Dios.<\/p>\n<p>El publicano baja a su casa reconciliado con Dios y el fariseo no, la vida del publicano ha cambiado: el pecador ha obtenido el perd\u00f3n. Podr\u00edamos preguntarnos por qu\u00e9 Dios se comporta de modo tan injusto con un hombre tan justo como el fariseo. La respuesta llega desde una cita del profeta Ezequiel <em>\u201cLa modestia ser\u00e1 exaltada, y la arrogancia humillada\u201d<\/em> (Ez 21,31) que ya hab\u00eda utilizado anteriormente el evangelista Lucas <em>\u201ctodo el que se enaltece ser\u00e1 humillado; y el que se humilla ser\u00e1 enaltecido\u201d<\/em> (Lc 14,11)<em>.<\/em> Ante Dios no cabe alardear de virtuoso para alcanzar su favor. \u00c9l conoce el coraz\u00f3n del ser humano y acoge al pecador arrepentido. Las obras que realiza el fariseo son realmente buenas, pero su actitud no lo es. La salvaci\u00f3n no es un pago por las buenas obras realizadas, sino un don gratuito de Dios, que se compadece del hijo pr\u00f3digo cuando vuelve a la casa del Padre suplicando perd\u00f3n (Lc 15,11-24). La fe del publicano le mueve a poner su vida en las manos de Dios. La orgullosa seguridad en sus obras lleva al fariseo a confiar m\u00e1s en su virtud que en el Dios de la misericordia.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n del publicano brota de su condici\u00f3n de pecador arrepentido; la del fariseo, del orgullo por las obras buenas que realiza. La oraci\u00f3n del publicano es escuchada; la del fariseo, no. Los disc\u00edpulos de Jes\u00fas, los cristianos de todos los tiempos, somos invitados a orar como aquel publicano, reconociendo humildemente nuestra condici\u00f3n de pecadores y abri\u00e9ndonos desde la fe a la acci\u00f3n misericordiosa de Dios.<\/p>\n<h3><strong>ACTUALIZAMOS<\/strong><\/h3>\n<p>La oraci\u00f3n del publicano, su forma de entrar en la verdad de su vida reconoci\u00e9ndose pecador, su regreso a la casa como una persona nueva&#8230;, son propuestos por el evangelista como modelo para los primeros cristianos en su personal relaci\u00f3n con Dios. Acogemos esta palabra dirigida a nosotros y meditamos desde su ense\u00f1anza sobre nuestra oraci\u00f3n y estilo de vida.<\/p>\n<ol>\n<li><strong>El fariseo y el publicano se dirigen a Dios desde actitudes muy distintas:<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfCon cu\u00e1l de estos personajes me identifico m\u00e1s en mi relaci\u00f3n con Dios? \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong><em>\u201cSubieron al templo a orar\u201d.<\/em><\/strong><strong> A la luz del evangelio revisamos una vez m\u00e1s nuestra oraci\u00f3n.<\/strong> <strong>Cuando rezamos,<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfCon qu\u00e9 actitud lo hacemos?<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 situaciones de la vida brota nuestra oraci\u00f3n?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 le pedimos a Dios?<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 cosas le damos gracias?<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong><em>\u201c\u00a1Oh Dios!, ten compasi\u00f3n de este pecador\u201d.<\/em><\/strong><strong> En un mundo de apariencias, la oraci\u00f3n del publicano rebosa sinceridad y autocr\u00edtica ante Dios:<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfQu\u00e9 podemos hacer para vivir nosotros esas actitudes?<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>Baj\u00f3 a su casa justificado<\/em><\/strong><strong><em>\u201d:<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>La salvaci\u00f3n no se puede comprar, sino que se trata de un don gratuito de Dios, que es compasivo con los pecadores. Meditemos hasta qu\u00e9 punto la misericordia de Dios fundamenta nuestra esperanza.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lectura del libro del Eclesi\u00e1stico 35, 12-14. 16-19a El Se\u00f1or es juez, y para \u00e9l no cuenta el prestigio de las personas. Para \u00e9l no hay acepci\u00f3n de personas en perjuicio del pobre, sino que escucha la oraci\u00f3n del oprimido. 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