{"id":2897,"date":"2025-09-25T17:33:06","date_gmt":"2025-09-25T17:33:06","guid":{"rendered":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=2897"},"modified":"2025-09-25T17:33:07","modified_gmt":"2025-09-25T17:33:07","slug":"lectio-divina-ciclo-c-tiempo-ordinario-domingo-xxviii","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=2897","title":{"rendered":"LECTIO DIVINA &#8211; CICLO C &#8211; TIEMPO ORDINARIO DOMINGO XXVIII"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-87c15ca2-792b-4604-95a2-d1ce655415c1\" href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/LECTIO-CICLO-C-TIEMPO-ORDINARIO-28.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">LECTIO &#8211; CICLO C &#8211; TIEMPO ORDINARIO 28<\/a><a href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/LECTIO-CICLO-C-TIEMPO-ORDINARIO-28.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-87c15ca2-792b-4604-95a2-d1ce655415c1\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n<h3><strong>Lectura del segundo libro de los Reyes 5, 14-17<\/strong><\/h3>\n<p>En aquellos d\u00edas, el sirio Naam\u00e1n baj\u00f3 y se ba\u00f1\u00f3 en el Jord\u00e1n siete veces, conforme a la palabra de Eliseo, el hombre de Dios. Y su carne volvi\u00f3 a ser como la de un ni\u00f1o peque\u00f1o: qued\u00f3 limpio de su lepra.<\/p>\n<p>Naam\u00e1n y toda su comitiva regresaron al lugar donde se encontraba el hombre de Dios. Al llegar, se detuvo ante \u00e9l exclamando:<\/p>\n<p>\u00abAhora conozco que no hay en toda la tierra otro Dios que el de Israel. Recibe, pues, un presente de tu siervo\u00bb.<\/p>\n<p>Pero Eliseo respondi\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abVive el Se\u00f1or ante quien sirvo, que no he de aceptar nada\u00bb.<\/p>\n<p>Y le insisti\u00f3 en que aceptase, pero \u00e9l rehus\u00f3.<\/p>\n<p>Naam\u00e1n dijo entonces:<\/p>\n<p>Que al menos le den a tu siervo tierra del pa\u00eds, la carga de un par de mulos, porque tu servidor no ofrecer\u00e1 ya holocausto ni sacrificio a otros dioses m\u00e1s que al Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>Salmo 97, 1bcde. 2-3ab. 3cd-4<\/strong><\/h3>\n<h4><strong>R.\/ El Se\u00f1or revela a las naciones su salvaci\u00f3n.<\/strong><\/h4>\n<p>Cantad al Se\u00f1or un c\u00e1ntico nuevo,<br \/>porque ha hecho maravillas.<br \/>Su diestra le ha dado la victoria,<br \/>su santo brazo. R.\/<\/p>\n<p>El Se\u00f1or da a conocer su salvaci\u00f3n,<br \/>revela a las naciones su justicia.<br \/>Se acord\u00f3 de su misericordia y su fidelidad<br \/>en favor de la casa de Israel. R.\/<\/p>\n<p>Los confines de la tierra han contemplado<br \/>la salvaci\u00f3n de nuestro Dios.<br \/>Aclama al Se\u00f1or, tierra entera;<br \/>gritad, vitoread, tocad. R.\/<\/p>\n<h3><strong>Lectura de la segunda carta del ap\u00f3stol san Pablo a Timoteo 2, 8-13<\/strong><\/h3>\n<p>Querido hermano:<\/p>\n<p>Acu\u00e9rdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David, seg\u00fan mi evangelio, por el que padezco hasta llevar cadenas, como un malhechor; pero la palabra de Dios no est\u00e1 encadenada.<\/p>\n<p>Por eso lo aguanto todo por los elegidos, para que ellos tambi\u00e9n alcancen la salvaci\u00f3n y la gloria eterna en Cristo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Es palabra digna de cr\u00e9dito:<\/p>\n<p>Pues si morimos con \u00e9l, tambi\u00e9n viviremos con \u00e9l; si perseveramos, tambi\u00e9n reinaremos con \u00e9l; si lo negamos, tambi\u00e9n \u00e9l nos negar\u00e1.<\/p>\n<p>Si somos infieles, \u00e9l permanece fiel, porque no puede negarse a s\u00ed mismo.<\/p>\n<h3><strong>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan san Lucas 17, 11-19<\/strong><\/h3>\n<p>Una vez, yendo Jes\u00fas camino de Jerusal\u00e9n, pasaba entre Samar\u00eda y Galilea. Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le dec\u00edan:<\/p>\n<p>\u00abJes\u00fas, maestro, ten compasi\u00f3n de nosotros\u00bb.<\/p>\n<p>Al verlos, les dijo:<\/p>\n<p>\u00abId a presentaros a los sacerdotes\u00bb.<\/p>\n<p>Y sucedi\u00f3 que, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvi\u00f3 alabando a Dios a grandes gritos y se postr\u00f3 a los pies de Jes\u00fas, rostro en tierra, d\u00e1ndole gracias.<\/p>\n<p>Este era un samaritano.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, tom\u00f3 la palabra y dijo:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfNo han quedado limpios los diez?; los otros nueve, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n? \u00bfNo ha habido quien volviera a dar gloria a Dios m\u00e1s que este extranjero?\u00bb.<\/p>\n<p>Y le dijo:<\/p>\n<p>\u00abLev\u00e1ntate, vete; tu fe te ha salvado\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>COMENTARIO<\/strong><\/h3>\n<p>La fe en el poder de la Palabra de Dios se plantea como tema de fondo en las lecturas de este domingo. Tanto el pasaje del segundo libro de los Reyes como el del Evangelio proponen la confianza en la Palabra como actitud que conduce a la curaci\u00f3n de la lepra y a una fe agradecida que alaba al Se\u00f1or. El autor de la segunda carta a Timoteo habla de las cadenas que padece por el anuncio de un Evangelio que nadie puede encadenar.<\/p>\n<h3><strong>COMPRENDER EL TEXTO<\/strong><\/h3>\n<p>\u201c<em>Aum\u00e9ntanos la fe<\/em>\u201d, ped\u00edamos con los disc\u00edpulos el domingo pasado: danos una fe aut\u00e9ntica, sin fisuras. Hoy el evangelio nos invita a identificarnos con un modelo de fe que ve a Dios en la misericordia de su Hijo, que agradece la compasi\u00f3n que Jes\u00fas tiene con quien le suplica y que salva a quien compromete su vida entera en el seguimiento.<\/p>\n<p>Con el pasaje que hemos le\u00eddo, que solo se encuentra en el evangelio de Lucas, comienza la tercera etapa del camino de Jes\u00fas hacia Jerusal\u00e9n. Tras los dos vers\u00edculos iniciales, en los que se presentan el lugar y los personajes que intervienen, el relato propone dos escenas sucesivas: la petici\u00f3n y curaci\u00f3n de los diez leprosos (vv. 13-14) y la gratitud y salvaci\u00f3n del samaritano (vv 15-19).<\/p>\n<p>La lepra, que ya ha aparecido en el evangelio de Lucas en la curaci\u00f3n de un enfermo (Lc 5,12-14) y en las palabras de Jes\u00fas a los disc\u00edpulos del Bautista (Lc 7,22), comportaba una doble desgracia para quien la sufr\u00eda: la enfermedad f\u00edsica, por una parte, y la marginaci\u00f3n social y religiosa, por otra. Y aunque las normas del juda\u00edsmo contemplan el reingreso a la vida comunitaria tras la curaci\u00f3n (Lv 13-14), para la mentalidad de la \u00e9poca \u00e9sta era tan improbable como la resurrecci\u00f3n de un muerto. Desde esa situaci\u00f3n desesperada, los diez leprosos del relato suplican a gritos a Jes\u00fas, llam\u00e1ndole \u201c<em>Maestro<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Es un t\u00edtulo que en el evangelio aparece s\u00f3lo en boca de los disc\u00edpulos; de esta forma, Lucas est\u00e1 sugiriendo la fe de aquellos diez hombres. Los leprosos claman piedad, piden la actuaci\u00f3n misericordiosa de Jes\u00fas. Y el Maestro act\u00faa envi\u00e1ndolos a presentarse a los sacerdotes, quienes ten\u00edan que confirmar la desaparici\u00f3n de la lepra y realizar el ritual de purificaci\u00f3n (Lv 14,1-9). Pero la curaci\u00f3n esperada no se realiza en ese instante, sino mientras iban de camino. La orden que han recibido supone una prueba para su fe en la Palabra de Jes\u00fas: se ponen en marcha no tras haber comprobado su curaci\u00f3n, sino confiando en el poder de la palabra que han escuchado. Y el milagro se realiza cuando est\u00e1n cumpliendo el mandando de Jes\u00fas. La fe es el \u00e1mbito que hace posible la curaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La segunda escena (vv 15-19) relata un nuevo encuentro: uno de los curados, en lugar de continuar su camino hasta los sacerdotes, decide regresar donde Jes\u00fas. El texto dice que uno de los diez hombres vio que estaba curado. Sin duda, todos se dieron cuenta de la desaparici\u00f3n de la lepra, pero s\u00f3lo uno \u201cvio\u201d. La percepci\u00f3n de lo que Jes\u00fas ha hecho en su vida es el punto de partida de su regreso y de su alabanza a Dios. Es la misma actitud que nos cuenta Lucas en relaci\u00f3n con los pastores que tras ver al ni\u00f1o \u201cse volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que hab\u00edan o\u00eddo y visto, conforme a lo que se les hab\u00eda dicho\u201d (Lc 2,20). Tras comprender lo que ha ocurrido en su vida, de la boca de ese hombre brota la alabanza a Dios y la gratitud hacia Jes\u00fas. Y ese agradecimiento no se expresa s\u00f3lo en palabras: el postrarse rostro en tierra manifiesta sometimiento y entrega; es el origen de una nueva relaci\u00f3n con Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, aquel hombre no era jud\u00edo, sino samaritano; por tanto, doblemente marginado por su raza y su enfermedad. El nuevo tiempo que se inicia en el evangelio de Lucas con la venida de Jes\u00fas abre la salvaci\u00f3n a todos, pero responden preferentemente los peque\u00f1os, los pobres, los enfermos y los marginados. El relato termina con unas palabras del Maestro a aquel hombre.<\/p>\n<p>La escena contin\u00faa con tres preguntas ret\u00f3ricas de Jes\u00fas, que ponen de relieve la actitud del samaritano, y con unas palabras de env\u00edo: lo que dice Jes\u00fas no constituye una despedida, sino una invitaci\u00f3n al seguimiento (se pueden ver casos similares en Lc 7,50-8,3 y Lc 18,42-43). Y, sobre todo, esas palabras manifiestan lo especial de la fe del samaritano: mientras que la incompleta fe en un milagro hab\u00eda puesto a los diez leprosos en el camino de la curaci\u00f3n, la fe del samaritano, que ve y que agradece, abre su vida a la salvaci\u00f3n integral.<\/p>\n<h3><strong>ACTUALIZAMOS<\/strong><\/h3>\n<p>Muchos segu\u00edan a Jes\u00fas admirados por sus palabras y los prodigios que realizaba; algunos, como esos diez leprosos, esperaban un milagro para rehacer sus vidas; s\u00f3lo unos pocos, como el samaritano, reconocen en Jes\u00fas la misericordia de Dios y, desde una fe agradecida, inician una relaci\u00f3n nueva con el Maestro en el camino de la salvaci\u00f3n. Revisemos nuestro seguimiento de Jes\u00fas a la luz de su Palabra.<\/p>\n<ol>\n<li><strong><em>\u201cSe postr\u00f3 a los pies de Jes\u00fas, rostro en tierra, d\u00e1ndole gracias\u201d:<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfC\u00f3mo est\u00e1 presente la gratitud en nuestra oraci\u00f3n?<\/p>\n<p>\u00bfVivimos, como el samaritano, nuestra relaci\u00f3n con Jes\u00fas desde la obediencia y el agradecimiento?<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong>El pasaje del evangelio subraya la actitud de agradecimiento en el samaritano:<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfSomos personas agradecidas o pensamos m\u00e1s bien que nos lo deben todo?<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong><em>\u201cLev\u00e1ntate, vete; tu fe te ha salvado\u201d.<\/em><\/strong><strong> La dolorosa situaci\u00f3n del samaritano se ha convertido en invitaci\u00f3n al seguimiento y en salvaci\u00f3n:<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el mensaje de esperanza que encontramos en el evangelio de hoy?<\/p>\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lectura del segundo libro de los Reyes 5, 14-17 En aquellos d\u00edas, el sirio Naam\u00e1n baj\u00f3 y se ba\u00f1\u00f3 en el Jord\u00e1n siete veces, conforme a la palabra de Eliseo, el hombre de Dios. 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