{"id":2732,"date":"2025-07-15T17:57:55","date_gmt":"2025-07-15T17:57:55","guid":{"rendered":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=2732"},"modified":"2025-08-14T18:05:12","modified_gmt":"2025-08-14T18:05:12","slug":"lectio-divina-ciclo-c-tiempo-ordinario-domingo-xviii","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=2732","title":{"rendered":"LECTIO DIVINA &#8211; CICLO C &#8211; TIEMPO ORDINARIO DOMINGO XVIII"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-48066d7f-ec20-4277-a372-ebd0dfcdb1e3\" href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/LECTIO-CICLO-C-TIEMPO-ORDINARIO-18.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">LECTIO &#8211; CICLO C &#8211; TIEMPO ORDINARIO 18<\/a><a href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/LECTIO-CICLO-C-TIEMPO-ORDINARIO-18.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-48066d7f-ec20-4277-a372-ebd0dfcdb1e3\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n<h3><strong>Lectura del libro del Eclesiast\u00e9s 1,2; 2,21-23<\/strong><\/h3>\n<p>\u00a1Vanidad de vanidades!, -dice Qoh\u00e9let-. \u00a1Vanidad de vanidades; todo es vanidad!<\/p>\n<p>Hay quien trabaja con sabidur\u00eda, ciencia y acierto, y tiene que dejarle su porci\u00f3n a uno que no ha trabajado. Tambi\u00e9n esto es vanidad y grave dolencia.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfqu\u00e9 saca el hombre de todos los trabajos y preocupaciones que lo fatigan bajo el sol?<\/p>\n<p>De d\u00eda su tarea es sufrir y penar; de noche no descansa su mente. Tambi\u00e9n esto es vanidad.<\/p>\n<h3><strong>Salmo 89, 3-4. 5-6. 12-13. 14 y 17<\/strong><\/h3>\n<h4><strong>R.\/ Se\u00f1or, t\u00fa has sido nuestro refugio de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n.<\/strong><\/h4>\n<p>T\u00fa reduces el hombre a polvo,<br \/>diciendo: \u00abRetornad, hijos de Ad\u00e1n\u00bb.<br \/>Mil a\u00f1os en tu presencia son un ayer que pas\u00f3;<br \/>una vela nocturna. R.\/<\/p>\n<p>Si t\u00fa los retiras<br \/>son como un sue\u00f1o,<br \/>como hierba que se renueva:<br \/>que florece y se renueva por la ma\u00f1ana,<br \/>y por la tarde la siegan y se seca. R.\/<\/p>\n<p>Ens\u00e9\u00f1anos a calcular nuestros a\u00f1os,<br \/>para que adquiramos un coraz\u00f3n sensato.<br \/>Vu\u00e9lvete, Se\u00f1or, \u00bfhasta cu\u00e1ndo?<br \/>Ten compasi\u00f3n de tus siervos. R.\/<\/p>\n<p>Por la ma\u00f1ana s\u00e1cianos de tu misericordia,<br \/>y toda nuestra vida ser\u00e1 alegr\u00eda y j\u00fabilo.<br \/>Baje a nosotros la bondad del Se\u00f1or<br \/>y haga pr\u00f3speras las obras de nuestras manos.<br \/>S\u00ed, haga pr\u00f3speras las obras de nuestras manos. R.\/<\/p>\n<h3><strong>Lectura de la carta del ap\u00f3stol san Pablo a los Colosenses 3,1-5. 9-11<\/strong><\/h3>\n<p>Hermanos:<\/p>\n<p>Si hab\u00e9is resucitado con Cristo, buscad los bienes de all\u00e1 arriba, donde Cristo est\u00e1 sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.<\/p>\n<p>Porque hab\u00e9is muerto; y vuestra vida est\u00e1 con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida vuestra, entonces tambi\u00e9n vosotros aparecer\u00e9is gloriosos, juntamente con \u00e9l.<\/p>\n<p>En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicaci\u00f3n, la impureza, la pasi\u00f3n, la codicia y la avaricia, que es una idolatr\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a1No os mint\u00e1is unos a otros!: os hab\u00e9is despojado del hombre viejo, con sus obras, y os hab\u00e9is revestido de la nueva condici\u00f3n que, mediante el conocimiento, se va renovando a imagen de su Creador, donde no hay griego y jud\u00edo, circunciso e incircunciso, b\u00e1rbaro, escita, esclavo y libre, sino Cristo, que lo es todo, y en todos.<\/p>\n<h3><strong>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan san Lucas 12,13-21<\/strong><\/h3>\n<p>En aquel tiempo, dijo uno de entre la gente a Jes\u00fas:<\/p>\n<p>\u00abMaestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9l le dijo:<\/p>\n<p>\u00abHombre, \u00bfqui\u00e9n me ha constituido juez o \u00e1rbitro entre vosotros?\u00bb.<\/p>\n<p>Y les dijo:<\/p>\n<p>\u00abMirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes\u00bb.<\/p>\n<p>Y les propuso una par\u00e1bola:<\/p>\n<p>\u00abLas tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha. Y empez\u00f3 a echar c\u00e1lculos, dici\u00e9ndose:<\/p>\n<p>\u201c\u00bfQu\u00e9 har\u00e9? No tengo donde almacenar la cosecha\u201d.<\/p>\n<p>Y se dijo:<\/p>\n<p>\u201cHar\u00e9 lo siguiente: derribar\u00e9 los graneros y construir\u00e9 otros m\u00e1s grandes, y almacenar\u00e9 all\u00ed todo el trigo y mis bienes. Y entonces me dir\u00e9 a m\u00ed mismo: alma m\u00eda, tienes bienes almacenados para\u00a0muchos a\u00f1os; descansa, come, bebe, banquetea alegremente\u201d.<\/p>\n<p>Pero Dios le dijo:<\/p>\n<p>\u201cNecio, esta noche te van a reclamar el alma, y \u00bfde qui\u00e9n ser\u00e1 lo que has preparado?\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed es el que atesora para s\u00ed y no es rico ante Dios\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>COMENTARIO<\/strong><\/h3>\n<p>La conclusi\u00f3n de la par\u00e1bola, formulada por el evangelista, es de una eficacia singular: \u00abAs\u00ed es el que atesora riquezas para s\u00ed, y no se enriquece en orden a Dios\u00bb (v. 21). Es una advertencia que revela el horizonte hacia el que todos estamos llamados a mirar. Los bienes materiales son necesarios \u2014\u00a1son bienes!\u2014, pero son un medio para vivir honestamente y compartir con los m\u00e1s necesitados. Hoy Jes\u00fas nos invita a considerar que las riquezas pueden encadenar el coraz\u00f3n y distraerlo del verdadero tesoro que est\u00e1 en el cielo. San Pablo nos lo recuerda tambi\u00e9n en la segunda lectura de hoy que dice: \u00abBuscad las cosas de arriba&#8230; Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra\u00bb (<em>Colosenses<\/em>\u00a03, 1-2). Esto \u2015se entiende\u2015 no significa alejarse de la realidad, sino buscar las cosas que tienen un verdadero valor: la justicia, la solidaridad, la acogida, la fraternidad, la paz, todo lo que constituye la verdadera dignidad del hombre. Se trata de tender hacia una vida vivida no en el estilo mundano, sino en el estilo evang\u00e9lico: amar a Dios con todo nuestro ser, y amar al pr\u00f3jimo como Jes\u00fas lo am\u00f3, es decir, en el servicio y en el don de s\u00ed mismo. La codicia de bienes, el deseo de tener bienes, no satisface al coraz\u00f3n, al contrario, causa m\u00e1s hambre. La codicia es como esos caramelos buenos: tomas uno y dices: \u00ab\u00a1Ah, qu\u00e9 bien!\u00bb, y luego tomas el otro; y uno tira del otro. As\u00ed es la avaricia: nunca est\u00e1s satisfecho. \u00a1Tened cuidado! El amor as\u00ed comprendido y vivido es la fuente de la verdadera felicidad, mientras que la b\u00fasqueda ilimitada de bienes materiales y riquezas es a menudo fuente de inquietud, de adversidad, de prevaricaciones, de guerra. Tantas guerras comienzan con la codicia. (Papa Francisco, 04-08-2019)<\/p>\n<h3><strong>COMPRENDER EL TEXTO (Comentarios al Antiguo y al Nuevo Testamento. La Casa de la Biblia)<\/strong><\/h3>\n<p><strong>Carta de san Pablo a los Colosenses 3,1-5. 9-11. Resucitados con Cristo. <\/strong>En esta breve per\u00edcopa, transici\u00f3n de la primera a la segunda parte, Pablo consigna como punto de partida y base s\u00f3lida de la vida cristiana la uni\u00f3n con Cristo resucitado, en la que nos introduce el bautismo. Este nos hace morir al pecado y renacer a una vida nueva, que tendr\u00e1 su manifestaci\u00f3n gloriosa cuando traspasemos los umbrales de esta vida mortal (1 Jn 3,1-2). Destinados a vivir resucitados con Cristo en la gloria, nuestra vida tiene que tender hacia \u00e9l. Ello implica despojarnos del hombre viejo por una conversi\u00f3n cada d\u00eda m\u00e1s radical y revestirnos cada d\u00eda m\u00e1s profundamente de la imagen de Cristo por la fe y el amor. Tenemos que vivir con los pies en la tierra, pero con la mente y el coraz\u00f3n en el cielo donde est\u00e1n los bienes definitivos y eternos. Estas son las exigencias fundamentales de la uni\u00f3n con Cristo que va a enumerar a continuaci\u00f3n<\/p>\n<p><strong>Evangelio seg\u00fan san Lucas 12,13-21. El rico insensato.<\/strong> El punto de partida de la par\u00e1bola de Jes\u00fas es un problema de herencia. Era frecuente en tiempos de Jes\u00fas que los doctores de la ley asumieran el papel de jueces en casos similares. Pero Jes\u00fas se niega. Su vida estaba plenamente dedicada al anuncio del reino de Dios. Seg\u00fan las tradiciones jur\u00eddicas jud\u00edas, el hijo mayor de una familia de dos hermanos recib\u00eda los dos tercios de las posesiones paternas. El hombre que interpela a Jes\u00fas, d\u00e1ndole el t\u00edtulo de <em>maestro<\/em> propio de los expertos de la ley, es probablemente el hermano m\u00e1s joven que no ha debido recibir nada de la herencia. El choque entre los dos hermanos por el reparto de la herencia depend\u00eda en \u00faltima instancia de la avaricia insaciable del hombre. La vida, afirma Jes\u00fas, no depende de la abundancia de los bienes materiales. El t\u00e9rmino <em>avaricia<\/em> se refiere a la aspiraci\u00f3n a querer tener m\u00e1s. Un deseo incontenible de dinero que no encuentra d\u00f3nde satisfacerse. Para el evangelio de Lucas este deseo es otra cara de la idolatr\u00eda, que no hace la vida m\u00e1s segura ni colma las aspiraciones profundas, ni lleva a la aut\u00e9ntica madurez existencial de la persona. Para ilustrar este punto narra el evangelio la par\u00e1bola. Para Jes\u00fas el dinero y las posesiones no son la verdadera vida del hombre. Pero muchas veces somos como el rico de la par\u00e1bola que no se enriquece ante Dios y pone su confianza en los <em>bienes y cosechas<\/em>. Este hombre es llamado insensato, como aquel que seg\u00fan el Antiguo Testamento niega en la pr\u00e1ctica a Dios y al pr\u00f3jimo (Sal 14,1). La conclusi\u00f3n de Lc 12,21 nos advierte contra el enriquecimiento ego\u00edsta y obsesivo; lo que debemos hacer es enriquecernos <em>ante Dios<\/em>. Es una expresi\u00f3n un tanto enigm\u00e1tica que quedar\u00e1 aclarada en Lc 12,33-34: las obras de caridad con el pr\u00f3jimo son el aut\u00e9ntico tesoro.<\/p>\n<h3><strong>\u00a0<\/strong><strong>ACTUALIZAMOS<\/strong><\/h3>\n<ol>\n<li><strong><em>\u201c\u2026 As\u00ed es el que atesora para s\u00ed y no es rico ante Dios\u201d:<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es la riqueza que Dios valora en sus hijos? \u00bfTienes en cuenta la mirada de Dios cuando ambicionas algo?<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong><em>\u201c\u2026 su vida no depende de sus bienes\u201d:<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Los bienes que poseemos facilitan la vida, pero tu vida depende de Dios, \u00bfpones tu vida en sus manos? \u00bfD\u00f3nde pones tus seguridades?<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lectura del libro del Eclesiast\u00e9s 1,2; 2,21-23 \u00a1Vanidad de vanidades!, -dice Qoh\u00e9let-. \u00a1Vanidad de vanidades; todo es vanidad! 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