{"id":2374,"date":"2025-06-27T17:42:04","date_gmt":"2025-06-27T17:42:04","guid":{"rendered":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=2374"},"modified":"2025-06-29T15:38:42","modified_gmt":"2025-06-29T15:38:42","slug":"lectio-divina-ciclo-c-tiempo-ordinario-domingo-xv","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=2374","title":{"rendered":"LECTIO DIVINA &#8211; CICLO C &#8211; TIEMPO ORDINARIO DOMINGO XV"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-783ce23b-850b-4212-8638-e24a68e5ad0f\" href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/LECTIO-CICLO-C-TIEMPO-ORDINARIO-15.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">LECTIO &#8211; CICLO C &#8211; TIEMPO ORDINARIO 15<\/a><a href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/LECTIO-CICLO-C-TIEMPO-ORDINARIO-15.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-783ce23b-850b-4212-8638-e24a68e5ad0f\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n<h3><strong>Lectura del libro del Deuteronomio 30, 10-14<\/strong><\/h3>\n<p>Mois\u00e9s habl\u00f3 al pueblo, diciendo:<\/p>\n<p>\u00abEscucha la voz del Se\u00f1or, tu Dios, observando sus preceptos y mandatos, lo que est\u00e1 escrito en el libro de esta ley, y vuelve al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n y con toda tu alma.<\/p>\n<p>Porque este precepto que yo te mando hoy no excede tus fuerzas, ni es inalcanzable. No est\u00e1 en el cielo, para poder decir: \u201c\u00bfQui\u00e9n de nosotros subir\u00e1 al cielo y nos lo traer\u00e1 y nos lo proclamar\u00e1, para que lo cumplamos?\u201d. Ni est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del mar, para poder decir: \u201c\u00bfQui\u00e9n de nosotros cruzar\u00e1 el mar y nos lo traer\u00e1 y nos lo proclamar\u00e1, para que lo cumplamos?\u201d<\/p>\n<p>El mandamiento est\u00e1 muy cerca de ti: en tu coraz\u00f3n y en tu boca, para que lo cumplas\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>Salmo 68, 14 y 17. 30-31. 33-34. 36ab y 37<\/strong><\/h3>\n<h4><strong>R.\/ Humildes, buscad al Se\u00f1or, y revivir\u00e1 vuestro coraz\u00f3n.<\/strong><\/h4>\n<p>Mi oraci\u00f3n se dirige a ti,<br \/>Se\u00f1or, el d\u00eda de tu favor;<br \/>que me escuche tu gran bondad,<br \/>que tu fidelidad me ayude.<br \/>Resp\u00f3ndeme, Se\u00f1or, con la bondad de tu gracia;<br \/>por tu gran compasi\u00f3n, vu\u00e9lvete hacia m\u00ed. R.\/<\/p>\n<p>Yo soy un pobre malherido;<br \/>Dios m\u00edo, tu salvaci\u00f3n me levante.<br \/>Alabar\u00e9 el nombre de Dios con cantos,<br \/>proclamar\u00e9 su grandeza con acci\u00f3n de gracias. R.\/<\/p>\n<p>Miradlo, los humildes, y alegraos;<br \/>buscad al Se\u00f1or, y revivir\u00e1 vuestro coraz\u00f3n.<br \/>Que el Se\u00f1or escucha a sus pobres,<br \/>no desprecia a sus cautivos. R.\/<\/p>\n<p>Dios salvar\u00e1 a Sion,<br \/>reconstruir\u00e1 las ciudades de Jud\u00e1.<br \/>La estirpe de sus siervos la heredar\u00e1,<br \/>los que aman su nombre vivir\u00e1n en ella. R.\/<\/p>\n<h3><strong>Lectura de la carta del ap\u00f3stol san Pablo a los Colosenses 1, 15-20<\/strong><\/h3>\n<p>Cristo Jes\u00fas es imagen del Dios invisible, primog\u00e9nito de toda criatura; porque en \u00e9l fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles.<\/p>\n<p>Tronos y Dominaciones, Principados y Potestades; todo fue creado por \u00e9l y para \u00e9l.<\/p>\n<p>\u00c9l es anterior a todo, y todo se mantiene en \u00e9l.<\/p>\n<p>\u00c9l es tambi\u00e9n la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.<\/p>\n<p>\u00c9l es el principio, el primog\u00e9nito de entre los muertos, y as\u00ed es el primero en todo.<\/p>\n<p>Porque en \u00e9l quiso Dios que residiera toda la plenitud.<\/p>\n<p>Y por \u00e9l y para \u00e9l quiso reconciliar todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.<\/p>\n<h3><strong>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan san Lucas 10, 25-37<\/strong><\/h3>\n<p>En aquel tiempo, se levant\u00f3 un maestro de la ley y pregunt\u00f3 a Jes\u00fas para ponerlo a prueba:<\/p>\n<p>\u00abMaestro, \u00bfqu\u00e9 tengo que hacer para heredar la vida eterna?\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9l le dijo:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 escrito en la ley? \u00bfQu\u00e9 lees en ella?\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9l respondi\u00f3:<\/p>\n<p>\u00ab\u201cAmar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n y con toda tu alma y con toda tu fuerza\u201d y con toda tu mente. Y \u201ca tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9l le dijo:<\/p>\n<p>\u00abHas respondido correctamente. Haz esto y tendr\u00e1s la vida\u00bb.<\/p>\n<p>Pero el maestro de la ley, queriendo justificarse, dijo a Jes\u00fas:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfY qui\u00e9n es mi pr\u00f3jimo?\u00bb.<\/p>\n<p>Respondi\u00f3 Jes\u00fas diciendo:<\/p>\n<p>\u00abUn hombre bajaba de Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3, cay\u00f3 en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dej\u00e1ndolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pas\u00f3 de largo. Y lo mismo hizo un levita que lleg\u00f3 a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pas\u00f3 de largo. Pero un samaritano que iba de viaje lleg\u00f3 adonde estaba \u00e9l y, al verlo, se compadeci\u00f3, y acerc\u00e1ndose, le vend\u00f3 las heridas, ech\u00e1ndoles aceite y vino, y, mont\u00e1ndolo en su propia cabalgadura, lo llev\u00f3 a una posada y lo cuid\u00f3. Al d\u00eda siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y le dijo: \u201cCuida de \u00e9l, y lo que gastes de m\u00e1s yo te lo pagar\u00e9 cuando vuelva\u201d. \u00bfCu\u00e1l de estos tres te parece que ha sido pr\u00f3jimo del que cay\u00f3 en manos de los bandidos?\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9l dijo:<\/p>\n<p>\u00abEl que practic\u00f3 la misericordia con \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dijo:<\/p>\n<p>\u00abAnda y haz t\u00fa lo mismo\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>COMENTARIO<\/strong><\/h3>\n<p>El Evangelio nos educa a ver: gu\u00eda a cada uno de nosotros a comprender rectamente la realidad, superando d\u00eda tras d\u00eda ideas preconcebidas y dogmatismos. Muchos creyentes se refugian en dogmatismos para defenderse de la realidad. Y, adem\u00e1s, seguir a Jes\u00fas nos ense\u00f1a a tener compasi\u00f3n: a fijarnos en los dem\u00e1s, sobre todo en quien sufre, en el m\u00e1s necesitado, y a intervenir como el samaritano: no pasar de largo sin detenerse. (Papa Francisco, 10-07-2022)<\/p>\n<h3><strong>COMPRENDER EL TEXTO (Comentarios al Antiguo y al Nuevo Testamento. La Casa de la Biblia) <\/strong><\/h3>\n<p><strong>Libro del Deuteronomio 30, 10-14<\/strong>. En la perspectiva de este texto, se trata de dos temas complementarios. En efecto, el arrepentimiento lleva consigo una renovaci\u00f3n interior, que se ha de traducir en obediencia a la ley. Un cambio de este tipo abre las puertas a la esperanza de una nueva vida en la tierra.<\/p>\n<p><strong>Carta de san Pablo a los Colosenses 1, 15-20<\/strong>. <strong>Cristo, creador y salvador<\/strong>. Nos encontramos ante un himno, de dos estrofas, que probablemente el autor ha tomado de la liturgia, pero que est\u00e1 perfectamente integrado en la carta, puesto que sus temas aparecen muchas veces en ella.<\/p>\n<p>La primera estrofa (Col 1,15-17) comienza afirmando que Cristo es la <em>imagen de Dios invisible<\/em>. Lo afirm\u00f3 ya en 2 Cor 4,4. El punto de partida para la explicaci\u00f3n del t\u00e9rmino \u201cimagen\u201d no hay que buscarlo en la esencia de una verdadera imagen, sino en las fuentes b\u00edblicas: Gn 1,26 y sobre todo en Sab 7,26 donde se llama a la sabidur\u00eda \u201cimagen de la bondad de Dios\u201d. Tambi\u00e9n el hombre es imagen de Dios en el orden natural por su naturaleza racional (Gn 1,26; 1 Cor 11,7) y en el sobrenatural por la gracia santificante (1 Pe 1,4). Pero Cristo es una imagen en todo igual al Padre, en el ser y en el obrar (Jn 5,19-26), porque en \u00e9l reside la plenitud de la divinidad (Col 1,19). Dios, que por su naturaleza es espiritual y trascendente, se nos hace visible en Cristo que a trav\u00e9s de su humanidad nos refleja las perfecciones divinas del Padre. Las misteriosas declaraciones del mismo Cristo nos dejan vislumbrar el profundo significado de la afirmaci\u00f3n paulina. En Jn 14,9 dice: <em>El que me ve a m\u00ed ve al Padre<\/em>. Y en Mt 11,27: <em>Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y al Padre no lo conoce m\u00e1s que el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar<\/em>. As\u00ed Cristo viene a ser para nosotros una epifan\u00eda del Padre.<\/p>\n<p>Cristo es tambi\u00e9n el <em>primog\u00e9nito de la creaci\u00f3n<\/em>. Esta frase hay que interpretarla a la luz del significado del t\u00e9rmino primog\u00e9nito entre los jud\u00edos. Como consecuencia de su primac\u00eda en el tiempo, el primog\u00e9nito lo era tambi\u00e9n en la dignidad y el se\u00f1or\u00edo sobre sus hermanos. Aplicado a Cristo, m\u00e1s bien que la preexistencia que le compete como Hijo de Dios y por tanto engendrado desde la eternidad, significa la supremac\u00eda y el poder de Cristo sobre toda la creaci\u00f3n. En la expresi\u00f3n anterior se trataba de \u201cser\u201d; en \u00e9sta de la \u201cdignidad\u201d y del \u201cdominio\u201d, completando as\u00ed la anterior. Las frases siguientes excluyen toda posibilidad de interpretaci\u00f3n de esta frase en el sentido de la inclusi\u00f3n de Cristo entre las criaturas. Y tiene la supremac\u00eda y se\u00f1or\u00edo sobre todas las cosas porque han sido <em>creadas en \u00e9l, por \u00e9l y para \u00e9l<\/em> (Col 1,16). La primera expresi\u00f3n <em>(en \u00e9l)<\/em> no indica causa ejemplar en el sentido de que todas las cosas tuvieron su existencia en el Verbo, a la manera como un edificio antes de ser construido existe ya en la mente del arquitecto, sino que todas las cosas han sido creadas en \u00e9l como en su principio y tienen en \u00e9l su centro supremo de unidad, cohesi\u00f3n y armon\u00eda. La segunda <em>(por \u00e9l)<\/em> afirma que todas tienen en \u00e9l su causa eficiente, como la tienen en el Padre, y por lo mismo da la vida a los que quiere (Jn 5,21.26). La expresi\u00f3n podr\u00eda expresar tambi\u00e9n la mediaci\u00f3n de Cristo en cuanto que todo lo que \u00e9l comunica lo ha recibido del Padre, principio fontal de todas las cosas. La tercera <em>(para \u00e9l)<\/em>, que en otros pasajes se aplica al Padre (1 Cor 8,6; 15,28), se refiere aqu\u00ed al Verbo Encarnado, a Cristo, con miras al cual, como t\u00e9rmino y finalidad, fueron creadas todas las cosas (Ap 1,17; 21,6). Al mencionar expresamente entre las realidades creadas <em>los tronos, dominaciones, principados y potestades<\/em> (Col 3,16), quiere expresar la totalidad de los seres, no solo los que podemos contemplar con nuestros ojos, sino tambi\u00e9n las jerarqu\u00edas ang\u00e9licas que se suponen dominadoras del mundo. Por lo dem\u00e1s, se las menciona bajo el com\u00fan denominador de \u201cdominio\u201d para poner de relieve la supremac\u00eda de Cristo sobre todas ellas, como criaturas suyas que son, lo mismo que las criaturas de la tierra.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Mientras que la primera estrofa (Col 1, 15-17) pon\u00eda de manifiesto la supremac\u00eda de Cristo sobre la creaci\u00f3n, la segunda (Col 1,18-20) la va a poner ahora de manifiesto en el orden de la redenci\u00f3n: <em>\u00e9l es la cabeza del cuerpo que es la Iglesia<\/em>. En las cartas de la primera \u00e9poca paulina se utiliza la imagen con sentido de primac\u00eda (1 Cor 11,3). En Colosenses y Efesios adquiere un ulterior significado: Cristo es la cabeza que comunica la vida a los miembros del cuerpo y que los une en un conjunto vital y arm\u00f3nico. A la afirmaci\u00f3n de que Cristo es el principio de todo por su condici\u00f3n divina, se a\u00f1ade que Cristo se nos ha manifestado en la pascua como el <em>primog\u00e9nito de los que triunfan sobre la muerte;<\/em> no se trata de dos afirmaciones independientes, sino que las dos se refieren a la resurrecci\u00f3n. Afirman lo que Cristo es no s\u00f3lo por su \u201cser\u201d, sino por el acontecimiento \u201cpascual\u201d: la fuente perenne de la gracia y de la gloria. Cristo es principio y primog\u00e9nito de entre los muertos no s\u00f3lo en cuanto que fue el primero que resucit\u00f3, sino en cuanto que en la resurrecci\u00f3n de Cristo est\u00e1 ya incluida la nuestra (1 Cor 15,20), que tendr\u00e1 lugar al final de los tiempos. [\u2026]<\/p>\n<p>En Cristo habita, y s\u00f3lo en \u00e9l, efectiva y esencialmente la divinidad. Y no la comparte en modo alguno con las potencias c\u00f3smicas (Col 2,8). Estas son, como todos los dem\u00e1s seres de la creaci\u00f3n, criaturas suyas. Algunos entienden que el autor se refiere aqu\u00ed a la plenitud del \u201ccosmos\u201d y explican la expresi\u00f3n, diciendo que Cristo ha sido colocado a la cabeza de ese cosmos o \u201cpleroma\u201d de Dios, recapitulando en s\u00ed todas las cosas.<\/p>\n<p>Por eso puede <em>reconciliar todas las cosas,<\/em> las del cielo y las de la tierra. Se explica f\u00e1cilmente la reconciliaci\u00f3n de los hombres.<\/p>\n<p><strong>Evangelio seg\u00fan san Lucas 10, 25-37. El buen samaritano.<\/strong> El di\u00e1logo inicial entre el maestro de la ley y Jes\u00fas sigue muy de cerca el texto de Mt 12,28-34. Marcos, sin embargo, nos habla de un maestro de la ley y la pregunta que hace es sobre el gran mandamiento de la ley. Lucas, adapt\u00e1ndose quiz\u00e1 a sus destinatarios cristianos de cultura griega, pregunta sobre la vida eterna. La respuesta del maestro de la ley combina dos textos del Antiguo Testamento: Dt 6,4 y Lv 19,18. Pero queriendo pasar por hombre justo plantea una nueva pregunta sobre qui\u00e9n es su pr\u00f3jimo. Para un jud\u00edo la cuesti\u00f3n ten\u00eda una respuesta clara en la ley: es todo miembro del pueblo de Dios (Ex 20,16-17; 21,14.18.35; Lv 19,11-18). Para esta par\u00e1bola, sin embargo, todo hombre que se aproxima a los dem\u00e1s con amor es el verdadero pr\u00f3jimo, aunque sea un extranjero. De este modo la pregunta primera se invierte y se transforma en: \u00bfc\u00f3mo puedo ser yo el pr\u00f3jimo del necesitado? No debemos olvidar aqu\u00ed que los sacerdotes y levitas, los expertos de la ley, son los que pasan de largo. Sus conocimientos nos les sirvieron para responder a la necesidad concreta que se les presentaba. Su coraz\u00f3n no estaba convertido al Dios de la misericordia. Por el contrario la par\u00e1bola nos descubre que el que tiene el secreto de la vida eterna es, parad\u00f3jicamente, un samaritano, un extranjero odiado por los jud\u00edos (el maestro de la ley ni siquiera se atreve a pronunciar el nombre de \u00absamaritano\u00bb, Lc 10,37). Es verdad que \u00e9l no tiene los conocimientos de la ley que tienen los sacerdotes y levitas, pero sin embargo <em>sinti\u00f3 l\u00e1stima<\/em>. Tiene un coraz\u00f3n compasivo que sabe expresarse a trav\u00e9s de un amor eficaz. La <em>compasi\u00f3n<\/em> (Lc 10,37) es, seg\u00fan Lucas, una de las caracter\u00edsticas de Dios (Lc 1,54; 6,36) y la explicaci\u00f3n de la actitud que Jes\u00fas adopta ante los pobres y pecadores (Lc 17,13; 18,38). Esta misericordia debe pasar por encima de cualquier otra consideraci\u00f3n en la vida concreta de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas. En este gesto del samaritano la Iglesia de todos los tiempos reconoce un aspecto fundamental de su misi\u00f3n: la de levantar a todos los hombres y mujeres ca\u00eddos en los caminos de la historia.<\/p>\n<h3><strong>ACTUALIZAMOS<\/strong><\/h3>\n<ol>\n<li><strong><em>\u201cEscucha la voz del Se\u00f1or, tu Dios\u201d<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfLees la Palabra, escuchas lo que te dice, cuidas la relaci\u00f3n con Dios en tu interior?<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong><em>\u201c\u00bfCu\u00e1l \u2026 te parece que ha sido pr\u00f3jimo?&#8230; el que practic\u00f3 la misericordia con \u00e9l\u201d<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfVes a los dem\u00e1s como pr\u00f3jimo? \u00a0<\/p>\n<p>Ante sus necesidades, \u00bferes indiferente o misericordioso, compasivo?<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lectura del libro del Deuteronomio 30, 10-14 Mois\u00e9s habl\u00f3 al pueblo, diciendo: \u00abEscucha la voz del Se\u00f1or, tu Dios, observando sus preceptos y mandatos, lo que est\u00e1 escrito en el libro de esta ley, y vuelve al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n y con toda tu alma. 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