{"id":2230,"date":"2025-04-22T18:09:03","date_gmt":"2025-04-22T18:09:03","guid":{"rendered":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=2230"},"modified":"2025-04-22T18:09:04","modified_gmt":"2025-04-22T18:09:04","slug":"lectio-divina-ciclo-c-pascua-domingo-iii","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=2230","title":{"rendered":"LECTIO DIVINA &#8211; CICLO C &#8211; PASCUA DOMINGO III"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-dcf24008-a463-42a2-afc3-4f26ca97b3e9\" href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/LECTIO-CICLO-C-PASCUA-3.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">LECTIO &#8211; CICLO C &#8211; PASCUA 3<\/a><a href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/LECTIO-CICLO-C-PASCUA-3.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-dcf24008-a463-42a2-afc3-4f26ca97b3e9\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n<h3><strong>Lectura del libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles 5, 27b-32. 40b-41<\/strong><\/h3>\n<p>En aquellos d\u00edas, el sumo sacerdote interrog\u00f3 a los ap\u00f3stoles, diciendo:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfNo os hab\u00edamos ordenado formalmente no ense\u00f1ar en ese Nombre? En cambio, hab\u00e9is llenado Jerusal\u00e9n con vuestra ense\u00f1anza y quer\u00e9is hacernos responsables de la sangre de ese hombre\u00bb.<\/p>\n<p>Pedro y los ap\u00f3stoles replicaron:<\/p>\n<p>\u00abHay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucit\u00f3 a Jes\u00fas, a quien vosotros matasteis, colg\u00e1ndolo de un madero. Dios lo ha exaltado con su diestra, haci\u00e9ndolo jefe y salvador, para otorgar a Israel la conversi\u00f3n y el perd\u00f3n de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Esp\u00edritu Santo, que Dios da a los que le obedecen\u00bb.<\/p>\n<p>Prohibieron a los ap\u00f3stoles hablar en nombre de Jes\u00fas, y los soltaron. Ellos, pues, salieron del Sanedr\u00edn contentos de haber merecido aquel ultraje por el Nombre.<\/p>\n<h3><strong>Salmo 29, 2 y 4. 5-6. 11 y 12a y 13b<\/strong><\/h3>\n<h4><strong>R.\/ Te ensalzar\u00e9, Se\u00f1or, porque me has librado.<\/strong><\/h4>\n<p>Te ensalzar\u00e9, Se\u00f1or, porque me has librado<br \/>y no has dejado que mis enemigos se r\u00edan de m\u00ed.<br \/>Se\u00f1or, sacaste mi vida del abismo,<br \/>me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R.\/<\/p>\n<p>Ta\u00f1ed para el Se\u00f1or, fieles suyos,<br \/>celebrad el recuerdo de su nombre santo;<br \/>su c\u00f3lera dura un instante;<br \/>su bondad, de por vida;<br \/>al atardecer nos visita el llanto;<br \/>por la ma\u00f1ana, el j\u00fabilo. R.\/<\/p>\n<p>Escucha, Se\u00f1or, y ten piedad de m\u00ed;<br \/>Se\u00f1or, soc\u00f3rreme.<br \/>Cambiaste mi luto en danzas.<br \/>Se\u00f1or, Dios m\u00edo, te dar\u00e9 gracias por siempre. R.\/<\/p>\n<h3><strong>Lectura del libro del Apocalipsis 5, 11-14<\/strong><\/h3>\n<p>Yo, Juan, mir\u00e9, y escuch\u00e9 la voz de muchos \u00e1ngeles alrededor del trono, de los vivientes y de los ancianos, y eran miles de miles, mir\u00edadas de mir\u00edadas, y dec\u00edan con voz potente:<\/p>\n<p>\u00abDigno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabidur\u00eda, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza\u00bb.<\/p>\n<p>Y escuch\u00e9 a todas las criaturas que hay en el cielo, en la tierra, bajo la tierra, en el mar -todo cuanto hay en ellos-, que dec\u00edan:<\/p>\n<p>\u00abAl que est\u00e1 sentado en el trono y al Cordero la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos de los siglos\u00bb.<\/p>\n<p>Y los cuatro vivientes respond\u00edan:<\/p>\n<p>\u00abAm\u00e9n\u00bb.<\/p>\n<p>Y los ancianos se postraron y adoraron.<\/p>\n<h3><strong>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan san Juan 21, 1-19<\/strong><\/h3>\n<p>En aquel tiempo, Jes\u00fas se apareci\u00f3 otra vez a los disc\u00edpulos junto al lago de Tiber\u00edades. Y se apareci\u00f3 de esta manera:<\/p>\n<p>Estaban juntos Sim\u00f3n Pedro, Tom\u00e1s, apodado el Mellizo; Natanael, el de Can\u00e1 de Galilea; los Zebedeos y otros dos disc\u00edpulos suyos.<\/p>\n<p>Sim\u00f3n Pedro les dice:<\/p>\n<p>\u00abMe voy a pescar\u00bb.<\/p>\n<p>Ellos contestan:<\/p>\n<p>\u00abVamos tambi\u00e9n nosotros contigo\u00bb.<\/p>\n<p>Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jes\u00fas se present\u00f3 en la orilla; pero los disc\u00edpulos no sab\u00edan que era Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Jes\u00fas les dice:<\/p>\n<p>\u00abMuchachos, \u00bften\u00e9is pescado?\u00bb.<\/p>\n<p>Ellos contestaron:<\/p>\n<p>\u00abNo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9l les dice:<\/p>\n<p>\u00abEchad la red a la derecha de la barca y encontrar\u00e9is\u00bb.<\/p>\n<p>La echaron, y no pod\u00edan sacarla, por la multitud de peces. Y aquel disc\u00edpulo a quien Jes\u00fas amaba le dice a Pedro:<\/p>\n<p>\u00abEs el Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>Al o\u00edr que era el Se\u00f1or, Sim\u00f3n Pedro, que estaba desnudo, se at\u00f3 la t\u00fanica y se ech\u00f3 al agua. Los dem\u00e1s disc\u00edpulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra m\u00e1s que unos doscientos codos, remolcando la red con los peces.<\/p>\n<p>Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan.<\/p>\n<p>Jes\u00fas les dice:<\/p>\n<p>\u00abTraed de los peces que acab\u00e1is de coger\u00bb.<\/p>\n<p>Sim\u00f3n Pedro subi\u00f3 a la barca y arrastr\u00f3 hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompi\u00f3 la red.<\/p>\n<p>Jes\u00fas les dice:<\/p>\n<p>\u00abVamos, almorzad\u00bb.<\/p>\n<p>Ninguno de los disc\u00edpulos se atrev\u00eda a preguntarle qui\u00e9n era, porque sab\u00edan bien que era el Se\u00f1or. Jes\u00fas se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.<\/p>\n<p>Esta fue la tercera vez que Jes\u00fas se apareci\u00f3 a los disc\u00edpulos despu\u00e9s de resucitar de entre los muertos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de comer, dice Jes\u00fas a Sim\u00f3n Pedro:<\/p>\n<p>\u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas m\u00e1s que \u00e9stos?\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9l le contest\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abS\u00ed, Se\u00f1or, t\u00fa sabes que te quiero\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, le dice:<\/p>\n<p>\u00abApacienta mis corderos\u00bb.<\/p>\n<p>Por segunda vez le pregunta:<\/p>\n<p>\u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas?\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9l le contesta:<\/p>\n<p>\u00abS\u00ed, Se\u00f1or, t\u00fa sabes que te quiero\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9l le dice:<\/p>\n<p>\u00abPastorea mis ovejas\u00bb.<\/p>\n<p>Por tercera vez le pregunta:<\/p>\n<p>\u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme quieres?\u00bb.<\/p>\n<p>Se entristeci\u00f3 Pedro de que le preguntara por tercera vez:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfMe quieres?\u00bb y le contest\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abSe\u00f1or, t\u00fa conoces todo, t\u00fa sabes que te quiero\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dice:<\/p>\n<p>\u00abApacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, t\u00fa mismo te ce\u00f1\u00edas e ibas adonde quer\u00edas; pero, cuando seas viejo, extender\u00e1s las manos, otro te ce\u00f1ir\u00e1 y te llevar\u00e1 adonde no quieras\u00bb.<\/p>\n<p>Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, a\u00f1adi\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abS\u00edgueme\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>COMENTARIO<\/strong><\/h3>\n<p>Las lecturas de este domingo contin\u00faan centr\u00e1ndose en el misterio pascual que celebramos, subrayando el compromiso testimonial que implica la experiencia de la resurrecci\u00f3n de Jesucristo. Testigos son los ap\u00f3stoles, que proclaman el misterio de la fe cristiana a pesar de las amenazas del Sanedr\u00edn. Testigos son <em>\u201c<\/em><em>todas las criaturas que hay en el cielo, en la tierra, bajo la tierra, en el mar<\/em><em>\u201d<\/em> que alaban a Dios y al Cordero. Testigo es toda la Iglesia cuando lleva en el centro de su tarea evangelizadora a Cristo resucitado. Testigos somos tambi\u00e9n nosotros cuando escuchamos la Palabra de Dios, nos alimentamos en la mesa de la fraternidad y vivimos en la esperanza gozosa y comprometida de su vuelta definitiva.<\/p>\n<h3><strong>COMPRENDER EL TEXTO<\/strong><\/h3>\n<p>De la mano del cuarto evangelista estamos realizando un itinerario pascual. El domingo pasado, Jes\u00fas resucitado envi\u00f3 a sus disc\u00edpulos al mundo como testigos. El evangelio de este domingo muestra c\u00f3mo Jes\u00fas acompa\u00f1a a los suyos en la misi\u00f3n y, a la vez, presenta las condiciones necesarias para que dicha misi\u00f3n d\u00e9 fruto.<\/p>\n<p>Bajo la apariencia de una escena de pesca, el autor del cuarto evangelio insiste en la presencia del Resucitado acompa\u00f1ando y estimulando la misi\u00f3n de los disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>El centro del episodio es, una vez m\u00e1s, Jes\u00fas resucitado, que se manifiesta a un grupo de disc\u00edpulos en Galilea mientras estaban ocupados en la tarea cotidiana.<\/p>\n<p>Siete disc\u00edpulos salen a pescar juntos. Bajo esta apariencia de normalidad, el pasaje trata de mostrarnos una dimensi\u00f3n m\u00e1s profunda: el siete es un n\u00famero que indica plenitud, totalidad, y est\u00e1 aludiendo a todos los seguidores de Jesucristo que se empe\u00f1an en la tarea de ser \u201c<em>pescadores de hombres<\/em>\u201d. Aunque trabajan juntos y bajo las \u00f3rdenes de Pedro, es de noche y vuelven de vac\u00edo. S\u00f3lo cuando siguen las indicaciones del Resucitado, cuando desde la orilla amanece, consiguen pesca abundante. Y es que el \u00e9xito de la tarea misionera no depende s\u00f3lo del esfuerzo humano, sino sobre todo de la presencia del Resucitado en ella.<\/p>\n<p>En este relato, el disc\u00edpulo amado tiene, una vez m\u00e1s, el privilegio de reconocer a Jes\u00fas, el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Jes\u00fas no s\u00f3lo es el que da fecundidad al trabajo de los disc\u00edpulos, sino que, adem\u00e1s, los prepara y convoca para la comida eucar\u00edstica. \u00c9l es el \u00fanico pan que se parte y reparte por amor, y, aunque no necesita la pesca de los disc\u00edpulos (ya hay peces colocados sobre las brasas), pide la colaboraci\u00f3n humana: <em>\u201c<\/em><em>Traed de los peces que acab\u00e1is de coger<\/em><em>\u201d.<\/em> Sim\u00f3n Pedro, en nombre de todos, saca la red rebosante de la barca y lleva al Se\u00f1or el trabajo de los siete. Es una red llena, de la que se dice el n\u00famero de peces que conten\u00eda: ciento cincuenta y tres. El simbolismo de los n\u00fameros habla, una vez m\u00e1s, de una Iglesia universal en la que caben todos, en la que ninguno se pierde (la red no se rompe). Tambi\u00e9n la figura de Pedro, tal y como aparece en este relato evang\u00e9lico, presenta algunos elementos de car\u00e1cter simb\u00f3lico.<\/p>\n<p>Es evidente que Pedro ocupa un puesto relevante en el pasaje, ya sea convocando a los disc\u00edpulos para la pesca o llevando ante el Se\u00f1or la red repleta de peces. No en vano tuvo una enorme importancia en los inicios del cristianismo. Pero adem\u00e1s este relato habla, de forma simb\u00f3lica, de su trayectoria personal y religiosa (v. 7): antes de conocer a Jes\u00fas, el Se\u00f1or, Pedro estaba desnudo, s\u00edmbolo de debilidad y miseria; cuando lo conoce se ci\u00f1e un vestido, s\u00edmbolo de disposici\u00f3n para el servicio, y se lanza al agua, un gesto que expresa la entrega de la vida (entrega que se percibe a\u00fan mejor en Jn 21,15-19).<\/p>\n<p>Ojal\u00e1 nosotros, que conocemos al Se\u00f1or, nos lancemos tambi\u00e9n al mar, dispuestos al servicio misionero, bajo las \u00f3rdenes del Resucitado y participando del banquete eucar\u00edstico con los hermanos.<\/p>\n<h3><strong>ACTUALIZAMOS<\/strong><\/h3>\n<p>Jes\u00fas resucitado se ha hecho presente en medio de la vida y misi\u00f3n de su Iglesia, a quien ha recordado que debe prestar atenci\u00f3n a su Palabra y ponerla en pr\u00e1ctica. Solo \u00e9l puede dirigir y sostener una tarea evangelizadora que est\u00e1 encomendada a toda la comunidad cristiana.<\/p>\n<ol>\n<li><strong>El Resucitado se hace presente orientando con su Palabra el trabajo cotidiano, ofrece alimento y pide la decisi\u00f3n de seguirle hasta dar la vida:<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es la imagen del evangelio de hoy con la que se identifica tu fe?<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong>El Resucitado da a sus disc\u00edpulos un mandato misionero:<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><em>\u201c<\/em><em>Echad la red<\/em><em>\u201d.<\/em><\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 situaciones concretas percibes la llamada del Se\u00f1or a \u201c<em>echar las redes<\/em>\u201d?<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde te cuesta m\u00e1s hacerlo?<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong>La imagen de una red que acoge a todos:<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfQu\u00e9 motivos de esperanza nos sugiere de cara a nuestra Iglesia?<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lectura del libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles 5, 27b-32. 40b-41 En aquellos d\u00edas, el sumo sacerdote interrog\u00f3 a los ap\u00f3stoles, diciendo: \u00ab\u00bfNo os hab\u00edamos ordenado formalmente no ense\u00f1ar en ese Nombre? 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