{"id":2096,"date":"2025-04-16T12:10:34","date_gmt":"2025-04-16T12:10:34","guid":{"rendered":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=2096"},"modified":"2025-04-16T12:15:08","modified_gmt":"2025-04-16T12:15:08","slug":"lectio-divina-ciclo-c-pascua-domingo-ii","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=2096","title":{"rendered":"LECTIO DIVINA &#8211; CICLO C &#8211; PASCUA DOMINGO II"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-80048b60-ad8e-4f8c-9664-456d2cfd679b\" href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/LECTIO-CICLO-C-PASCUA-2.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">LECTIO &#8211; CICLO C &#8211; PASCUA 2<\/a><a href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/LECTIO-CICLO-C-PASCUA-2.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-80048b60-ad8e-4f8c-9664-456d2cfd679b\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n<h3><strong>Lectura del libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles 5, 12-16<\/strong><\/h3>\n<p>Por mano de los ap\u00f3stoles se realizaban muchos signos y prodigios en medio del pueblo.<\/p>\n<p>Todos se reun\u00edan con un mismo esp\u00edritu en el p\u00f3rtico de Salom\u00f3n; los dem\u00e1s no se atrev\u00edan a junt\u00e1rseles, aunque la gente se hac\u00eda lenguas de ellos; m\u00e1s a\u00fan, crec\u00eda el n\u00famero de los creyentes, una multitud tanto de hombres como de mujeres, que se adher\u00edan al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>La gente sacaba los enfermos a las plazas, y los pon\u00eda en catres y camillas, para que, al pasar Pedro, su sombra, por lo menos, cayera sobre alguno.<\/p>\n<p>Acud\u00eda incluso mucha gente de las ciudades cercanas a Jerusal\u00e9n, llevando a enfermos y pose\u00eddos de esp\u00edritu inmundo, y todos eran curados.<\/p>\n<h3><strong>Salmo 117, 2-4. 22-24. 25-27a<\/strong><\/h3>\n<h4><strong>R.\/ Dad gracias al Se\u00f1or porque es bueno, porque es eterna su misericordia.<\/strong><\/h4>\n<p>Diga la casa de Israel:<br \/>\neterna es su misericordia.<br \/>\nDiga la casa de Aar\u00f3n:<br \/>\neterna es su misericordia.<br \/>\nDigan los que temen al Se\u00f1or:<br \/>\neterna es su misericordia. R.\/<\/p>\n<p>La piedra que desecharon los arquitectos<br \/>\nes ahora la piedra angular.<br \/>\nEs el Se\u00f1or quien lo ha hecho,<br \/>\nha sido un milagro patente.<br \/>\nEste es el d\u00eda que hizo el Se\u00f1or:<br \/>\nsea nuestra alegr\u00eda y nuestro gozo. R.\/<\/p>\n<p>Se\u00f1or, danos la salvaci\u00f3n;<br \/>\nSe\u00f1or, danos prosperidad.<br \/>\nBendito el que viene en nombre del Se\u00f1or,<br \/>\nos bendecimos desde la casa del Se\u00f1or.<br \/>\nEl Se\u00f1or es Dios, \u00e9l nos ilumina. R.\/<\/p>\n<h3><strong>Lectura del libro del Apocalipsis 1, 9-11a. 12-13. 17-19<\/strong><\/h3>\n<p>Yo, Juan, vuestro hermano y compa\u00f1ero en la tribulaci\u00f3n, en el reino y en la perseverancia en Jes\u00fas, estaba desterrado en la isla llamada Patmos a causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El d\u00eda del Se\u00f1or fui arrebatado en esp\u00edritu y escuch\u00e9 detr\u00e1s de m\u00ed una voz potente como de trompeta que dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u00abLo que est\u00e1s viendo, escr\u00edbelo en un libro y env\u00edalo a las siete iglesias\u00bb.<\/p>\n<p>Me volv\u00ed para ver la voz que hablaba conmigo, y, vuelto, vi siete candelabros de oro, y en medio de los candelabros como un Hijo de hombre, vestido de una t\u00fanica talar, y ce\u00f1ido el pecho con un cintur\u00f3n de oro.<\/p>\n<p>Cuando lo vi, ca\u00ed a sus pies como muerto. Pero \u00e9l puso su mano derecha sobre m\u00ed, dici\u00e9ndome:<\/p>\n<p>\u00abNo temas; yo soy el Primero y el \u00daltimo, el Viviente; estuve muerto, pero ya ves: vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del abismo. Escribe, pues, lo que est\u00e1s viendo: lo que es y lo que ha de suceder despu\u00e9s de esto\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan san Juan 20, 19-31<\/strong><\/h3>\n<p>Al anochecer de aquel d\u00eda, el primero de la semana, estaban los disc\u00edpulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los jud\u00edos. Y en esto entr\u00f3 Jes\u00fas, se puso en medio y les dijo:<\/p>\n<p>\u00abPaz a vosotros\u00bb.<\/p>\n<p>Y, diciendo esto, les ense\u00f1\u00f3 las manos y el costado. Y los disc\u00edpulos se llenaron de alegr\u00eda al ver al Se\u00f1or. Jes\u00fas repiti\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abPaz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, as\u00ed tambi\u00e9n os env\u00edo yo\u00bb.<\/p>\n<p>Y, dicho esto, sopl\u00f3 sobre ellos y les dijo:<\/p>\n<p>\u00abRecibid el Esp\u00edritu Santo; a quienes les perdon\u00e9is los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los reteng\u00e1is, les quedan retenidos\u00bb.<\/p>\n<p>Tom\u00e1s, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jes\u00fas. Y los otros disc\u00edpulos le dec\u00edan:<\/p>\n<p>\u00abHemos visto al Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>Pero \u00e9l les contest\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abSi no veo en sus manos la se\u00f1al de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo\u00bb.<\/p>\n<p>A los ocho d\u00edas, estaban otra vez dentro los disc\u00edpulos y Tom\u00e1s con ellos. Lleg\u00f3 Jes\u00fas, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:<\/p>\n<p>\u00abPaz a vosotros\u00bb.<\/p>\n<p>Luego dijo a Tom\u00e1s:<\/p>\n<p>\u00abTrae tu dedo, aqu\u00ed tienes mis manos; trae tu mano y m\u00e9tela en mi costado; y no seas incr\u00e9dulo, sino creyente\u00bb.<\/p>\n<p>Contest\u00f3 Tom\u00e1s:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo!\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dijo:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfPorque me has visto has cre\u00eddo? Bienaventurados los que crean sin haber visto\u00bb.<\/p>\n<p>Muchos otros signos, que no est\u00e1n escritos en este libro, hizo Jes\u00fas a la vista de los disc\u00edpulos. Estos han sido escritos para que cre\u00e1is que Jes\u00fas es el Mes\u00edas, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, teng\u00e1is vida en su nombre.<\/p>\n<h3><strong>COMENTARIO<\/strong><\/h3>\n<p>La fe en Jes\u00fas resucitado debe convertirnos en personas nuevas. Esa fe es capaz de hacer que el grupo de los disc\u00edpulos, cerrado sobre s\u00ed mismo, se transforme, por la fuerza del Esp\u00edritu, en una comunidad misionera. Una comunidad que obra signos y prodigios a favor del pueblo, como lo se\u00f1ala el sumario de Hechos de los Ap\u00f3stoles. Tal es el poder transformador de la fe pascual que elimina el miedo de Juan, el vidente de Patmos, cuando \u00e9ste se siente respaldado por la autoridad soberana de Cristo resucitado.<\/p>\n<h3><strong>COMPRENDER EL TEXTO<\/strong><\/h3>\n<p>El relato del evangelio de hoy recoge varias apariciones del Resucitado. Acontece el primer d\u00eda de la semana jud\u00eda y es una reflexi\u00f3n y confesi\u00f3n de fe pascual que la comunidad cristiana hace en torno a la mesa del Se\u00f1or, lugar privilegiado de encuentro con el Resucitado para aquellos que creen en \u00e9l aun sin haberlo visto.<\/p>\n<p>En este relato se distinguen dos escenas. La primera sucede el mismo d\u00eda de la Pascua y narra la aparici\u00f3n de Jes\u00fas resucitado a un grupo de disc\u00edpulos (Jn 20,19-23). De este modo, el Se\u00f1or cumple su promesa de volver junto a ellos y enviarle su Esp\u00edritu (Jn 14,27; 16,22). De hecho, algunos han llamado a esta p\u00e1gina el \u201c<em>Pentecost\u00e9s del cuarto evangelio<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Repasando el evangelio de Juan, descubrimos que el \u201c<em>miedo a los jud\u00edos<\/em>\u201d que sent\u00edan los disc\u00edpulos refleja el que ten\u00eda lugar en ciertos estratos de la comunidad de Juan en el momento de redactarse el cuarto evangelio. La comunidad se ve\u00eda acosada por la hostilidad de los dirigentes jud\u00edos, que les hac\u00edan el vac\u00edo e incluso hab\u00edan llegado a expulsarlos de las sinagogas. Las palabras de Jes\u00fas son una invitaci\u00f3n a superar la tentaci\u00f3n de encerrarse y aceptar el reto de la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>La segunda escena (Jn 20,24-29) tiene lugar al domingo siguiente y narra la aparici\u00f3n a Tom\u00e1s, que no ha participado de la misma experiencia que el resto del grupo. Tampoco hace caso del testimonio de sus compa\u00f1eros y exige pruebas palpables de que el Se\u00f1or est\u00e1 vivo. De manera significativa, el relato insiste en que <em>\u201c<\/em><em>no estaba con ellos cuando vino Jes\u00fas<\/em><em>\u201d.<\/em> De este modo, el evangelista indica la importancia de la comunidad como lugar privilegiado para vivir e interpretar la experiencia pascual. \u00c9sta se produce en Tom\u00e1s cuando el ap\u00f3stol vuelve a reintegrarse en la comunidad y desemboca en una confesi\u00f3n de fe: <em>\u00ab\u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo!\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>El contenido de esta segunda escena gira en torno a la relaci\u00f3n entre \u201c<em>ver<\/em>\u201d y \u201c<em>creer<\/em>\u201d. El evangelista parece jugar con el sentido de ambos verbos. Podemos comparar la reacci\u00f3n de Tom\u00e1s ante el testimonio de los dem\u00e1s disc\u00edpulos, con las palabras finales que Jes\u00fas le dirige: <em>\u00ab\u00bfPorque me has visto has cre\u00eddo? Bienaventurados los que crean sin haber visto\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Los \u00faltimos vers\u00edculos de este relato constituyen el final original del cuarto evangelio, en los que su autor nos explica por qu\u00e9 lo ha escrito (Jn 20,30-31). Su intenci\u00f3n no ha sido elaborar una biograf\u00eda detallada sobre Jes\u00fas, sino fortalecer la fe de sus lectores mostrando el sentido profundo de los \u201csignos\u201d por \u00e9l realizados. Ojal\u00e1 tambi\u00e9n nosotros, al leerlos, nos sintamos confirmados en lo que creemos y podamos experimentar en nuestras vidas la presencia viva y din\u00e1mica del Resucitado.<\/p>\n<h3><strong>ACTUALIZAMOS<\/strong><\/h3>\n<p>El evangelista Juan escrib\u00eda pensando en muchos cristianos que, como Tom\u00e1s, se tambaleaban en sus convicciones y necesitaban ser fortalecidos. A nosotros no nos cuesta mucho identificarnos con \u00e9l, porque tambi\u00e9n atravesamos nuestras propias crisis de fe. Necesitamos que el Resucitado, como hizo con sus primeros disc\u00edpulos, nos libere de nuestros miedos y nos comunique su Esp\u00edritu para poder ser sus testigos.<\/p>\n<ol>\n<li><strong>Jes\u00fas declara bienaventurados a los que creen sin haber visto:<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 manera interpelan estas palabras tu vida de fe y tu relaci\u00f3n personal con el Se\u00f1or?<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong>En las exigencias de Tom\u00e1s vemos reflejadas las dificultades que tenemos para creer:<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Ser\u00eda bueno como comunidad compartir las dudas que experimentamos en nuestro proceso de fe y el modo como intentamos superarlas.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong>Las lecturas de hoy destacan el poder transformador de la fe y los frutos que produce en los creyentes:<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfQu\u00e9 cambios personales y comunitarios nos invitan a realizar para que nuestro testimonio sea cre\u00edble?<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong>Jes\u00fas se hace reconocible a trav\u00e9s de sus llagas e invita a Tom\u00e1s a tocarlas:<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfQu\u00e9 te sugiere este gesto en medio de un mundo como el nuestro, en el que las heridas de Jes\u00fas siguen todav\u00eda presentes en tantas personas y situaciones?<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lectura del libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles 5, 12-16 Por mano de los ap\u00f3stoles se realizaban muchos signos y prodigios en medio del pueblo. 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