{"id":1938,"date":"2025-03-17T19:43:25","date_gmt":"2025-03-17T19:43:25","guid":{"rendered":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=1938"},"modified":"2025-03-17T19:43:26","modified_gmt":"2025-03-17T19:43:26","slug":"lectio-divina-ciclo-c-cuaresma-domingo-iv-laetare","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=1938","title":{"rendered":"LECTIO DIVINA &#8211; CICLO C &#8211; CUARESMA DOMINGO IV \u201cLAETARE\u201d"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-9c9b914e-bc8d-40c5-9331-26db9d69f94f\" href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/LECTIO-CICLO-C-CUARESMA-4.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">LECTIO &#8211; CICLO C &#8211; CUARESMA 4<\/a><a href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/LECTIO-CICLO-C-CUARESMA-4.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-9c9b914e-bc8d-40c5-9331-26db9d69f94f\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n<h3><strong>Lectura del libro de Josu\u00e9 5, 9a. 10-12<\/strong><\/h3>\n<p>En aquellos d\u00edas, dijo el Se\u00f1or a Josu\u00e9:<\/p>\n<p>\u00abHoy os he quitado de encima el oprobio de Egipto\u00bb<\/p>\n<p>Los hijos de Israel acamparon en Guilgal y celebraron all\u00ed la Pascua al atardecer del d\u00eda catorce del mes, en la estepa de Jeric\u00f3.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente a la Pascua, comieron ya de los productos de la tierra: ese d\u00eda, panes \u00e1cimos y espigas tostadas.<\/p>\n<p>Y desde ese d\u00eda en que comenzaron a comer de los productos de la tierra, ces\u00f3 el man\u00e1. Los hijos de Israel ya no tuvieron man\u00e1, sino que ya aquel a\u00f1o comieron de la cosecha de la tierra de Cana\u00e1n.<\/p>\n<h3><strong>Salmo 33, 2-3. 4-5. 6-7<\/strong><\/h3>\n<h4><strong>R.\/ <\/strong><strong>Gustad y ved qu\u00e9 bueno es el Se\u00f1or.<\/strong><\/h4>\n<p>Bendigo al Se\u00f1or en todo momento,<br \/>su alabanza est\u00e1 siempre en mi boca;<br \/>mi alma se glor\u00eda en el Se\u00f1or:<br \/>que los humildes lo escuchen y se alegren. R.\/<\/p>\n<p>Proclamad conmigo la grandeza del Se\u00f1or,<br \/>ensalcemos juntos su nombre.<br \/>Yo consult\u00e9 al Se\u00f1or, y me respondi\u00f3,<br \/>me libr\u00f3 de todas mis ansias. R.\/<\/p>\n<p>Contempladlo, y quedar\u00e9is radiantes,<br \/>vuestro rostro no se avergonzar\u00e1.<br \/>El afligido invoc\u00f3 al Se\u00f1or,<br \/>\u00e9l lo escuch\u00f3 y lo salv\u00f3 de sus angustias. R.\/<\/p>\n<h3><strong>Lectura de la segunda carta del ap\u00f3stol san Pablo a los Corintios 5, 17-21<\/strong><\/h3>\n<p>Hermanos:<\/p>\n<p>Si alguno est\u00e1 en Cristo es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo.<\/p>\n<p>Todo procede de Dios, que nos reconcili\u00f3 consigo por medio de Cristo y nos encarg\u00f3 el ministerio de la reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Porque Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirles cuenta de sus pecados, y ha puesto en nosotros el mensaje de la reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que os reconcili\u00e9is con Dios.<\/p>\n<p>Al que no conoc\u00eda el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro, para que nosotros lleg\u00e1ramos a ser justicia de Dios en \u00e9l.<\/p>\n<h3><strong>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan san Lucas 15, 1-3. 11-32<\/strong><\/h3>\n<p>En aquel tiempo, sol\u00edan acercarse a Jes\u00fas todos los publicanos y pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:<\/p>\n<p>\u00abEse acoge a los pecadores y come con ellos\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas les dijo esta par\u00e1bola:<\/p>\n<p>\u00abUn hombre ten\u00eda dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre:<\/p>\n<p>\u201cPadre, dame la parte que me toca de la fortuna\u201d.<\/p>\n<p>El padre les reparti\u00f3 los bienes.<\/p>\n<p>No muchos d\u00edas despu\u00e9s, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se march\u00f3 a un pa\u00eds lejano, y all\u00ed derroch\u00f3 su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo hab\u00eda gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empez\u00f3 \u00e9l a pasar necesidad.<\/p>\n<p>Fue entonces y se contrat\u00f3 con uno de los ciudadanos de aquel pa\u00eds que lo mand\u00f3 a sus campos a apacentar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que com\u00edan los cerdos, pero nadie le daba nada.<\/p>\n<p>Recapacitando entonces, se dijo:<\/p>\n<p>\u201cCu\u00e1ntos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aqu\u00ed me muero de hambre. Me levantar\u00e9, me pondr\u00e9 en camino adonde est\u00e1 mi padre, y le dir\u00e9: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: tr\u00e1tame como a uno de tus jornaleros\u201d.<\/p>\n<p>Se levant\u00f3 y vino adonde estaba su padre; cuando todav\u00eda estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entra\u00f1as; y, echando a correr, se le ech\u00f3 al cuello y lo cubri\u00f3 de besos.<\/p>\n<p>Su hijo le dijo:<\/p>\n<p>\u201cPadre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo\u201d.<\/p>\n<p>Pero el padre dijo a sus criados:<\/p>\n<p>\u201cSacad enseguida la mejor t\u00fanica y vest\u00eddsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo m\u00edo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado\u201d.<\/p>\n<p>Y empezaron a celebrar el banquete.<\/p>\n<p>Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oy\u00f3 la m\u00fasica y la danza, y llamando a uno de los criados, le pregunt\u00f3 qu\u00e9 era aquello.<\/p>\n<p>Este le contest\u00f3:<\/p>\n<p>\u201cHa vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud\u201d.<\/p>\n<p>\u00c9l se indign\u00f3 y no quer\u00eda entrar, pero su padre sali\u00f3 e intentaba persuadirlo.<\/p>\n<p>Entonces \u00e9l respondi\u00f3 a su padre:<\/p>\n<p>\u201cMira: en tantos a\u00f1os como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a m\u00ed nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado\u201d.<\/p>\n<p>El padre le dijo:<\/p>\n<p>\u201cHijo, t\u00fa est\u00e1s siempre conmigo, y todo lo m\u00edo es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado\u201d\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>COMENTARIO<\/strong><\/h3>\n<p>Las lecturas de este d\u00eda tienen un marcado car\u00e1cter festivo. Los Israelitas celebran la fiesta de la Pascua por primera vez en la tierra prometida, recordando la opresi\u00f3n de Egipto y la liberaci\u00f3n por parte de Dios. De este modo se unen al canto del salmista que bendice al Se\u00f1or por su grandeza y su bondad. El padre del evangelio de Lucas prepara una fiesta para conmemorar que su hijo perdido ha vuelto a la vida. Es la fiesta del perd\u00f3n y de la alegr\u00eda. Este es el encargo que, seg\u00fan Pablo, se nos ha confiado a todos los que hemos experimentado el perd\u00f3n: llevar a la vida la fiesta del perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<h3><strong>COMPRENDER EL TEXTO<\/strong><\/h3>\n<p>El evangelio subraya un aspecto fundamental en el proceso de la conversi\u00f3n. El primer paso es de Dios. La par\u00e1bola del padre misericordioso nos asegura que \u00e9l siempre est\u00e1 esperando a sus hijos con los brazos abiertos, que no deja de mirarnos para ver el momento del encuentro.<\/p>\n<p>Los dos primeros vers\u00edculos son imprescindibles para comprender esta impresionante par\u00e1bola del \u201c<em>padre misericordioso<\/em>\u201d. A los fariseos y maestros de la ley les escandaliza el comportamiento at\u00edpico de Jes\u00fas. Murmuran porque acoge a los pecadores y come con ellos. Entonces Jes\u00fas les responde con esta par\u00e1bola que justifica su comportamiento y revela el rostro misericordioso de Dios, con el que Jes\u00fas se identifica en su modo de actuar con los pecadores y publicanos. Lo primero que llama la atenci\u00f3n en la par\u00e1bola es que un hijo, el peque\u00f1o, no se ha comportado correctamente.<\/p>\n<p>En una sociedad como es la de Palestina del siglo I, el comportamiento del hijo menor resulta chocante. Pide lo que no le corresponde a\u00fan y se aleja de casa y de toda la protecci\u00f3n y trato de amor que en ella se da. As\u00ed, simb\u00f3licamente, el Padre muere en su vida. En la lejan\u00eda derrocha toda su fortuna, hundi\u00e9ndose poco a poco, lejos del cobijo de su casa. La desgracia de este hijo llega hasta el l\u00edmite de cuidar cerdos, animales impuros para un jud\u00edo, y desea comer lo mismo que ellos. Pero ni eso le daban. La muerte que merece por ley (Dt 21,18-21) la encuentra por sus propias opciones. En el momento en que se encuentra en un callej\u00f3n sin salida, el hijo menor calcula la posibilidad de volver a casa para saciar su hambre (Lc 15,17-21). Pero no es \u00e9ste el \u00fanico alejamiento del que habla la par\u00e1bola.<\/p>\n<p>El hijo mayor nunca ha abandonado la casa ni el trabajo, pero tambi\u00e9n se ha alejado del padre: su fidelidad es formal, su obediencia sin alegr\u00eda ni amor, y su coraz\u00f3n duro, incapaz de perdonar y acoger al hermano que se ha equivocado. \u00c9stos son los fariseos y maestros de la ley, que no aceptan el comportamiento chocante de Jes\u00fas, que con su modo de actuar est\u00e1 mostrando un rostro inesperado de Dios. Se encuentran anquilosados en unos esquemas r\u00edgidos que no quieren abandonar y con los que pretenden marginar de la salvaci\u00f3n a otros. No admiten tener necesidad de perd\u00f3n, y como no experimentan la alegr\u00eda que de \u00e9l se sigue, nunca ser\u00e1n capaces de unirse a la fiesta de la reconciliaci\u00f3n que Jes\u00fas ha inaugurado con su comportamiento.<\/p>\n<p>Frente al formalismo del hijo mayor y el alejamiento del menor, la reacci\u00f3n del padre desconcierta profundamente y desborda todas las expectativas. Toma la iniciativa, se adelanta ante el hijo que se ha alejado, se le conmueven las entra\u00f1as, lo acoge, lo abraza con misericordia y, de este modo, elimina todas las posibles ambig\u00fcedades de su hijo m\u00e1s peque\u00f1o.<\/p>\n<p>Mediante una serie de s\u00edmbolos: vestido, anillo, sandalias, el padre le demuestra que \u00e9l sigue siendo su hijo. No le importa el honor. El esfuerzo del padre, que simboliza a Dios, concluye con una fiesta del perd\u00f3n a la que est\u00e1n todos invitados. El padre misericordioso tambi\u00e9n sale a buscar al hijo mayor, que no quiere unirse a esta fiesta, e intenta recomponer la filiaci\u00f3n y la hermandad que hab\u00eda perdido por su obediencia fr\u00eda y rigorista. Tambi\u00e9n nosotros estamos llamados a participar con alegr\u00eda en la fiesta del perd\u00f3n que nace del amor de un Dios que es como el padre de la par\u00e1bola.<\/p>\n<h3><strong>ACTUALIZAMOS<\/strong><\/h3>\n<p>La Cuaresma es para nosotros una oportunidad para convertirnos: recapacitar, ponernos en camino y volver junto al Padre. Pero, sobre todo, es una nueva ocasi\u00f3n para contemplar y saborear el perd\u00f3n de Dios que surge de un coraz\u00f3n misericordioso como el suyo.<\/p>\n<ol>\n<li><strong>Los fariseos y letrados se escandalizan de la imagen que Jes\u00fas ofrece de Dios: Padre indulgente, misericordioso, entra\u00f1able, acogedor de pecadores&#8230;<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Y yo, \u00bfqu\u00e9 imagen tengo de \u00e9l?<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>Sacad enseguida la mejor t\u00fanica y vest\u00eddsela\u2026<\/em><\/strong><strong><em>\u201d<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfC\u00f3mo deber\u00edamos expresar, personal y comunitariamente, el carisma de la misericordia?<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>Mira: en tantos a\u00f1os como te sirvo\u2026<\/em><\/strong><strong><em>\u201d<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfQu\u00e9 resistencias encuentro para acoger el perd\u00f3n de Dios que se me da gratuitamente?<\/p>\n<p>\u00bfY para tener su misma actitud con los dem\u00e1s?<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>E<\/em><\/strong><strong><em>ra preciso celebrar un banquete y alegrarse\u2026<\/em><\/strong><strong><em>\u201d<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tipo de acogida debo esperar de Dios a partir de la ense\u00f1anza que transmite esta par\u00e1bola?<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lectura del libro de Josu\u00e9 5, 9a. 10-12 En aquellos d\u00edas, dijo el Se\u00f1or a Josu\u00e9: \u00abHoy os he quitado de encima el oprobio de Egipto\u00bb Los hijos de Israel acamparon en Guilgal y celebraron all\u00ed la Pascua al atardecer del d\u00eda catorce del mes, en la estepa de Jeric\u00f3. 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