{"id":1753,"date":"2025-01-24T19:12:13","date_gmt":"2025-01-24T19:12:13","guid":{"rendered":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=1753"},"modified":"2025-01-24T19:12:14","modified_gmt":"2025-01-24T19:12:14","slug":"lectio-divina-ciclo-c-tiempo-ordinario-domingo-viii","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=1753","title":{"rendered":"LECTIO DIVINA &#8211; CICLO C &#8211; TIEMPO ORDINARIO DOMINGO VIII"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-9624fcf1-2eb5-424a-8068-2b02f1589ce5\" href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/LECTIO-CICLO-C-TIEMPO-ORDINARIO-8.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">LECTIO &#8211; CICLO C &#8211; TIEMPO ORDINARIO 8<\/a><a href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/LECTIO-CICLO-C-TIEMPO-ORDINARIO-8.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-9624fcf1-2eb5-424a-8068-2b02f1589ce5\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n<h3><strong>Lectura del libro del Eclesi\u00e1stico 27, 4-7<\/strong><\/h3>\n<p>Cuando se agita la criba, quedan los desechos; as\u00ed, cuando la persona habla, se descubren sus defectos.<\/p>\n<p>El horno prueba las vasijas del alfarero, y la persona es probada en su conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El fruto revela el cultivo del \u00e1rbol, as\u00ed la palabra revela el coraz\u00f3n de la persona.<\/p>\n<p>No elogies a nadie antes de o\u00edrlo hablar, porque ah\u00ed es donde se prueba una persona.<\/p>\n<h3><strong>Salmo 91, 2-3. 13-14. 15-16<\/strong><\/h3>\n<h4><strong>R.\/ Es bueno darte gracias, Se\u00f1or.<\/strong><\/h4>\n<p>Es bueno dar gracias al Se\u00f1or<br \/>y tocar para tu nombre, oh Alt\u00edsimo;<br \/>proclamar por la ma\u00f1ana tu misericordia<br \/>y de noche tu fidelidad. R.\/<\/p>\n<p>El justo crecer\u00e1 como una palmera,<br \/>se alzar\u00e1 como un cedro del L\u00edbano:<br \/>plantado en la casa del Se\u00f1or,<br \/>crecer\u00e1 en los atrios de nuestro Dios. R.\/<\/p>\n<p>En la vejez seguir\u00e1 dando fruto<br \/>y estar\u00e1 lozano y frondoso,<br \/>para proclamar que el Se\u00f1or es justo,<br \/>mi Roca, en quien no existe la maldad. R.\/<\/p>\n<h3><strong>Lectura de la primera carta del ap\u00f3stol san Pablo a los Corintios 15, 54-58<\/strong><\/h3>\n<p>Hermanos:<br \/>Cuando esto corruptible se vista de incorrupci\u00f3n, y esto mortal se vista de inmortalidad, entonces se cumplir\u00e1 la palabra que est\u00e1 escrita:<\/p>\n<p>\u00abLa muerte ha sido absorbida en la victoria. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1, muerte, tu victoria? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1, muerte, tu aguij\u00f3n?\u00bb<\/p>\n<p>El aguij\u00f3n de la muerte es el pecado, y la fuerza del pecado, la ley.<\/p>\n<p>\u00a1Gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Se\u00f1or Jesucristo!<\/p>\n<p>De modo que, hermanos m\u00edos queridos, manteneos firmes e inconmovibles.<\/p>\n<p>Entregaos siempre sin reservas a la obra del Se\u00f1or, convencidos de que vuestro esfuerzo no ser\u00e1 vano en el Se\u00f1or.<\/p>\n<h3><strong>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan san Lucas 6, 39-45<\/strong><\/h3>\n<p>En aquel tiempo, dijo Jes\u00fas a los disc\u00edpulos una par\u00e1bola:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfAcaso puede un ciego guiar a otro ciego? \u00bfNo caer\u00e1n los dos en el hoyo?<\/p>\n<p>No est\u00e1 el disc\u00edpulo sobre su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, ser\u00e1 como su maestro.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? \u00bfC\u00f3mo puedes decirle a tu hermano:<\/p>\n<p>\u201cHermano, d\u00e9jame que te saque la mota del ojo\u201d, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? \u00a1Hip\u00f3crita! S\u00e1cate primero la viga de tu ojo, y entonces ver\u00e1s claro para sacar la mota del ojo de tu hermano.<\/p>\n<p>Pues no hay \u00e1rbol bueno que d\u00e9 fruto malo, ni \u00e1rbol malo que d\u00e9 fruto bueno; por ello, cada \u00e1rbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.<\/p>\n<p>El hombre bueno, de la bondad que atesora en su coraz\u00f3n saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el coraz\u00f3n habla la boca\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>COMENTARIO<\/strong><\/h3>\n<p>El Eclesi\u00e1stico habla de la relaci\u00f3n entre lo que uno es y lo que dice o hace empleando un dicho sapiencial y una imagen de la naturaleza: El salmista insiste con otra imagen para mostrar que los frutos del justo ser\u00e1n espl\u00e9ndidos y duraderos. Y Jes\u00fas, gran observador de la naturaleza, nos dice: \u201cCada \u00e1rbol se conoce por su fruto\u201d. Todos ellos concluyen que nuestro modo de actuar manifiesta nuestro modo de ser. Por tanto, conviene estar vigilantes, discernir sus frutos y corregir lo que no resulta coherente con nuestra condici\u00f3n de cristianos.<\/p>\n<h3><strong>COMPRENDER EL TEXTO<\/strong><\/h3>\n<p>Jes\u00fas inici\u00f3 su \u201cserm\u00f3n de la llanura\u201d de un modo provocativo y revolucionario con las bienaventuranzas y las amenazas, para luego centrarse en el coraz\u00f3n del discurso tomando como referencia Lc 6,36: la misericordia como norma de vida manifestada en el amor vivido en radicalidad hacia los enemigos. Ahora llega a su fin con un lenguaje descriptivo a base de im\u00e1genes y par\u00e1bolas tomadas de la vida cotidiana.<\/p>\n<p>Lucas llega a la tercera parte del \u201cserm\u00f3n de la llanura\u201d en la que recoge una serie de im\u00e1genes y sentencias para poner de relieve las actitudes que debe tener el aut\u00e9ntico disc\u00edpulo. Para los jud\u00edos, el disc\u00edpulo en formaci\u00f3n aspiraba a llegar a ser como el maestro para poder ser tambi\u00e9n el portador de su ense\u00f1anza. Entre los disc\u00edpulos de Jes\u00fas nunca habr\u00e1 maestros. El aut\u00e9ntico cristiano ser\u00e1 siempre disc\u00edpulo del Maestro por antonomasia, Jes\u00fas, al que ha de seguir fielmente.<\/p>\n<p>Jes\u00fas afirma que sus disc\u00edpulos han de convertirse en gu\u00edas. Por eso tienen que gozar de una vista bien clara y conocer y reconocer perfectamente el camino. Si permanecen en la ceguera, no podr\u00e1n ser gu\u00edas de los dem\u00e1s. Los disc\u00edpulos tienen que ser como Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Jes\u00fas se dirige directamente al que quiere ser su disc\u00edpulo. Lo primero que tiene que hacer es tomar conciencia de la propia necesidad de sanaci\u00f3n: reconocer el camino de la autocorrecci\u00f3n y subsanar sus deficiencias. El disc\u00edpulo tiene que renunciar a erigirse en juez de los dem\u00e1s, tiene que tratar de descubrir\u00a0sus propios fallos y reconocerlos para poder ser m\u00e1s objetivo con los otros. El aut\u00e9ntico disc\u00edpulo tiene que actuar con los mismos criterios de su maestro: con humildad y sin juzgar el interior de\u00a0nadie. Solo as\u00ed podr\u00e1 convertirse en gu\u00eda de los dem\u00e1s, capaz de proponer cambios; s\u00f3lo as\u00ed podr\u00e1 llevar a cabo la correcci\u00f3n fraterna.<\/p>\n<p>Al final de este pasaje, Jes\u00fas ofrece una serie de im\u00e1genes con las que ilumina el centro de la cuesti\u00f3n. El buen disc\u00edpulo, es decir, el que ha abierto sus ojos convirti\u00e9ndose y cambiando primeramente \u00e9l, tiene un coraz\u00f3n bueno, dispuesto para dar \u00f3ptimos frutos. Es en el coraz\u00f3n, el centro de la persona, su ser m\u00e1s profundo, donde reside el origen del bien y del mal, y ese interior s\u00f3lo se puede valorar por los frutos que produce.<\/p>\n<p>Jes\u00fas termina diciendo que la boca habla de aquello que abunda en el coraz\u00f3n. Los disc\u00edpulos han de imitar no s\u00f3lo las actitudes del Maestro, sino que tienen tambi\u00e9n que ense\u00f1ar aquello que viven y predicar lo que llevan en su interior. Al final de este \u201cserm\u00f3n de la llanura\u201d descubrimos que la revoluci\u00f3n que suponen las bienaventuranzas s\u00f3lo es posible si se lleva a cabo el cambio del interior del ser humano confirm\u00e1ndolo con un compromiso externo palpable y verificable. S\u00f3lo con un coraz\u00f3n bueno y liberado el disc\u00edpulo podr\u00e1 dar frutos de bondad y de liberaci\u00f3n; s\u00f3lo as\u00ed podr\u00e1 anunciar de modo cre\u00edble la Buena Noticia.<\/p>\n<h3><strong>ACTUALIZAMOS<\/strong><\/h3>\n<p>Jes\u00fas hoy es muy claro y muy duro con sus disc\u00edpulos; y la lectura de este pasaje evang\u00e9lico a nosotros no nos puede dejar impasibles. No basta con leer o escuchar el evangelio. Es necesario actualizarlo y hacer que fructifique en nuestras vidas.<\/p>\n<ol>\n<li><strong>Este evangelio nos da un toque de atenci\u00f3n para que revisemos nuestra vida: <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfQu\u00e9 actitudes concretas nos invita a revisar?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfC\u00f3mo debe cambiar nuestro modo de actuar?<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong>Jes\u00fas nos invita a ser personas honestas, con criterios s\u00f3lidos: <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfCu\u00e1les son los frutos que produce o deber\u00eda producir en m\u00ed la vivencia de la fe?<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong>Jes\u00fas invita a vivir desde la profundidad, desde la coherencia: <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfC\u00f3mo te anima el pasaje de hoy a seguir viviendo desde estas actitudes humanas y cristianas?<\/p>\n<p>El disc\u00edpulo ha de aprender del Maestro poni\u00e9ndose a sus pies, escuch\u00e1ndole con atenci\u00f3n, pasando con \u00e9l largos ratos de conversaci\u00f3n. Eso es lo que nosotros, disc\u00edpulos de Jes\u00fas, hacemos en la oraci\u00f3n: dialogar amorosamente con el \u00fanico Maestro.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lectura del libro del Eclesi\u00e1stico 27, 4-7 Cuando se agita la criba, quedan los desechos; as\u00ed, cuando la persona habla, se descubren sus defectos. El horno prueba las vasijas del alfarero, y la persona es probada en su conversaci\u00f3n. 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