{"id":1320,"date":"2024-11-03T18:22:38","date_gmt":"2024-11-03T18:22:38","guid":{"rendered":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=1320"},"modified":"2026-05-22T11:44:18","modified_gmt":"2026-05-22T11:44:18","slug":"lectio-divina-ciclo-a-tiempo-odinario-domingo-xxiv","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=1320","title":{"rendered":"LECTIO DIVINA \u2013 CICLO A \u2013 TIEMPO ODINARIO DOMINGO XXIV"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-e0548e64-c651-423d-a022-973e08d00208\" href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/LECTIO-CICLO-A-TIEMPO-ORDINARIO-24.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">LECTIO &#8211; CICLO A &#8211; TIEMPO ORDINARIO 24<\/a><a href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/LECTIO-CICLO-A-TIEMPO-ORDINARIO-24.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-e0548e64-c651-423d-a022-973e08d00208\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n<h3><strong>Lectura del libro del Eclesi\u00e1stico 27, 30-28, 7<\/strong><\/h3>\n<p>Rencor e ira tambi\u00e9n son detestables, el pecador los posee.<\/p>\n<p>El vengativo sufrir\u00e1 la venganza del Se\u00f1or, que llevar\u00e1 cuenta exacta de sus pecados.<\/p>\n<p>Perdona la ofensa a tu pr\u00f3jimo y, cuando reces, tus pecados te ser\u00e1n perdonados.<\/p>\n<p>Si un ser humano alimenta la ira contra otro, \u00bfc\u00f3mo puede esperar la curaci\u00f3n del Se\u00f1or?<\/p>\n<p>Si no se compadece de su semejante, \u00bfc\u00f3mo pide perd\u00f3n por sus propios pecados?<\/p>\n<p>Si \u00e9l, simple mortal, guarda rencor, \u00bfqui\u00e9n perdonar\u00e1 sus pecados?<\/p>\n<p>Piensa en tu final y deja de odiar, acu\u00e9rdate de la corrupci\u00f3n y de la muerte y s\u00e9 fiel a los mandamientos.<\/p>\n<p>Acu\u00e9rdate de los mandamientos y no guardes rencor a tu pr\u00f3jimo; acu\u00e9rdate de la alianza del Alt\u00edsimo y pasa por alto la ofensa.<\/p>\n<h3><strong>Salmo 102, 1bc-2. 3-4. 9-10. 11-12<\/strong><\/h3>\n<h4><strong>R.\/ El Se\u00f1or es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia.<\/strong><\/h4>\n<p>Bendice, alma m\u00eda, al Se\u00f1or,<br \/>y todo mi ser a su santo nombre.<br \/>Bendice, alma m\u00eda, al Se\u00f1or,<br \/>y no olvides sus beneficios. R.\/<\/p>\n<p>\u00c9l perdona todas tus culpas<br \/>y cura todas tus enfermedades;<br \/>\u00e9l rescata tu vida de la fosa,<br \/>y te colma de gracia y de ternura. R.\/<\/p>\n<p>No est\u00e1 siempre acusando<br \/>ni guarda rencor perpetuo;<br \/>no nos trata como merecen nuestros pecados<br \/>ni nos paga seg\u00fan nuestras culpas. R.\/<\/p>\n<p>Como se levanta el cielo sobre la tierra,<br \/>se levanta su bondad sobre los que lo temen;<br \/>como dista el oriente del ocaso,<br \/>as\u00ed aleja de nosotros nuestros delitos. R.\/<\/p>\n<h3><strong>Lectura de la carta del ap\u00f3stol san Pablo a los Romanos 14, 7-9<\/strong><\/h3>\n<p>Hermanos: Ninguno de nosotros vive para s\u00ed mismo y ninguno muere para s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Si vivimos, vivimos para el Se\u00f1or; si morimos, morimos para el Se\u00f1or; as\u00ed que, ya vivamos ya muramos, somos del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Pues para esto muri\u00f3 y resucit\u00f3 Cristo: para ser Se\u00f1or de muertos y vivos.<\/p>\n<h3><strong>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan san Mateo 18, 21-35<\/strong><\/h3>\n<p>En aquel tiempo, acerc\u00e1ndose Pedro a Jes\u00fas le pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abSe\u00f1or, si mi hermano me ofende, \u00bfcu\u00e1ntas veces tengo que perdonarlo? \u00bfHasta siete veces?\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le contesta:<\/p>\n<p>\u00abNo te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.<\/p>\n<p>Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que deb\u00eda diez mil talentos. Como no ten\u00eda con qu\u00e9 pagar, el se\u00f1or mand\u00f3 que lo vendieran a \u00e9l con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara as\u00ed.<\/p>\n<p>El criado, arroj\u00e1ndose a sus pies, le suplicaba diciendo:<\/p>\n<p>\u201cTen paciencia conmigo, y te lo pagar\u00e9 todo\u201d.<\/p>\n<p>Se compadeci\u00f3 el se\u00f1or de aquel criado y lo dej\u00f3 marchar, perdon\u00e1ndole la deuda. Pero al salir, el criado aquel encontr\u00f3 a uno de sus compa\u00f1eros que le deb\u00eda cien denarios y, agarr\u00e1ndolo, lo estrangulaba diciendo:<\/p>\n<p>\u201cP\u00e1game lo que me debes\u201d.<\/p>\n<p>El compa\u00f1ero, arroj\u00e1ndose a sus pies, le rogaba diciendo:<\/p>\n<p>\u201cTen paciencia conmigo y te lo pagar\u00e9\u201d.<\/p>\n<p>Pero \u00e9l se neg\u00f3 y fue y lo meti\u00f3 en la c\u00e1rcel hasta que pagara lo que deb\u00eda.<\/p>\n<p>Sus compa\u00f1eros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su se\u00f1or todo lo sucedido. Entonces el se\u00f1or lo llam\u00f3 y le dijo:<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdon\u00e9 porque me lo rogaste. \u00bfNo deb\u00edas t\u00fa tambi\u00e9n tener compasi\u00f3n de tu compa\u00f1ero, como yo tuve compasi\u00f3n de ti?\u201d<\/p>\n<p>Y el se\u00f1or, indignado, lo entreg\u00f3 a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.<\/p>\n<p>Lo mismo har\u00e1 con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de coraz\u00f3n a su hermano\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>COMENTARIO<\/strong><\/h3>\n<p>No podemos pretender para nosotros el perd\u00f3n de Dios, si nosotros, a nuestra vez, no concedemos el perd\u00f3n a nuestro pr\u00f3jimo. Es una condici\u00f3n: piensa en el final, en el perd\u00f3n de Dios, y deja ya de odiar; echa el rencor, esa molesta mosca que vuelve y regresa. Si no nos esforzamos por perdonar y amar, tampoco seremos perdonados ni amados. (Papa Francisco, 13-09-2020)<\/p>\n<h3><strong>COMPRENDER EL TEXTO<\/strong><\/h3>\n<p>El pasaje de hoy corresponde a la segunda de las instrucciones que encontramos en el cap\u00edtulo 18 de Mateo sobre c\u00f3mo debe ser el trato con los pecadores. De igual forma que el domingo pasado le\u00edamos la propuesta en torno a la correcci\u00f3n fraterna, el evangelio de hoy contiene una magnifica ense\u00f1anza sobre el verdadero sentido del perd\u00f3n.<\/p>\n<p>Podemos distinguir dos partes en el pasaje de hoy, la primera contiene la pregunta de Pedro a Jes\u00fas y la concisa respuesta del maestro, y la segunda, una par\u00e1bola sobre el perd\u00f3n. Nos fijamos en el di\u00e1logo con el que se abre el pasaje. Como sabemos con el n\u00famero siete se expresa en la Biblia la totalidad y la perfecci\u00f3n. Pedro pregunta acerca del perd\u00f3n al hermano, pero realmente no pretende averiguar el n\u00famero de veces que tiene que perdonar, sino cu\u00e1l debe ser la calidad de ese perd\u00f3n. Y Jes\u00fas responde exactamente a su pregunta: hay que perdonar \u201csetenta veces siete\u201d, es decir, el perd\u00f3n ha de ser perfectamente perfecto, infinitamente infinito. Adem\u00e1s, en esta respuesta de Jes\u00fas hay otro elemento importante que no pas\u00f3 desapercibido a su auditorio. En el primer libro de la Biblia, el castigo prometido a quien atenta contra Ca\u00edn y contra Lamec era de 7 y de 77 veces, respectivamente (Gn 4,15.24). Jes\u00fas realiza un cambio radical en las relaciones entre las personas: de la venganza sin l\u00edmites se pasa al perd\u00f3n sin l\u00edmite. La par\u00e1bola que est\u00e1 a continuaci\u00f3n propone la raz\u00f3n de este cambio.<\/p>\n<p>El vers\u00edculo 23 compara el Reino de los Cielos con lo que sucede con un rey y sus siervos. En la primera escena comparece un siervo cuya deuda con el rey era impagable. Ante la perspectiva de ir con toda su familia a la c\u00e1rcel, este siervo, suplica paciencia y se compromete a pagar. El rey escucha al siervo y va m\u00e1s all\u00e1 de lo que pide: de manera incre\u00edble, le condona toda la deuda. Cuando pasamos a leer la segunda escena, enseguida nos damos cuenta de que el evangelista la plantea como un calco de la primera, para que la diferencia entre ambas resalte m\u00e1s.<\/p>\n<p>El encuentro se produce ahora ente dos personas de la misma condici\u00f3n, dos \u201ccompa\u00f1eros\u201d, y los cien denarios son una cantidad insignificante comparados con la anterior. El acreedor tiene agarrado por el cuello al deudo y, en lugar de tener paciencia ante la s\u00faplica de este, le env\u00eda a la c\u00e1rcel. El desenlace de la historia lo encontramos en la tercera escena, motivado por la indignaci\u00f3n que lo ocurrido provoca entre los dem\u00e1s compa\u00f1eros. El rey le recuerda a ese siervo c\u00f3mo le hab\u00eda perdonado su deuda impagable y le recrimina que no haya actuado de forma similar con el otro que le deb\u00eda una minucia por ello le env\u00eda a la c\u00e1rcel y le exige el pago de toda su deuda.<\/p>\n<p>La manera como act\u00faa el acreedor era la normal en la vida cotidiana, si provoca indignaci\u00f3n es porque el evangelista la presenta en paralelo al perd\u00f3n sobreabundante del rey, a quien el auditorio ha identificado con Dios desde el principio de la par\u00e1bola. De esta forma, Mateo quiere llamar la atenci\u00f3n a la comunidad a la que escribe porque tal vez en muchas ocasiones est\u00e1 actuando como ese acreedor, y, al mismo tiempo, proponer la Buena Noticia del Reino de los Cielos, que establece el orden supremo de la misericordia. El perd\u00f3n al hermano no es algo accesorio: se sit\u00faa en el centro de la relaci\u00f3n del creyente con Dios y le capacita para acoger su misericordia.<\/p>\n<h3><strong>ACTUALIZAMOS<\/strong><\/h3>\n<p>En nuestra relaci\u00f3n con Dios siempre est\u00e1n presentes nuestros hermanos. \u00c9l toma la iniciativa en el amor y la compasi\u00f3n, y nos ense\u00f1a a progresar en la senda del perd\u00f3n. Desde el nuevo orden de la misericordia en el que Dios nos coloca podemos ver un horizonte de esperanza en medio del odio y la venganza que aparecen sembrados en nuestra historia cotidiana.<\/p>\n<ol>\n<li><strong><em>\u201c\u00bfNo deb\u00edas t\u00fa tambi\u00e9n tener compasi\u00f3n de tu compa\u00f1ero, como yo tuve compasi\u00f3n de ti?\u201d<\/em>.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>El siervo hab\u00eda sido perdonado, pero no hab\u00eda experimentado realmente el perd\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo he experimentado en mi vida la misericordia y el perd\u00f3n de Dios?<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong>El Se\u00f1or tuvo compasi\u00f3n de aquel siervo.\u00a0 <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfQu\u00e9 te parece m\u00e1s sorprendente de este Dios del que me habla el evangelio?<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong><em>\u201cSetenta veces siete\u201d<\/em><\/strong>.<\/li>\n<\/ol>\n<p>El perd\u00f3n que recibimos de Dios es completo, perfecto: \u00bfEs as\u00ed mi perd\u00f3n a los que me rodean?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 dificultades encuentro para perdonar de este modo?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 estoy haciendo para crecer en el perd\u00f3n a los dem\u00e1s?<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong>Recibo el perd\u00f3n de Dios. <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 manera transmito el perd\u00f3n que recibo de Dios al hermano que tiene una deuda conmigo?<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lectura del libro del Eclesi\u00e1stico 27, 30-28, 7 Rencor e ira tambi\u00e9n son detestables, el pecador los posee. 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