{"id":1303,"date":"2024-11-01T18:50:13","date_gmt":"2024-11-01T18:50:13","guid":{"rendered":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=1303"},"modified":"2024-11-01T18:50:14","modified_gmt":"2024-11-01T18:50:14","slug":"lectio-divina-ciclo-b-tiempo-ordinario-domingo-xxxi","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=1303","title":{"rendered":"LECTIO DIVINA &#8211; CICLO B &#8211; TIEMPO ORDINARIO DOMINGO XXXI"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-724acbae-c6df-48b9-8387-9a367fbc1156\" href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/LECTIO-CICLO-B-TIEMPO-ORDINARIO-31.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">LECTIO &#8211; CICLO B &#8211; TIEMPO ORDINARIO 31<\/a><a href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/LECTIO-CICLO-B-TIEMPO-ORDINARIO-31.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-724acbae-c6df-48b9-8387-9a367fbc1156\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n<h3><strong>Lectura del libro del Deuteronomio 6, 2-6<\/strong><\/h3>\n<p>Mois\u00e9s habl\u00f3 al pueblo diciendo:<\/p>\n<p>\u00abTeme al Se\u00f1or, tu Dios, t\u00fa, tus hijos y nietos, y observa todos sus mandatos y preceptos, que yo te mando, todos los d\u00edas de tu vida, a fin de que se prolonguen tus d\u00edas. Escucha, pues, Israel, y esm\u00e9rate en practicarlos, a fin de que te vaya bien y te multipliques, como te prometi\u00f3 el Se\u00f1or, Dios de tus padres, en la tierra que mana leche y miel.<\/p>\n<p>Escucha, Israel: El Se\u00f1or es nuestro Dios, el Se\u00f1or es uno solo. Amar\u00e1s, pues, al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.<\/p>\n<p>Estas palabras que yo te mando hoy estar\u00e1n en tu coraz\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>Salmo 17, 2-3a. 3bc-4. 47 y 51ab<\/strong><\/h3>\n<h4><strong>R.\/ Yo te amo, Se\u00f1or; t\u00fa eres mi fortaleza.<\/strong><\/h4>\n<p>Yo te amo, Se\u00f1or; t\u00fa eres mi fortaleza;<br \/>Se\u00f1or, mi roca, mi alc\u00e1zar, mi libertador. R.\/<\/p>\n<p>Dios m\u00edo, pe\u00f1a m\u00eda, refugio m\u00edo,<br \/>escudo m\u00edo, mi fuerza salvadora, mi baluarte.<br \/>Invoco al Se\u00f1or de mi alabanza<br \/>y quedo libre de mis enemigos. R.\/<\/p>\n<p>Viva el Se\u00f1or, bendita sea mi Roca,<br \/>sea ensalzado mi Dios y Salvador:<br \/>T\u00fa diste gran victoria a tu rey,<br \/>tuviste misericordia de tu ungido. R.\/<\/p>\n<h3><strong>Lectura de la carta a los Hebreos 7, 23-28<\/strong><\/h3>\n<p>Hermanos:<\/p>\n<p>Ha habido multitud de sacerdotes de la anterior Alianza, porque la muerte les imped\u00eda permanecer; en cambio, Jes\u00fas, como permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa. De ah\u00ed que puede salvar definitivamente a los que se acercan a Dios por medio de \u00e9l, pues vive siempre para interceder a favor de ellos.<\/p>\n<p>Y tal conven\u00eda que fuese nuestro sumo sacerdote: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y encumbrado sobre el cielo.<\/p>\n<p>\u00c9l no necesita ofrecer sacrificios cada d\u00eda como los sumos sacerdotes, que ofrec\u00edan primero por los propios pecados, despu\u00e9s por los del pueblo, porque lo hizo de una vez para siempre, ofreci\u00e9ndose a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>En efecto, la ley hace sumos sacerdotes a hombres llenos de debilidades. En cambio, la palabra del juramento, posterior a la ley, consagra al Hijo, perfecto para siempre.<\/p>\n<h3><strong>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan san Marcos 12, 28b-34<\/strong><\/h3>\n<p>En aquel tiempo, un escriba se acerc\u00f3 a Jes\u00fas y le pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 mandamiento es el primero de todos?\u00bb.<\/p>\n<p>Respondi\u00f3 Jes\u00fas:<\/p>\n<p>\u00abEl primero es: \u201cEscucha, Israel, el Se\u00f1or, nuestro Dios, es el \u00fanico Se\u00f1or: amar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser\u201d. El segundo es \u00e9ste: \u201cAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d. No hay mandamiento mayor que estos\u00bb.<\/p>\n<p>El letrado replic\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abMuy bien, Maestro, sin duda tienes raz\u00f3n cuando dices que el Se\u00f1or es uno solo y no hay otro fuera de \u00e9l; y que amarlo con todo el coraz\u00f3n, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al pr\u00f3jimo como a uno mismo vale m\u00e1s que todos los holocaustos y sacrificios\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, viendo que hab\u00eda respondido sensatamente, le dijo:<\/p>\n<p>\u00abNo est\u00e1s lejos del Reino de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Y nadie se atrevi\u00f3 a hacerle m\u00e1s preguntas.<\/p>\n<h3><strong>COMENTARIO<\/strong><\/h3>\n<p>Los textos del evangelio que vamos leyendo estos domingos van cerrando el c\u00edrculo alrededor de Jes\u00fas: los adversarios intentan tenderle trampas para poder inculparle. Y Jes\u00fas responde, a veces, con una cierta dureza. Hoy un escriba le pregunta cu\u00e1l es el primer mandamiento. La respuesta hace referencia directa al texto de la primera lectura. Y el pr\u00f3ximo domingo, otro momento tenso: la cr\u00edtica de Jes\u00fas ante el af\u00e1n por hacerse notar de los escribas. Como segunda lectura, la carta a los cristianos hebreos contin\u00faa presentando a Cristo como al gran sacerdote sin mancha, irreprochable, que ejerce un \u201c<em>sacerdocio que no pasa<\/em>\u201d.<\/p>\n<h3><strong>COMPRENDER EL TEXTO<\/strong><\/h3>\n<p>A menudo se dice que ser cristiano es amar a los dem\u00e1s. No es falso, aunque es insuficiente. Amar a los otros es una llamada que todo hombre puede descubrir. Pero el cristiano est\u00e1 tocado por la revelaci\u00f3n conmovedora del amor de Dios para con los hombres. Su primer impulso es responder a este amor. Pero se dar\u00e1 cuenta de que si no llega a amar a sus hermanos, su amor a Dios es solo de palabra, es una mentira, como dice claramente Juan en sus cartas. La mejor formulaci\u00f3n, si se quiere unir a Dios y a los hermanos en un mismo amor, ser\u00e1 tomar el nuevo mandamiento: <em>\u00abque os am\u00e9is unos a otros; como yo os he amado\u00bb. <\/em>Sin olvidar que es por ser fiel al amor de su Padre que Jes\u00fas no ha dudado en dar su vida por nosotros.<\/p>\n<p>La p\u00e1gina evang\u00e9lica de hoy forma parte de una amplia \u201c<em>controversia<\/em>\u201d entre Jes\u00fas y algunos dirigentes del juda\u00edsmo oficial (Mc 11,27\u201312,34). La escena se desarrolla en un atrio del templo de Jerusal\u00e9n, pocos d\u00edas antes de la pasi\u00f3n. Saduceos, herodianos y fariseos ya hab\u00edan hecho a Jes\u00fas varias preguntas capciosas para ponerle en aprieto (sobre su autoridad, el tributo al C\u00e9sar y la resurrecci\u00f3n de los muertos). Ahora, se adelanta el \u00fanico interlocutor sincero, un escriba o maestro de la ley empe\u00f1ado en la b\u00fasqueda de la verdad y le propone una cuesti\u00f3n realmente importante.<\/p>\n<p>Los escribas eran los maestros o gu\u00edas religiosos del pueblo. Conoc\u00edan muy bien la ley y se encargaban de explicarla al pueblo y de aplicarla a situaciones concretas de la vida. En su af\u00e1n de codificar moralmente la existencia humana hasta los m\u00ednimos detalles, hab\u00edan catalogado hasta 613 normas o preceptos (248 que mandan y 365 que proh\u00edben), a los que hab\u00edan a\u00f1adido otras muchas prescripciones. Abrumado por el peso de estas leyes, el escriba que se acerca a Jes\u00fas parece que siente la necesidad de aligerar la carga, de concentrarse en un principio supremo que, en lugar de asfixiar y angustiar a las personas, sea capaz de simplificarles la vida y permitirles vivir m\u00e1s unificados y en paz.<\/p>\n<p>Preguntado solo por el primer mandamiento, Jes\u00fas responde tambi\u00e9n sobre el segundo. De ah\u00ed que su respuesta conste de dos partes, inspiradas en textos b\u00edblicos:\u00a0<em>\u201cAmar\u00e1s, pues, al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma y con todas tus fuerzas\u201d<\/em> (Dt 6,5) y <em>\u201cNo te vengar\u00e1s de los hijos de tu pueblo ni les guardar\u00e1s rencor, sino que amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo. Yo soy el Se\u00f1or\u201d<\/em> (Lev 19,18). La primera parte de la respuesta conjuga una afirmaci\u00f3n sobre Dios (existe Dios, el \u00fanico, nuestro Dios) y el imperativo de amarle con todas nuestras fuerzas (con la mente, el coraz\u00f3n y la voluntad). La segunda parte hace hincapi\u00e9 en el segundo mandamiento: el del amor al pr\u00f3jimo. Ambos mandamientos se sit\u00faan en la misma perspectiva; el primero se realiza en el segundo.<\/p>\n<p>El escriba aprueba con entusiasmo la doctrina de Jes\u00fas y \u00e9ste termina elogiando la sinceridad y sensatez del escriba.<\/p>\n<h3><strong>ACTUALIZAMOS<\/strong><\/h3>\n<p>En la vida nos interesa saber qu\u00e9 es importante y qu\u00e9 no lo es, para dedicarnos a lo que merece la pena. Pero \u00bfqu\u00e9 es lo que merece la pena, cuando hoy en d\u00eda tenemos tantas posibilidades a las que consagrarnos? En el evangelio de hoy la respuesta de Jes\u00fas al escriba nos ilumina y nos da la clave para que acertemos: lo m\u00e1s importante en un hombre religioso es amar a Dios con todo el coraz\u00f3n y al pr\u00f3jimo como a s\u00ed mismo. As\u00ed, pues, ser\u00e1 necesario renunciar a lo que pone en riesgo nuestro amor a Dios o al pr\u00f3jimo, que es lo que se nos ha encomendado. Verdaderamente no hay mandamiento mayor que estos. El \u00fanico Se\u00f1or al que le debemos la vida y el regalo de la creaci\u00f3n entera que nos ofrece cada d\u00eda.<\/p>\n<p>Es este Dios el \u00fanico Se\u00f1or, el que debe recuperar su puesto central en nuestra vida. Con el que hemos de relacionarnos cada d\u00eda, bendecir su nombre, escuchar sus palabras, aceptar su voluntad, reconocer su grandeza y su bondad y dejarnos conducir por sus caminos. Jes\u00fas nos recuerda tambi\u00e9n la centralidad del amor al pr\u00f3jimo. Al amar a nuestro pr\u00f3jimo estamos siguiendo el ejemplo de Jes\u00fas, que vino al mundo para que tuvi\u00e9ramos vida y vida en abundancia. Vino a entregar su vida en rescate por muchos. Lo caracter\u00edstico del disc\u00edpulo de Jes\u00fas no es otra cosa sino amar intensamente a los dem\u00e1s y estar siempre a su servicio.\u00a0<\/p>\n<ol>\n<li><strong>En este mundo,<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfQu\u00e9 consecuencias personales y sociales tiene para tu vida este di\u00e1logo entre Jes\u00fas y el escriba?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 leyes, normas, costumbres&#8230; has colocado en tu vida por encima del amor?<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong>Jes\u00fas dice al maestro de la ley: \u201c<em>No est\u00e1s lejos del Reino de Dios<\/em>\u201d.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfQu\u00e9 te dir\u00eda a ti Jes\u00fas? \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong>Seg\u00fan este pasaje,<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfCu\u00e1les son los rasgos que caracterizan la presencia del Reinado de Dios entre nosotros?<\/p>\n<p>\u00bfPercibes la presencia de esos rasgos en la Iglesia, en tu comunidad, en tu vida?<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lectura del libro del Deuteronomio 6, 2-6 Mois\u00e9s habl\u00f3 al pueblo diciendo: \u00abTeme al Se\u00f1or, tu Dios, t\u00fa, tus hijos y nietos, y observa todos sus mandatos y preceptos, que yo te mando, todos los d\u00edas de tu vida, a fin de que se prolonguen tus d\u00edas. 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