{"id":1215,"date":"2024-07-20T17:29:36","date_gmt":"2024-07-20T17:29:36","guid":{"rendered":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=1215"},"modified":"2024-07-20T17:31:50","modified_gmt":"2024-07-20T17:31:50","slug":"lectio-divina-ciclo-b-tiempo-ordinario-domingo-xxi","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=1215","title":{"rendered":"LECTIO DIVINA &#8211; CICLO B &#8211; TIEMPO ORDINARIO DOMINGO XXI"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-4f765fd2-d42f-42b2-9812-420cb5584bc6\" href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/LECTIO-CICLO-B-TIEMPO-ORDINARIO-21.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">LECTIO &#8211; CICLO B &#8211; TIEMPO ORDINARIO 21<\/a><a href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/LECTIO-CICLO-B-TIEMPO-ORDINARIO-21.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-4f765fd2-d42f-42b2-9812-420cb5584bc6\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n<h3><strong>Lectura del libro de Josu\u00e9 24, 1-2a. 15-17. 18b<\/strong><\/h3>\n<p>En aquellos d\u00edas, Josu\u00e9 reuni\u00f3 todas las tribus de Israel en Siqu\u00e9n y llam\u00f3 a los ancianos de Israel, a los jefes, a los jueces y a los magistrados.<\/p>\n<p>Y se presentaron ante Dios.<\/p>\n<p>Josu\u00e9 dijo a todo el pueblo:<\/p>\n<p>\u00abSi os resulta duro servir al Se\u00f1or, elegid hoy a qui\u00e9n quer\u00e9is servir: si a los dioses a los que sirvieron vuestros padres al otro lado del R\u00edo, o a los dioses de los amorreos, en cuyo pa\u00eds habit\u00e1is; que yo y mi casa serviremos al Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>El pueblo respondi\u00f3:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Lejos de nosotros abandonar al Se\u00f1or para ir a servir a otros dioses! Porque el Se\u00f1or nuestro Dios es quien nos sac\u00f3, a nosotros y a nuestros padres, de Egipto, de la casa de la esclavitud; y quien hizo ante nuestros ojos aquellos grandes prodigios y nos guard\u00f3 en todo nuestro peregrinar y entre todos los pueblos por los que atravesamos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n nosotros serviremos al Se\u00f1or, \u00a1porque \u00e9l es nuestro Dios!\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>Salmo 33, 2-3. 16-17. 18-19. 20-21. 22-23<\/strong><\/h3>\n<h4><strong>R.\/ Gustad y ved qu\u00e9 bueno es el Se\u00f1or.<\/strong><\/h4>\n<p>Bendigo al Se\u00f1or en todo momento,<br \/>su alabanza est\u00e1 siempre en mi boca;<br \/>mi alma se glor\u00eda en el Se\u00f1or:<br \/>que los humildes lo escuchen y se alegren. R.\/<\/p>\n<p>Los ojos del Se\u00f1or miran a los justos,<br \/>sus o\u00eddos escuchan sus gritos;<br \/>pero el Se\u00f1or se enfrenta con los malhechores,<br \/>para borrar de la tierra su memoria. R.\/<\/p>\n<p>Cuando uno grita, el Se\u00f1or lo escucha<br \/>y lo libra de sus angustias;<br \/>el Se\u00f1or est\u00e1 cerca de los atribulados,<br \/>salva a los abatidos. R.\/<\/p>\n<p>Aunque el justo sufra muchos males,<br \/>de todos lo libra el Se\u00f1or;<br \/>\u00e9l cuida de todos sus huesos,<br \/>y ni uno solo se quebrar\u00e1. R.\/<\/p>\n<p>La maldad da muerte al malvado,<br \/>los que odian al justo ser\u00e1n castigados.<br \/>El Se\u00f1or redime a sus siervos,<br \/>no ser\u00e1 castigado quien se acoge a \u00e9l. R.\/<\/p>\n<h3><strong>Lectura de la carta del ap\u00f3stol san Pablo a los Efesios 5, 21-32<\/strong><\/h3>\n<p>Hermanos:<\/p>\n<p>Sed sumisos unos a otros en el temor de Cristo: las mujeres, a sus maridos, como al Se\u00f1or; porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia; \u00e9l, que es el salvador del cuerpo. Como la Iglesia se somete a Cristo, as\u00ed tambi\u00e9n las mujeres a sus maridos en todo.<\/p>\n<p>Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo am\u00f3 a su Iglesia: \u00c9l se entreg\u00f3 a s\u00ed mismo por ella, para consagrarla, purific\u00e1ndola con el ba\u00f1o del agua y la palabra, y para present\u00e1rsela gloriosa, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada. As\u00ed deben tambi\u00e9n los maridos amar a sus mujeres, como cuerpos suyos que son.<\/p>\n<p>Amar a su mujer es amarse a s\u00ed mismo. Pues nadie jam\u00e1s ha odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo.<\/p>\n<p>\u00abPor eso dejar\u00e1 el hombre a su padre y a su madre, y se unir\u00e1 a su mujer y ser\u00e1n los dos una sola carne\u00bb.<\/p>\n<p>Es este un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.<\/p>\n<h3><strong>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan san Juan 6, 60-69<\/strong><\/h3>\n<p>En aquel tiempo, muchos de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas dijeron:<\/p>\n<p>\u00abEste modo de hablar es duro, \u00bfqui\u00e9n puede hacerle caso?\u00bb.<\/p>\n<p>Sabiendo Jes\u00fas que sus disc\u00edpulos lo criticaban, les dijo:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfEsto os escandaliza?, \u00bfy si vierais al Hijo del hombre subir adonde estaba antes? El Esp\u00edritu es quien da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son esp\u00edritu y vida. Y, con todo, hay algunos de entre vosotros que no creen\u00bb.<\/p>\n<p>Pues Jes\u00fas sab\u00eda desde el principio qui\u00e9nes no cre\u00edan y qui\u00e9n lo iba a entregar.<\/p>\n<p>Y dijo:<\/p>\n<p>\u00abPor eso os he dicho que nadie puede venir a m\u00ed si el Padre no se lo concede\u00bb.<\/p>\n<p>Desde entonces, muchos disc\u00edpulos suyos se echaron atr\u00e1s y no volvieron a ir con \u00e9l.<\/p>\n<p>Entonces Jes\u00fas les dijo a los Doce:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfTambi\u00e9n vosotros quer\u00e9is marcharos?\u00bb.<\/p>\n<p>Sim\u00f3n Pedro le contest\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abSe\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n vamos a acudir? T\u00fa tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que t\u00fa eres el Santo de Dios\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>COMENTARIO<\/strong><\/h3>\n<p>El Evangelio de la liturgia de hoy (<em>Jn<\/em> 6, 60-69) nos muestra la reacci\u00f3n de la multitud y de los disc\u00edpulos al discurso de Jes\u00fas despu\u00e9s del milagro de los panes. Jes\u00fas nos ha invitado a interpretar ese signo y a creer en \u00c9l, que es el verdadero pan bajado del cielo, el pan de vida; y ha revelado que el pan que \u00c9l dar\u00e1 es su carne y su sangre. Estas palabras suenan duras e incomprensibles a los o\u00eddos de la gente, tanto que, a partir de ese momento \u2013dice el Evangelio\u2013, muchos disc\u00edpulos se vuelven atr\u00e1s, es decir, dejan de seguir al Maestro (vv. 60.66).\u00a0 Jes\u00fas pregunt\u00f3 entonces a los Doce: \u00ab\u00bfTambi\u00e9n vosotros quer\u00e9is marcharos?\u00bb. (v. 67), y Pedro, en nombre de todo el grupo, confirma la decisi\u00f3n de estar con \u00c9l: \u00abSe\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n iremos? T\u00fa tienes palabras de vida eterna y nosotros creemos y sabemos que t\u00fa eres el Santo de Dios\u00bb (<em>Jn<\/em> 6,68-69). Y es una hermosa confesi\u00f3n de fe.<\/p>\n<p>Deteng\u00e1monos brevemente en la actitud de quienes se retiran y deciden no seguir m\u00e1s a Jes\u00fas \u00bfDe d\u00f3nde surge esta incredulidad? \u00bfCu\u00e1l es el motivo de este rechazo?<\/p>\n<p>Las palabras de Jes\u00fas suscitan un gran esc\u00e1ndalo. Nos est\u00e1 diciendo que Dios ha elegido manifestarse y realizar la salvaci\u00f3n en la debilidad de la carne humana. Es el misterio de la encarnaci\u00f3n. La encarnaci\u00f3n de Dios es lo que causa esc\u00e1ndalo y lo que para esas personas, pero a menudo tambi\u00e9n para nosotros, representa un obst\u00e1culo. De hecho, Jes\u00fas afirma que el verdadero pan de salvaci\u00f3n, el que transmite la vida eterna, es su propia carne; que para entrar en comuni\u00f3n con Dios, antes que observar las leyes o cumplir los preceptos religiosos, es necesario vivir una relaci\u00f3n real y concreta con \u00c9l. Porque la salvaci\u00f3n ha venido por \u00c9l, en su encarnaci\u00f3n. Esto significa que no debemos buscar a Dios en sue\u00f1os e im\u00e1genes de grandeza y poder, sino que debemos reconocerlo en la humanidad de Jes\u00fas y, por consiguiente, en la de los hermanos y hermanas que encontramos en el camino de la vida. Y cuando decimos esto, en el Credo, el d\u00eda de Navidad, el d\u00eda de la anunciaci\u00f3n, nos arrodillamos para adorar este misterio de la encarnaci\u00f3n. Dios se hizo carne y sangre: se rebaj\u00f3 a ser hombre como nosotros, se humill\u00f3 hasta asumir nuestros sufrimientos y nuestro pecado, y, por tanto, nos pide que no lo busquemos fuera de la vida y de la historia, sino en la relaci\u00f3n con Cristo y con los hermanos. Buscarlo en la vida, en la historia, en nuestra vida cotidiana. Y este, hermanos y hermanas, es el camino para el encuentro con Dios: la relaci\u00f3n con Cristo y los hermanos. (Papa Francisco, 22-08-2021)<\/p>\n<h3><strong>COMPRENDER EL TEXTO (Comentarios al Antiguo y al Nuevo Testamento. La Casa de la Biblia)<\/strong><\/h3>\n<p><strong>Libro de Josu\u00e9 24, 1-2a. 15-17. 18b. Josu\u00e9<\/strong> re\u00fane a todas las tribus en Siqu\u00e9n, <em>ante Dios,<\/em> es decir, en el santuario. [&#8230;]<\/p>\n<p>Recordada la historia, saca la consecuencia para el presente y el futuro: Temed al Se\u00f1or y servidle con fidelidad, lo que supone la retirada de los dioses a los que sirvieron los padres en Mesopotamia y en Egipto. Esto es m\u00e1s sorprendente todav\u00eda. Los padres hab\u00edan servido a otros dioses no s\u00f3lo en Mesopotamia; \u00a1tambi\u00e9n en Egipto!\u00a0 Mas a\u00fan, puesto que habla de retirar esos dioses, es que hasta ese momento les segu\u00edan dando culto. [&#8230;]<\/p>\n<p>Josu\u00e9 busca un compromiso bien definido, que no admit\u00eda interpretaciones ni rebajas. Busca tambi\u00e9n un compromiso solemne, que se recuerde para siempre: hay que elegir entre servir al Se\u00f1or, con todas las consecuencias, o servir a los dioses de Mesopotamia o a los dioses de los amorreos, tambi\u00e9n con todas las consecuencias. Y sin poder volverse atr\u00e1s. Josu\u00e9 y su familia ya han optado por el Se\u00f1or. La respuesta es la esperada: el compromiso de servir, no a ning\u00fan otro Dios, sino al Se\u00f1or, <em>porque \u00e9l es nuestro Dios<\/em>. No pueden ser infieles a quien ha hecho tanto por ellos.<\/p>\n<p><strong>Carta del ap\u00f3stol san Pablo a los Efesios 5, 21-32 Los esposos.<\/strong> La secci\u00f3n Ef 5,21-6.9 contiene una serie de consejos para cada uno de los componentes de la familia cristiana. Se extiende sobre todo en los deberes de los esposos, seguramente porque ve en su uni\u00f3n una figura de la uni\u00f3n de Cristo con la Iglesia, tema \u00e9ste fundamental en la teolog\u00eda de la carta.<\/p>\n<p>Ef 5,21 establece el principio que debe regular las relaciones entre los diversos miembros de la familia cristiana y que traducido literalmente ser\u00eda \u201cel temor de Cristo\u201d. En el lenguaje b\u00edblico la expresi\u00f3n \u201ctemor de Dios\u201d tiene el sentido de respeto, veneraci\u00f3n, honor, y en \u00faltimo t\u00e9rmino se aproxima no poco al concepto de amor. En nuestro caso concreto, el \u201ctemor de Cristo\u201d evoca sin duda el amor que nos merece quien vivi\u00f3 entre los hombres como modelo de sumisi\u00f3n, de esp\u00edritu de sacrificio y de amor.<\/p>\n<p>Ef 5,22-24 se refiere a los deberes de la mujer. Esta debe obedecer y respetar al marido (literalmente \u201cestarle sumisa\u201d) como hace la Iglesia con Cristo. [&#8230;]<\/p>\n<p>Algunas afirmaciones en relaci\u00f3n con la mujer, y que a primera vista pueden parecer discriminatorias, han de entenderse en el contexto socio-cultural en que se escribe la carta. Su autor parte de la situaci\u00f3n de su tiempo, en la que el hombre ten\u00eda el papel directivo y moderador y la mujer le estaba subordinada. \u201cLo nuevo que hay aqu\u00ed es la perspectiva religiosa. A ambas partes se exhorta a vivir esa ordenaci\u00f3n a partir de la fe. El marido debe entender su papel directivo como un camino para la salvaci\u00f3n, seg\u00fan el modelo de Cristo; y la mujer debe prestar su obediencia como si fuera un servicio de sumisi\u00f3n hecho directamente a Cristo\u201d. Es claro que hoy Pablo no se habr\u00eda expresado en esos t\u00e9rminos. El ap\u00f3stol ten\u00eda muy clara la idea de la igualdad del hombre y de la mujer, de sus derechos y obligaciones (Gal 3,28). Pero su aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica en todas sus consecuencias y detalles no era f\u00e1cil en aquella sociedad en la que se infravaloraba tanto a la mujer. Como ocurr\u00eda tambi\u00e9n con la esclavitud, tuvo que pasar largo tiempo para que los principios llegasen a su plena efectividad pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Ef 5,25-31 recoge los deberes de los maridos. Les propone como modelo del amor a sus mujeres el amor de Cristo a la Iglesia, que se entreg\u00f3 a s\u00ed mismo por ella a la muerte (Jn 15,13). Efecto de ese amor ha sido santificarla mediante el ba\u00f1o del agua. La expresi\u00f3n evoca la costumbre de los griegos de conducir al ba\u00f1o a la novia la v\u00edspera de la boda, pero el autor la relaciona con el bautismo, que lava los pecados. Como Cristo forma un cuerpo con la Iglesia; as\u00ed el marido viene a formar una persona con su esposa. Por ello al amar a su mujer se ama a s\u00ed mismo. Y como Cristo cuida y alimenta a la Iglesia, como se muestra sol\u00edcito por ella, as\u00ed debe el marido conducirse con su mujer. Esa uni\u00f3n \u00edntima que Dios ha puesto entre los c\u00f3nyuges ha de ser la raz\u00f3n de su mutuo amor: una uni\u00f3n tan perfecta que vienen a ser los dos \u201cuna sola carne\u201d; un amor tan grande que cada uno dejar\u00e1 a sus padres para formar juntos un nuevo hogar.<\/p>\n<p>En Ef 5,31-33 Pablo descubre un sentido m\u00e1s profundo que en Gn 2,24: el matrimonio, la uni\u00f3n de los esposos, tal como Dios lo estableci\u00f3 al principio, constituye una prefiguraci\u00f3n de la uni\u00f3n de Cristo con la Iglesia. Ah\u00ed radica el gran misterio. Y de esa perspectiva deriva el ap\u00f3stol los deberes radicales del amor y la fidelidad que han de profesarse los esposos, en un perfecto cumplimiento del precepto del amor (Mc 12,31; Jn 13,34). \u201cEl hecho de que el matrimonio cristiano deba modelarse conforme al ideal de los desposorios de Cristo con la Iglesia, le da una dignidad y un significado que lo eleva al plano de lo sobrenatural, y est\u00e1 como pidiendo ser veh\u00edculo de gracia, como lo es la uni\u00f3n de Cristo con la Iglesia\u201d. Hogar donde se viva aut\u00e9nticamente ese amor mutuo; donde en consecuencia, cada uno busca el bien y la felicidad del otro con el mismo inter\u00e9s con que busca la suya propia (Mc 12,31), incluso con m\u00e1s ilusi\u00f3n todav\u00eda que la propia (Jn 13,34); hogar donde se encuentra el secreto de la felicidad inmensa que Dios ha querido para el hombre y mujer unidos en matrimonio.<\/p>\n<p><strong>Evangelio seg\u00fan san Juan 6, 60-69.<\/strong><\/p>\n<p>La \u201cdureza de las palabras\u201d o la inadmisibilidad de la doctrina, sobre la que se pronuncian <em>muchos de sus disc\u00edpulos<\/em> (Jn, 6,60), no se refiere a lo inmediatamente anterior, a lo afirmado sobre la eucarist\u00eda. Despu\u00e9s de lo dicho sobre ella no podr\u00eda afirmarse que <em>la carne no sirve para nada<\/em> (Jn 6,63). \u00bfNo es precisamente la \u201ccomida de su carne\u201d lo que concede al hombre la vida eterna? En toda esta peque\u00f1a secci\u00f3n no se hace referencia a la eucarist\u00eda, sino al misterio mismo de Jes\u00fas. La murmuraci\u00f3n y deserci\u00f3n de jud\u00edos-disc\u00edpulos se halla suscitada por la pretensi\u00f3n manifestada por Jes\u00fas de ser el Revelador (Jn 6, 41s). El autotestimonio de los que murmuran no deja lugar a duda.<em> Dec\u00edan: Este es Jes\u00fas, el hijo de Jos\u00e9. Conocemos a su padre y a su madre. \u00bfC\u00f3mo se atreve a decir que ha bajado del cielo?<\/em> (Jn 6,42). Quien acepta a Jes\u00fas como el Revelador, como el enviado del Padre, como el que ha venido de arriba, no tiene por qu\u00e9 escandalizarse por las palabras sobre la eucarist\u00eda. Qui\u00e9n no lo acepta as\u00ed \u201ctambi\u00e9n\u201d las afirmaciones eucar\u00edsticas son duras, es decir, sencillamente inadmisibles.<\/p>\n<p>Este mismo punto de vista se halla confirmado por las palabras de Jes\u00fas a prop\u00f3sito del esc\u00e1ndalo mencionado o de la inadmisibilidad de la doctrina. <em>\u00bfOs resulta dif\u00edcil aceptar esto? \u00bfQu\u00e9 ocurrir\u00eda si vieseis al Hijo del hombre subir adonde estaba antes?<\/em> (Jn 6,61-62). \u00bfAumentar\u00eda el esc\u00e1ndalo o disminuir\u00eda? La deducci\u00f3n inmediata parecer\u00eda orientarnos en el sentido del aumento del esc\u00e1ndalo. Creemos m\u00e1s probable que el esc\u00e1ndalo desaparecer\u00eda, porque supondr\u00eda haber admitido el misterio de Jes\u00fas, que es el que vino de arriba, el enviado de Dios, no s\u00f3lo el hijo de Jos\u00e9, como ellos pensaban. El misterio de Jes\u00fas se expresa mediante la f\u00f3rmula <em>subir adonde estaba antes.<\/em> Y esto es lo duro e inadmisible. Esto demuestra que la presente unidad literaria no era continuaci\u00f3n del discurso sobre la eucarist\u00eda, sino que segu\u00eda al discurso sobre el pan de la vida, que terminaba en Jn 6,51, antes de comenzar el discurso eucar\u00edstico.<\/p>\n<p>La manifestaci\u00f3n de Pedro, en cuanto representante de los Doce, es la versi\u00f3n \u201cjo\u00e1nica\u201d de lo que conocemos como \u201cla confesi\u00f3n de Cesarea de Filipo\u201d (Mc 8,27-30 y paralelos). Pedro no confiesa a Jes\u00fas como el Mes\u00edas, ni como el Hijo del hombre o el Hijo de Dios; en este pasaje de Juan presenta a Jes\u00fas como el <em>Santo de Dios<\/em>. Es una designaci\u00f3n singular y antiqu\u00edsima que expresa la suprema dignidad de aquella persona a la que es atribuida. Literalmente se remonta al Antiguo Testamento: historias de Sans\u00f3n (Jue 13); tambi\u00e9n se aplica a los sacerdotes y, en particular, a Aar\u00f3n (Lv 21,6-7; Eclo 45,7). Son \u201csantos de Dios o para Dios\u201d. La expresi\u00f3n la pone el evangelista Marcos en boca de los posesos (Mc 1,24). En cualquier caso, no es un t\u00edtulo corriente dado al Mes\u00edas. Juan lo considera como un important\u00edsimo t\u00edtulo prof\u00e9tico-carism\u00e1tico. \u00bfPretende poner de relieve la presencia del tres veces santo, del Dios sant\u00edsimo, en Jes\u00fas? En tal sentido Jes\u00fas ser\u00eda la encarnaci\u00f3n y personificaci\u00f3n de la santidad divina.<\/p>\n<p>\u00bfEs Jn 6 un cap\u00edtulo eucar\u00edstico? Desde lo dicho hasta aqu\u00ed la respuesta resulta f\u00e1cil: lo estrictamente eucar\u00edstico es Jn 6,51b-58. Su colocaci\u00f3n a continuaci\u00f3n del discurso sobre el pan de la vida ti\u00f1e a \u00e9ste de un aspecto eucar\u00edstico que, en realidad, no tiene. La insistencia en la fe ilumina algo que es fundamental: la eucarist\u00eda sin la fe no es nada; del mismo tinte eucar\u00edstico se halla te\u00f1ido el relato de la multiplicaci\u00f3n de los panes. En la mente del redactor final, esta ordenaci\u00f3n de secuencias ten\u00eda la finalidad de presentar la eucarist\u00eda en un contexto eucar\u00edstico que originariamente no tuvo.<\/p>\n<h3><strong>ACTUALIZAMOS<\/strong><\/h3>\n<ol>\n<li><strong><em>\u00abTambi\u00e9n nosotros serviremos al Se\u00f1or, \u00a1porque \u00e9l es nuestro Dios!\u00bb.<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Para ti, \u00bfDios es tu Se\u00f1or, lo sirves amando a los dem\u00e1s?<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong><em>\u00abLas palabras que os he dicho son esp\u00edritu y vida.\u00bb<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfIdentificas el esp\u00edritu y la vida en la Palabra de Dios? \u00bfEres fiel a su escucha?<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong><em>\u00ab\u00bfTambi\u00e9n vosotros quer\u00e9is marcharos?\u00bb<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Cuando no comprendes, cuando algo te resulta dificultoso, \u00bftienes la tentaci\u00f3n de abandonar a Jes\u00fas y su servicio?<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong><em>\u00abSe\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n vamos a acudir? T\u00fa tienes palabras de vida eterna.\u00bb<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfTe sientes identificado con estas palabras de Pedro?<\/p>\n<p>\u00bfEl Se\u00f1or es tu refugio, tu esperanza, tu vida?<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lectura del libro de Josu\u00e9 24, 1-2a. 15-17. 18b En aquellos d\u00edas, Josu\u00e9 reuni\u00f3 todas las tribus de Israel en Siqu\u00e9n y llam\u00f3 a los ancianos de Israel, a los jefes, a los jueces y a los magistrados. Y se presentaron ante Dios. Josu\u00e9 dijo a todo el pueblo: \u00abSi os resulta duro servir al &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=1215\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLECTIO DIVINA &#8211; CICLO B &#8211; TIEMPO ORDINARIO DOMINGO XXI\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"ppma_author":[52],"class_list":["post-1215","page","type-page","status-publish","hentry"],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1215"}],"collection":[{"href":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1215"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1215\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1220,"href":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1215\/revisions\/1220"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1215"}],"wp:term":[{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=1215"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}