{"id":1207,"date":"2024-07-18T17:55:54","date_gmt":"2024-07-18T17:55:54","guid":{"rendered":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=1207"},"modified":"2024-07-18T17:55:54","modified_gmt":"2024-07-18T17:55:54","slug":"lectio-divina-ciclo-b-tiempo-ordinario-domingo-xix","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=1207","title":{"rendered":"LECTIO DIVINA \u2013 CICLO B \u2013 TIEMPO ORDINARIO DOMINGO XIX"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-4c0269aa-872a-4805-b76d-09e456ce5674\" href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/LECTIO-CICLO-B-TIEMPO-ORDINARIO-19.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">LECTIO &#8211; CICLO B &#8211; TIEMPO ORDINARIO 19<\/a><a href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/LECTIO-CICLO-B-TIEMPO-ORDINARIO-19.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-4c0269aa-872a-4805-b76d-09e456ce5674\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n<h3><strong>Lectura del primer libro de los Reyes 19, 4-8<\/strong><\/h3>\n<p>En aquellos d\u00edas, El\u00edas anduvo por el desierto una jornada de camino, hasta que, sent\u00e1ndose bajo una retama, implor\u00f3 la muerte diciendo:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Ya es demasiado, Se\u00f1or! \u00a1Toma mi vida, pues no soy mejor que mis padres!\u00bb.<\/p>\n<p>Se recost\u00f3 y qued\u00f3 dormido bajo la retama, pero un \u00e1ngel lo toc\u00f3 y le dijo:<\/p>\n<p>\u00abLev\u00e1ntate, come\u00bb.<\/p>\n<p>Mir\u00f3 alrededor y a su cabecera hab\u00eda una torta cocida sobre piedras calientes y un jarro de agua. Comi\u00f3, bebi\u00f3 y volvi\u00f3 a recostarse. El \u00e1ngel del Se\u00f1or volvi\u00f3 por segunda vez, lo toco y de nuevo dijo:<\/p>\n<p>\u00abLev\u00e1ntate y come, pues el camino que te queda es muy largo\u00bb.<\/p>\n<p>El\u00edas se levant\u00f3, comi\u00f3, bebi\u00f3 y, con la fuerza de aquella comida, camin\u00f3 cuarenta d\u00edas y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios.<\/p>\n<h3><strong>Salmo 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9<\/strong><\/h3>\n<h4><strong>R.\/ Gustad y ved qu\u00e9 bueno es el Se\u00f1or.<\/strong><\/h4>\n<p>Bendigo al Se\u00f1or en todo momento,<br \/>su alabanza est\u00e1 siempre en mi boca;<br \/>mi alma se glor\u00eda en el Se\u00f1or:<br \/>que los humildes lo escuchen y se alegren. R.\/<\/p>\n<p>Proclamad conmigo la grandeza del Se\u00f1or,<br \/>ensalcemos juntos su nombre.<br \/>Yo consult\u00e9 al Se\u00f1or, y me respondi\u00f3,<br \/>me libr\u00f3 de todas mis ansias. R.\/<\/p>\n<p>Contempladlo, y quedar\u00e9is radiantes,<br \/>vuestro rostro no se avergonzar\u00e1.<br \/>El afligido invoc\u00f3 al Se\u00f1or,<br \/>\u00e9l lo escuch\u00f3 y lo salv\u00f3 de sus angustias. R.\/<\/p>\n<p>El \u00e1ngel del Se\u00f1or acampa<br \/>en torno a quienes lo temen y los protege.<br \/>Gustad y ved qu\u00e9 bueno es el Se\u00f1or,<br \/>dichoso el que se acoge a \u00e9l. R.\/<\/p>\n<h3><strong>Lectura de la carta del ap\u00f3stol san Pablo a los Efesios 4, 30-5, 2<\/strong><\/h3>\n<p>Hermanos:<\/p>\n<p>No entristezc\u00e1is al Esp\u00edritu Santo de Dios con que \u00e9l os ha sellado para el d\u00eda de la liberaci\u00f3n final.<\/p>\n<p>Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda maldad. Sed buenos, comprensivos, perdon\u00e1ndoos unos a otros como Dios os perdon\u00f3 en Cristo.<\/p>\n<p>Sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os am\u00f3 y se entreg\u00f3 por nosotros a Dios como oblaci\u00f3n y v\u00edctima de suave olor.<\/p>\n<h3><strong>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan san Juan 6, 41-51<\/strong><\/h3>\n<p>En aquel tiempo, los jud\u00edos murmuraban de Jes\u00fas porque hab\u00eda dicho: \u00abYo soy el pan bajado del cielo\u00bb, y dec\u00edan:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfNo es este Jes\u00fas, el hijo de Jos\u00e9? \u00bfNo conocemos a su padre y a su madre? \u00bfC\u00f3mo dice ahora que ha bajado del cielo?\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas tom\u00f3 la palabra y les dijo:<\/p>\n<p>\u00abNo critiqu\u00e9is. Nadie puede venir a m\u00ed si no lo atrae el Padre que me ha enviado.<\/p>\n<p>Y yo lo resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda.<\/p>\n<p>Est\u00e1 escrito en los profetas: \u00abSer\u00e1n todos disc\u00edpulos de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a m\u00ed.<\/p>\n<p>No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que est\u00e1 junto a Dios: ese ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna.<\/p>\n<p>Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el man\u00e1 y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de \u00e9l y no muera.<\/p>\n<p>Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivir\u00e1 para siempre.<\/p>\n<p>Y el pan que yo dar\u00e9 es mi carne por la vida del mundo\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>COMENTARIO<\/strong><\/h3>\n<p>Nos sorprende, y nos hace reflexionar esta palabra del Se\u00f1or: \u201cNadie puede venir a m\u00ed, si no lo atrae el Padre\u201d, \u201cel que cree en m\u00ed, tiene la vida eterna\u201d. Nos hace reflexionar. Esta palabra introduce en la din\u00e1mica de la fe, que es una relaci\u00f3n: la relaci\u00f3n entre la persona humana, todos nosotros, y la persona de Jes\u00fas, donde el Padre juega un papel decisivo, y naturalmente, tambi\u00e9n el Esp\u00edritu Santo, que est\u00e1 impl\u00edcito aqu\u00ed. No basta encontrar a Jes\u00fas para creer en \u00c9l, no basta leer la Biblia, el Evangelio, eso es importante \u00bfeh?, pero no basta. No basta ni siquiera asistir a un milagro, como el de la multiplicaci\u00f3n de los panes. Muchas personas estuvieron en estrecho contacto con Jes\u00fas y no le creyeron, es m\u00e1s, tambi\u00e9n lo despreciaron y condenaron. Y yo me pregunto: \u00bfpor qu\u00e9, esto? \u00bfNo fueron atra\u00eddos por el Padre? No, esto sucedi\u00f3 porque su coraz\u00f3n estaba cerrado a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu de Dios. Y si t\u00fa tienes el coraz\u00f3n cerrado, la fe no entra. Dios Padre siempre nos atrae hacia Jes\u00fas. Somos nosotros quienes abrimos nuestro coraz\u00f3n o lo cerramos.<\/p>\n<p>En cambio la fe, que es como una semilla en lo profundo del coraz\u00f3n, florece cuando nos dejamos \u201catraer\u201d por el Padre hacia Jes\u00fas, y \u201cvamos a \u00c9l\u201d con \u00e1nimo abierto, con coraz\u00f3n abierto, sin prejuicios; entonces reconocemos en su rostro el rostro de Dios y en sus palabras la palabra de Dios, porque el Esp\u00edritu Santo nos ha hecho entrar en la relaci\u00f3n de amor y de vida que hay entre Jes\u00fas y Dios Padre. Y ah\u00ed nosotros recibimos el don, el regalo de la fe.<\/p>\n<p>Entonces, con esta actitud de fe, podemos comprender el sentido del \u201cPan de la vida\u201d que Jes\u00fas nos dona, y que \u00c9l expresa as\u00ed: \u201cYo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivir\u00e1 para siempre. Y el pan que yo dar\u00e9 es mi carne por la vida del mundo\u201d (<em>Jn<\/em>\u00a06,51). En Jes\u00fas, en su \u201ccarne\u201d \u2013es decir, en su concreta humanidad\u2013 est\u00e1 presente todo el amor de Dios, que es el Esp\u00edritu Santo. Quien se deja atraer por este amor va hacia Jes\u00fas, y va con fe, y recibe de \u00c9l la vida, la vida eterna. (Papa Francisco, 09-08-2015)<\/p>\n<h3><strong>COMPRENDER EL TEXTO (Comentarios al Antiguo y al Nuevo Testamento. La Casa de la Biblia)<\/strong><\/h3>\n<p><strong>Lectura del primer libro de los Reyes 19, 4-8.\u00a0<\/strong>La imagen del profeta tocando los l\u00edmites de la existencia resulta entra\u00f1able y conmovedora, sobre todo a nivel humano (un interesante paralelo en Jon 4,3).<\/p>\n<p>No menos conmovedores son los cuidados de Dios hacia el profeta, brind\u00e1ndole comida y aliento por medio de un \u00e1ngel en una doble escena que nos recuerda la del torrente Querit (1 Re 19,5-9). Ya en el desierto, la huida de El\u00edas se convierte en peregrinaci\u00f3n hacia el Horeb, la monta\u00f1a de Dios. La menci\u00f3n de los <em>cuarenta d\u00edas y cuarenta noches<\/em> alude a la estancia de Mois\u00e9s en la monta\u00f1a santa y a la larga peregrinaci\u00f3n del pueblo durante cuarenta a\u00f1os por el desierto. El\u00edas parece desandar el camino del pueblo en busca de los or\u00edgenes de la fe.<\/p>\n<p><strong>Lectura de la carta del ap\u00f3stol san Pablo a los Efesios 4,30-5, 2. <\/strong>El cristiano ha de evitar con todo esmero entristecer al Esp\u00edritu Santo, que ha establecido en \u00e9l su morada y le distingue como propiedad divina (1 Cor 3,16; Ef 3,14). En fin, el cristiano tiene que evitar\u00a0 cualquier actitud que se oponga al amor, que ha de ser el distintivo del disc\u00edpulo de Cristo. Y ha de practicar la compasi\u00f3n y el perd\u00f3n, a imitaci\u00f3n de Cristo que perdon\u00f3 incluso a los que le crucificaban (Lc 23,34).<\/p>\n<p>[&#8230;]<\/p>\n<p>En medio de las exhortaciones una importante fundamentaci\u00f3n teol\u00f3gica:<em> sed imitadores de Dios<\/em> (Ef 5,1), que evoca el <em>sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto<\/em> (Mt 5,48). Dios Padre es el modelo que han de imitar los cristianos pues son sus hijos muy queridos. Y tal imitaci\u00f3n ha de tener como campo principal la caridad, en la que Cristo nos ha ense\u00f1ado que consiste la perfecci\u00f3n cristiana (Mc 12,28ss). \u00c9l nos dio el m\u00e1s impresionante ejemplo de amor ofreci\u00e9ndose en sacrificio por nosotros en la cruz. Por ello tambi\u00e9n nosotros tenemos que estar dispuestos a poner la vida por nuestros hermanos (1 Jn 3,16).<\/p>\n<p><strong>Evangelio seg\u00fan san Juan 6, 41-51.\u00a0<\/strong>Ante su incredulidad, justificada porque conocen el origen humano de Jes\u00fas, nueva exigencia de fe en \u00e9l en cuanto el \u00fanico pan de vida (Jn 6,40-51.59). La gente pide la demostraci\u00f3n de que se halla presente aquello que se esperaba para cuando llegase el Mes\u00edas. Seg\u00fan las esperanzas jud\u00edas, el Mes\u00edas deb\u00eda renovar los milagros realizados por Mois\u00e9s, el man\u00e1 ser\u00eda el alimento permanente. Pero esta demostraci\u00f3n equivaldr\u00eda a negar la verdadera fe, ya que \u00e9sta exige aceptar a Jes\u00fas como el verdadero man\u00e1: <em>yo soy el pan de vida<\/em>.<\/p>\n<p>En esta autopresentaci\u00f3n, Jes\u00fas se manifiesta como la respuesta a las necesidades y esperanzas del hombre. Para que sea as\u00ed, la \u00fanica condici\u00f3n que se impone al hombre es la fe. Lo manifiestan las mismas palabras de Jes\u00fas expuestas en claro paralelismo en Jn 6,35b: El creer o ir a \u00e9l es gracia concedida por el Padre (Jn 6,37.39; 17,2.7.24) y al mismo tiempo quehacer humano (Jn 3,19-21; 7,17). Estamos ante un excelente resumen de la historia de la salvaci\u00f3n. Destaca la iniciativa de Dios, que se realiza en su Hijo y que se hace eficaz gracias a la fe.<\/p>\n<p>Por primera vez utiliza el evangelista el c\u00e9lebre <em>yo soy,<\/em> que es una f\u00f3rmula de revelaci\u00f3n y pone de relieve lo que es Jes\u00fas para el hombre. La aceptaci\u00f3n del <em>yo soy<\/em> nos introduce en el terreno de la revelaci\u00f3n, de la fe y de la vida.<\/p>\n<p>La frase <em>yo le resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda<\/em> aparece en este evangelio a modo de estribillo. Se trata de una adici\u00f3n que pretende armonizar la concepci\u00f3n de Juan sobre la llegada de la salvaci\u00f3n con la visi\u00f3n m\u00e1s futurista de los sin\u00f3pticos. Los lugares en que es utilizada (Jn 6,39-40.44.54; 12,48) demuestran que se trata de algo a\u00f1adido. Las frases en cuyo contexto aparecen tienen pleno sentido aunque se omita dicho estribillo.<\/p>\n<h3><strong>ACTUALIZAMOS<\/strong><\/h3>\n<ol>\n<li><strong><em>\u00abLev\u00e1ntate y come, pues el camino que te queda es muy largo\u00bb.<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfC\u00f3mo alimentas tu vida espiritual para recorrer el camino de la vida?<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong><em>\u00abDesterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda la maldad. Sed buenos, comprensivos, perdon\u00e1ndoos unos a otros como Dios os perdon\u00f3 en Cristo.\u00bb<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfQu\u00e9 dicen estas palabras a tu vida?<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong><em>\u00abNo critiqu\u00e9is. Nadie puede venir a m\u00ed si no lo atrae el Padre que me ha enviado\u00bb.<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfCriticas, juzgas a los dem\u00e1s?<\/p>\n<p>\u00bfAbres tu coraz\u00f3n a la acci\u00f3n de Dios?<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong><em>\u00abEl que coma de este pan vivir\u00e1 para siempre\u00bb.<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfC\u00f3mo te alimentas del pan que es Jes\u00fas: en su palabra, en los sacramentos, en la vida de la Iglesia, en los hermanos&#8230;?<\/p>\n<p>\u00bfTienes fe en que \u00e9l te da la vida eterna?<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li><strong><em>\u00abY el pan que yo dar\u00e9 es mi carne para la vida del mundo\u00bb.<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Jes\u00fas se nos ha dado para darnos vida. \u00bfTe entregas, te das para dar vida a los dem\u00e1s?<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lectura del primer libro de los Reyes 19, 4-8 En aquellos d\u00edas, El\u00edas anduvo por el desierto una jornada de camino, hasta que, sent\u00e1ndose bajo una retama, implor\u00f3 la muerte diciendo: \u00ab\u00a1Ya es demasiado, Se\u00f1or! \u00a1Toma mi vida, pues no soy mejor que mis padres!\u00bb. 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