{"id":1128,"date":"2024-06-01T16:43:46","date_gmt":"2024-06-01T16:43:46","guid":{"rendered":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=1128"},"modified":"2026-05-18T15:37:15","modified_gmt":"2026-05-18T15:37:15","slug":"lectio-divina-ciclo-a-tiempo-ordinario-domingo-xix","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/parroquialanatividad.org\/?page_id=1128","title":{"rendered":"LECTIO DIVINA \u2013 CICLO A \u2013 TIEMPO ORDINARIO DOMINGO XIX"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-71551e54-a963-442d-b31b-c232fb7736ab\" href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/LECTIO-CICLO-A-TIEMPO-ORDINARIO-19.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">LECTIO &#8211; CICLO A &#8211; TIEMPO ORDINARIO 19<\/a><a href=\"https:\/\/parroquialanatividad.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/LECTIO-CICLO-A-TIEMPO-ORDINARIO-19.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-71551e54-a963-442d-b31b-c232fb7736ab\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n<h3><strong>Lectura del primer libro de los Reyes 19, 9a. 11-13a<\/strong><\/h3>\n<p>En aquellos d\u00edas, cuando El\u00edas lleg\u00f3 hasta el Horeb, el monte de Dios, se introdujo en la cueva y pas\u00f3 la noche. Le lleg\u00f3 la palabra del Se\u00f1or, que le dijo: \u00abSal y permanece de pie en el monte ante el Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>Entonces pas\u00f3 el Se\u00f1or y hubo un hurac\u00e1n tan violento que hend\u00eda las monta\u00f1as y quebraba las rocas ante el Se\u00f1or, aunque en el hurac\u00e1n no estaba el Se\u00f1or. Despu\u00e9s del hurac\u00e1n, un terremoto, pero en el terremoto no estaba el Se\u00f1or. Despu\u00e9s del terremoto fuego, pero en el fuego tampoco estaba el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del fuego, el susurro de una brisa suave. Al o\u00edrlo El\u00edas, cubri\u00f3 su rostro con el manto, sali\u00f3 y se mantuvo en pie a la entrada de la cueva.<\/p>\n<h3><strong>Salmo 84, 9abc y 10. 11-12. 13-14<\/strong><\/h3>\n<h4><strong>R.\/ Mu\u00e9stranos, Se\u00f1or, tu misericordia y danos tu salvaci\u00f3n.<\/strong><\/h4>\n<p>Voy a escuchar lo que dice el Se\u00f1or:<br \/>\u00abDios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos\u00bb.<br \/>La salvaci\u00f3n est\u00e1 ya cerca de sus fieles,<br \/>y la gloria habitar\u00e1 en nuestra tierra. R.\/<\/p>\n<p>La misericordia y la fidelidad se encuentran,<br \/>la justica y la paz se besan;<br \/>la fidelidad brota de la tierra,<br \/>y la justicia mira desde el cielo. R.\/<\/p>\n<p>El Se\u00f1or nos dar\u00e1 la lluvia,<br \/>y nuestra tierra dar\u00e1 su fruto.<br \/>La justicia marchar\u00e1 ante \u00e9l,<br \/>la salvaci\u00f3n seguir\u00e1 sus pasos. R.\/<\/p>\n<h3><strong>Lectura de la carta del ap\u00f3stol san Pablo a los Romanos 9, 1-5<\/strong><\/h3>\n<p>Hermanos:<\/p>\n<p>Digo la verdad en Cristo, no miento -mi conciencia me atestigua que es as\u00ed, en el Esp\u00edritu Santo-: siento una gran tristeza y un dolor incesante en mi coraz\u00f3n; pues desear\u00eda ser yo mismo un proscrito, alejado de Cristo, por el bien de mis hermanos, los de mi raza seg\u00fan la carne: ellos son israelitas y a ellos pertenecen el don de la filiaci\u00f3n adoptiva, la gloria, las alianzas, el don de la ley, el culto y las promesas; suyos son los patriarcas y de ellos procede el Cristo, seg\u00fan la carne; el cual est\u00e1 por encima de todo, Dios bendito por los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<h3><strong>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan san Mateo 14, 22-33<\/strong><\/h3>\n<p>Despu\u00e9s de que la gente se hubo saciado, Jes\u00fas apremi\u00f3 a sus disc\u00edpulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras \u00e9l desped\u00eda a la gente.<\/p>\n<p>Y despu\u00e9s de despedir a la gente subi\u00f3 al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba all\u00ed solo.<\/p>\n<p>Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. A la cuarta vela de la noche se les acerc\u00f3 Jes\u00fas andando sobre el mar. Los disc\u00edpulos, vi\u00e9ndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma.<\/p>\n<p>Jes\u00fas les dijo enseguida: \u00ab\u00a1\u00c1nimo, soy yo, no teng\u00e1is miedo!\u00bb.<\/p>\n<p>Pedro le contest\u00f3: \u00abSe\u00f1or, si eres t\u00fa, m\u00e1ndame ir a ti sobre el agua\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9l le dijo: \u00abVen\u00bb.<\/p>\n<p>Pedro baj\u00f3 de la barca y ech\u00f3 a andar sobre el agua acerc\u00e1ndose a Jes\u00fas; pero, al sentir la fuerza del viento, le entr\u00f3 miedo, empez\u00f3 a hundirse y grit\u00f3: \u00abSe\u00f1or, s\u00e1lvame\u00bb.<\/p>\n<p>Enseguida Jes\u00fas extendi\u00f3 la mano, lo agarr\u00f3 y le dijo: \u00ab\u00a1Hombre de poca fe! \u00bfPor qu\u00e9 has dudado?\u00bb.<\/p>\n<p>En cuanto subieron a la barca amain\u00f3 el viento.<\/p>\n<p>Los de la barca se postraron ante \u00e9l diciendo: \u00abRealmente eres Hijo de Dios\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>COMENTARIO<\/strong><\/h3>\n<p>La barca a merced de la tormenta es la imagen de la Iglesia, que en todas las \u00e9pocas encuentra vientos contrarios, a veces pruebas muy duras: pensemos en ciertas persecuciones largas y amargas del siglo pasado, y tambi\u00e9n hoy, en algunas partes. En esas situaciones, puede tener la tentaci\u00f3n de pensar que Dios la ha abandonado. Pero en realidad es precisamente en esos momentos que resplandece m\u00e1s el testimonio de la fe, el testimonio del amor, el testimonio de la esperanza. Es la presencia de Cristo resucitado en su Iglesia que dona la gracia del testimonio hasta el martirio, del que brotan nuevos cristianos y frutos de reconciliaci\u00f3n y de paz por el mundo entero. (Papa Francisco 09-08-2020).<\/p>\n<h3><strong>COMPRENDER EL TEXTO (Comentarios al Antiguo y al Nuevo Testamento. La Casa de la Biblia)<\/strong><\/h3>\n<p><strong>La primera lectura del libro de los Reyes. El\u00edas en el Horeb. <\/strong>Esta escena es el centro nuclear de todo el cap\u00edtulo y contiene una clara alusi\u00f3n a las tradiciones de Mois\u00e9s en el Sina\u00ed (v\u00e9ase Ex 19,16ss; 33,18-23; 34,5-8): lo mismo que Mois\u00e9s experiment\u00f3 la presencia de Dios en el Sina\u00ed en medio de terror\u00edficos fen\u00f3menos naturales, as\u00ed tambi\u00e9n (aunque con significado diferente) El\u00edas asiste a la teofan\u00eda en el mismo lugar. Mois\u00e9s se convirti\u00f3 en instrumento privilegiado de Dios en la constituci\u00f3n del pueblo, y El\u00edas aparece como el reformador que sigue las huellas del predecesor. La alianza que Dios concluy\u00f3 con el pueblo por medio de Mois\u00e9s se ve ahora seriamente amenazada de ruptura, seg\u00fan las palabras del profeta (1 Re 19,10.14), y por su medio habr\u00e1 de ser conservada (1 Re 19,18). Hay que advertir que este paralelo entre Mois\u00e9s y El\u00edas es recogido en el Nuevo Testamento y reflejado especialmente en el relato de la transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas (v\u00e9ase Mc 9,2-13 y par.).<\/p>\n<p>La teofan\u00eda propiamente dicha, el <em>pasar del Se\u00f1or<\/em> (1 Re 19,11), es descrita en t\u00e9rminos sorprendentes, no carentes de pol\u00e9mica (1 Re 19,11-13). Sucesivamente se niegan tres fen\u00f3menos naturales (el hurac\u00e1n, el fuego, la tormenta) tradicionalmente teof\u00e1nicos (v\u00e9ase Ex 19,16.18; 2 Sm 22,7-16; Is 29,6; Sal 49,3; 96,2-5), para terminar afirmando la manifestaci\u00f3n de Dios en un<em> ligero susurro<\/em> (1 Re 19,12), lo que provoca la respuesta adecuada de El\u00edas; se cubre el rostro (1 Re 19,13), ya que <em>nadie puede ver a Dios y seguir vivo<\/em> (Ex 33,20). La pol\u00e9mica, sin embargo, no va dirigida contra las concepciones tradicionales de la teofan\u00eda, sino contra la concepci\u00f3n fenicio-cananea que representaba a Baal como el dios del trueno y de la tormenta, y ante cuya voz potente temblaba la tierra (seg\u00fan la mitolog\u00eda ugar\u00edtica). La divinidad de Yahv\u00e9-el Se\u00f1or es bien distinta: su presencia no se percibe tanto en los fen\u00f3menos tumultuosos y extraordinarios, cuanto en la voz casi silenciosa que sobrecoge y refleja la misma intimidad que experimentaron los profetas.<\/p>\n<p><strong>Segunda lectura de san Pablo a los Romanos. <\/strong>El dolor de Pablo ante la sangrante situaci\u00f3n de su pueblo, amado por Dios y sin embargo rebelde, es tal que no duda en poner por testigos del mismo a Cristo y al Esp\u00edritu. Nadie como ellos para garantizar la sinceridad y la profundidad de su drama interior. La solidaridad con sus hermanos de raza (v\u00e9ase Flp 3,5) llega al punto de hacerle expresar un deseo imposible: experimentar en su persona la separaci\u00f3n de Cristo y la maldici\u00f3n de Dios, con tal de que se salve el pueblo jud\u00edo. Y realmente, si en el \u00e1mbito de las relaciones comunitarias no hay peor maldici\u00f3n-destrucci\u00f3n que el ser excluido de la comunidad, en el de las personales lo m\u00e1s lacerante es sentirse uno separado de la persona que m\u00e1s quiere. Uno se siente inclinado a pensar que Pablo habla aqu\u00ed hiperb\u00f3licamente, pero cuando un amor es grande y sincero como el de Pablo, busca la expresi\u00f3n suprema.<\/p>\n<p>Pero no es s\u00f3lo la voz de la sangre. Hay razones poderosas para pensar que los israelitas no pueden ser definitivamente rechazados por Dios. La m\u00e1s poderosa es que Cristo, el Salvador, <em>el que est\u00e1 sobre todas las cosas y es Dios bendito por siempre,<\/em> es israelita (Rom 9,5).<\/p>\n<p><strong>Evangelio seg\u00fan san Mateo 14, 22-33 Jes\u00fas camina sobre las aguas.<\/strong> Una clave importante para leer este pasaje son las dos modificaciones que introduce Mateo sobre el relato paralelo de Marcos (Mc 6,45-52): el episodio de Pedro caminando sobre las aguas y el reconocimiento de Jes\u00fas como Hijo de Dios por parte de sus disc\u00edpulos. Ambos detalles imprimen a este relato un tinte claramente eclesial y un valor simb\u00f3lico.<\/p>\n<p>La escena inicial (Mt 14,22-27) presenta de manera simb\u00f3lica la situaci\u00f3n en la que se encuentra la comunidad de Mateo despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas: \u00e9l est\u00e1 lejos, mientras ellos se encuentran a merced del mar y de los vientos. Las olas y el mar representan en el Antiguo Testamento las fuerzas del mal que Dios vence con su poder (Sal 77; Job 9,8; 38,16). Pero ahora es Jes\u00fas quien vence a esta fuerza maligna. Su manifestaci\u00f3n a los disc\u00edpulos tiene todos los rasgos de los relatos de apariciones: la escena tiene lugar <em>de noche,<\/em> lo mismo que la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or; Jes\u00fas <em>viene<\/em> a los suyos (v\u00e9ase Jn 20,19); los disc\u00edpulos creen ver <em>un fantasma<\/em> (v\u00e9ase Lc 24,37-38); finalmente, Jes\u00fas se presenta afirmando su identidad: <em>no tem\u00e1is, soy yo.<\/em> Mateo s\u00f3lo habla de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas en dos ocasiones: aqu\u00ed y en Getseman\u00ed (Mt 26,36-44); y en ambos casos su oraci\u00f3n precede a un momento de prueba para los disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>El episodio del encuentro entre Jes\u00fas y Pedro (Mt 14,28-31) s\u00f3lo se narra en Mateo y concuerda con otros pasajes en los que Pedro aparece como portavoz del grupo de los Doce (Mt 15,15; 16,16; 26,33), o recibe una instrucci\u00f3n de Jes\u00fas en privado (Mt 17,24-27), o el encargo de una tarea especial en la Iglesia (Mt 16,17-19). Esta es la primera vez que Pedro aparece en el evangelio como protagonista de un relato. Mateo quiere resaltar la fragilidad de su fe. Pedro se debate entre la confianza en Jes\u00fas y el miedo. El verbo que utiliza para describir su actitud aparece de nuevo en el relato del encuentro del resucitado con sus disc\u00edpulos (Mt 28,17). All\u00ed se refiere a la actitud de todos los disc\u00edpulos con Pedro a la cabeza, que en el trance de la pasi\u00f3n se debatieron entre seguir a Jes\u00fas o abandonarlo. Mateo describe aqu\u00ed la experiencia de muchos disc\u00edpulos: siguen a Jes\u00fas decididamente, pero las dificultades hacen que sucumban y que tengan que ser sostenidos por Jes\u00fas.<\/p>\n<p>En la \u00faltima escena (Mt 14,32-33) el desconcierto inicial de los disc\u00edpulos se convierte en una confesi\u00f3n de fe: <em>verdaderamente eres Hijo de Dios.<\/em> Estas palabras van acompa\u00f1adas por unos gestos m\u00e1s f\u00e1ciles de imaginar en las celebraciones lit\u00fargicas de la comunidad de Mateo, que en una peque\u00f1a barca en medio del lago. Las palabras pronunciadas por los disc\u00edpulos son las mismas que pronunciar\u00e1 Pedro en nombre de los Doce (Mt 16,16) y el centuri\u00f3n pagano al pie de la cruz (Mt 24,57). Esta confesi\u00f3n de fe refleja, pues, la convicci\u00f3n de la comunidad de Mateo, que reconoc\u00eda a Jes\u00fas como Hijo de Dios frente a los jud\u00edos que dudaban de dicha divinidad. No es casualidad que \u00e9ste sea uno de los t\u00edtulos preferidos por Mateo para referirse a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El relato de la tempestad calmada contiene, pues, una ense\u00f1anza dirigida a la comunidad cristiana, para que afronte con valent\u00eda, como Pedro, el riesgo del encuentro con Jes\u00fas; y para que, sintiendo siempre su presencia, no vacile ni tenga miedo ante las dificultades que la acosan.<\/p>\n<h3><strong>ACTUALIZAMOS<\/strong><\/h3>\n<ol>\n<li><strong><em>\u00ab\u00a1\u00c1nimo, soy yo, no teng\u00e1is miedo!\u00bb:<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfConf\u00edas en Jes\u00fas, sabiendo que \u00c9l te sostiene para que no tengas miedo?<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong><em>\u00abRealmente eres Hijo de Dios\u00bb: <\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfReconoces que Jes\u00fas es el Hijo de Dios?<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lectura del primer libro de los Reyes 19, 9a. 11-13a En aquellos d\u00edas, cuando El\u00edas lleg\u00f3 hasta el Horeb, el monte de Dios, se introdujo en la cueva y pas\u00f3 la noche. 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